Intpetrol dio un paso estratégico en el mercado energético boliviano al poner en funcionamiento su primera estación modular de combustibles, a partir del pasado martes. El surtidor está en el kilómetro 12 de la carretera a Warnes, Santa Cruz, dirigida específicamente al transporte de carga y sector agrícola.
La iniciativa forma parte de un proceso que inició en marzo con la importación directa de diésel, buscando «brindar soluciones integrales y flexibles a los sectores productivos, integrando el proceso desde la importación hasta la comercialización del combustible», según explicó la compañía de capitales bolivianos.
Durante estos meses, Intpetrol logró importar más de 10 millones de litros de diésel para atender a más de 30 empresas, consolidando infraestructura propia y alianzas estratégicas con proveedores de Paraguay, Brasil, Argentina y Perú. Esta red permite «garantizar los volúmenes necesarios, incluso en contextos de escasez».
El proyecto busca expandirse gradualmente. En el corto plazo, planea sumar gasolina, mientras explora alianzas para replicar estaciones modulares en otras zonas del país, validando un modelo que podría transformar la distribución de combustibles en Bolivia.
La entrada de Intpetrol al segmento de comercialización directa representa un hito significativo en la apertura del mercado energético boliviano, tradicionalmente dominado por actores estatales. Su modelo de estaciones modulares ofrece una alternativa ágil y descentralizada que podría reducir la dependencia de la infraestructura tradicional de distribución, especialmente relevante en un contexto donde la escasez de diésel ha afectado sectores productivos clave. El éxito de esta primera estación piloto podría acelerar la participación de más empresas privadas en la cadena de suministro de combustibles, promoviendo mayor competencia y eficiencia en un mercado que requiere diversificación de fuentes y canales de abastecimiento para garantizar la seguridad energética nacional.



















