YLB defiende impacto ambiental del proyecto de litio en el Salar de Uyuni

En medio de la controversia generada por las observaciones de organizaciones ambientales sobre el impacto del proyecto de industrialización del litio en el Salar de Uyuni, el gerente sectorial de Ingeniería y Proyectos de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), René Salinas, desestimó las afirmaciones de un posible desabastecimiento de agua en la región. En una entrevista con el programa Dinero 360 de EL DEBER Radio, Salinas aseguró que la información difundida carece de sustento técnico y responde a una desinformación sistemática.

«Lamento mucho que las apreciaciones de algunos sectores estén fuera de lo que dicen los contratos y que se esté desinformando a la ciudadanía. Los proyectos están sujetos a una categoría ambiental y a estudios de impacto que incluyen medidas de mitigación y seguimiento continuo», afirmó Salinas.

Según el representante de YLB, la aprobación de estos proyectos sigue una rigurosa evaluación ambiental, establecida en la ley 1333 y supervisada por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua. Explicó que los estudios de impacto ambiental identifican los posibles efectos en la zona, las medidas de mitigación necesarias y un plan de monitoreo continuo para garantizar el cumplimiento de normativas.

Consumo de agua en el proyecto
Uno de los principales puntos de discusión ha sido el consumo de agua de las plantas de extracción de litio. Salinas detalló que la recarga de agua dulce en la región proviene de cuatro cuencas principales (Cieneguillas, Río Grande, San Jerónimo y Huasa Juliaca) con un caudal de recarga de aproximadamente 35 millones de metros cúbicos anuales. Mientras que el consumo de las tres plantas proyectadas sumaría 3.8 millones de metros cúbicos al año.

«Estamos consumiendo el 10% de la recarga de agua dulce disponible en la zona. No estamos poniendo en riesgo el abastecimiento para las comunidades», aclaró Salinas, comparando que el consumo anual del departamento de Potosí ronda los 34 millones de metros cúbicos.

Explicó que el agua utilizada en el proceso proviene de fuentes subterráneas y no del mismo salar. «No extraemos agua directamente del salar, sino de acuíferos subterráneos previamente estudiados para garantizar que su explotación sea sostenible», añadió.

Agregó que “de 100 litros que llueve y se infiltra al acuífero, el 10% será consumido por las tres plantas, no del caudal del acuífero, sino del caudal de lluvia que se infiltra, entonces, lo que llueve dentro del área completa de estas cuatro cuencas se va a consumir el 10%, o sea 10 litros de los 100 se va a consumir para las plantas”, dijo.

Además, mencionó que el sistema de evaporación de la salmuera es el principal mecanismo de extracción del litio, lo que minimiza el uso de agua en comparación con otros métodos industriales.

Manejo de residuos
Sobre el manejo de residuos, Salinas indicó que la salmuera utilizada en la extracción de litio se reinyectará en el salar, una técnica recomendada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) para mantener el equilibrio del acuífero. Además, adelantó que se construirá una planta de tratamiento de aguas industriales para garantizar que cualquier vertido cumpla con las normativas ambientales.

Salinas también abordó la situación del mercado del litio, afirmando que actualmente existe una sobreoferta del mineral, lo que mantiene su precio bajo. Sin embargo, aseguró que la demanda aumentará significativamente entre 2028 y 2029, y que Bolivia debe avanzar con sus proyectos para no perder esta oportunidad económica.

«Si no entramos ahora a construir nuestras plantas, perderemos el impulso del mercado. Para 2035, el 70% del parque automotor en Europa será eléctrico, lo que representará una gran demanda de litio», sostuvo.

Finalmente, Salinas destacó la importancia de la socialización del proyecto y pidió a la población informarse a través de los documentos técnicos disponibles para evitar interpretaciones erróneas sobre el impacto ambiental del proyecto.

SourceEl Deber

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