La crisis de dólares que atraviesa Bolivia se ha transformado en una amenaza silenciosa para los pacientes con cáncer, pues la falta de divisas para la importación de medicamentos y materias primas está retrasando la llegada de fármacos necesarios para los tratamientos oncológicos. Las consecuencias: quimioterapias reprogramadas, tratamientos interrumpidos y familias angustiadas frente al riesgo de que la enfermedad avance.
En Tarija, el responsable del Programa Cáncer del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Jorge Pérez, admite que la situación es cada vez más difícil. “Ya se ha hecho la adquisición de los medicamentos que la Gobernación puede dotar, estamos entregando de manera normal a estos pacientes que así lo requieren”, explicó en una entrevista con Plus TLT.
Sin embargo, el problema no está en la provisión departamental, sino en la que depende del Gobierno nacional a través del Sistema Único de Salud (SUS). Allí, las licitaciones para la compra de fármacos oncológicos están quedando desiertas porque las empresas importadoras no se presentan a los procesos.
Pérez explica que esto afecta a todos los pacientes, que en algunos casos tienen que reprogramar sus quimioterapias hasta que se pueda adquirir el medicamento y nuevamente reprogramar.
Actualmente son seis los medicamentos oncológicos que el SUS debería garantizar, pero que no se logran adquirir, no por falta de presupuesto, sino por falta de proponentes en los procesos de compra. El vacío lo terminan cubriendo las farmacias privadas, pero a un costo inalcanzable, que puede variar entre 500 y 1.000 bolivianos más.
El impacto económico es devastador para las familias que ya enfrentan la carga emocional de la enfermedad. Pérez manifiesta que el retraso en las quimioterapias puede ocasionar una conclusión tardía del tratamiento y posiblemente que la patología se agrave.
La industria farmacéutica
La crisis golpea también a la industria farmacéutica nacional, que depende en un 95% de materias primas importadas. Según la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol), el acceso a dólares no solo es insuficiente, sino también costoso.
“El acceso a dólares no solo es escaso, sino que llega con sobrecostos inaceptables. Nos obligan a hacer operaciones con euros, pagar comisiones bancarias del 10% o más, y todo eso termina afectando el precio final de los medicamentos”, explicó a un medio nacional Javier Lupo, presidente de Cifabol.
La entidad estima que el sector necesita al menos 45 millones de dólares trimestrales para garantizar la importación de insumos. En los últimos tres meses, sin embargo, apenas recibieron 500.000 dólares en total, repartidos entre todas las empresas del rubro.
La consecuencia es un encarecimiento de entre el 50% y 70% en los precios de medicamentos en el mercado privado, mientras que en el mercado institucional —donde los precios están congelados— la sostenibilidad de los laboratorios se encuentra al límite.
Gobernación y recursos recortados
En el caso de Tarija, la situación financiera suma un agravante. El gobernador Oscar Montes advirtió que este año el departamento recibirá 70 millones de bolivianos menos, lo que inevitablemente pone presión sobre el presupuesto en salud.
Aun así, desde el Sedes confían en que el recorte no afecte de forma directa la provisión para pacientes con cáncer. “El Hospital San Juan de Dios está haciendo todos los esfuerzos correspondientes para poder adquirir de manera oportuna todos estos medicamentos y que los daños sean lo menos posible”, aseguró Pérez.
Consultado sobre si la situación podría mejorar con el próximo gobierno, Pérez fue cauto al señalar que la crisis va a durar un tiempo más, y existe la probabilidad de que al nuevo gobierno le tome un tiempo poder solucionar.
Suman más problemas
A la falta de medicamentos se suma otro problema. Pues recientemente el sector salud ha realizado protestas en distintos departamentos, esto en exigencia del Bono vacunación.
Uno de estos ha sido Santa Cruz, donde el sector ha cumplido 96 horas de paro. La movilización se ha cumplido en los tres niveles de los establecimientos de salud y también en el Oncológico, lugar donde se atiende a las personas que enfrentan el cáncer.
La dirigente del Oncológico, Roxana Velasco, en una entrevista con Unitel, cuestionó la actitud de los trabajadores en salud, indicando que de aquí a unos días ellos van a cobrar este bono, pero los pacientes “tendrán que buscar un cajón” porque se está poniendo en riesgo su vida.
Una movilización similar prevé acatar el sector de salud de Tarija la siguiente semana con un paro de 96 horas en el que exigen a la Gobernación el pago de este mencionado bono.
La Cifabol plantea un plan de emergencia
Frente a la difícil coyuntura por la que atraviesa el país, la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol) ha presentado un plan de acción a los candidatos presidenciales, en el que plantea establecer una nueva política industrial farmacéutica, en base a pilares como la institucionalidad, certidumbre jurídica y acceso preferente a divisas.
Asimismo, hace mención a la creación de un fondo estratégico que garantice la producción de medicamentos nacionales en situaciones de crisis o casos de pandemias, endemias o falta de divisas.
“No pedimos subsidios, pedimos reglas claras y acceso razonable a divisas. Hemos invertido $us 500 millones en la última década. Podemos sustituir importaciones si se nos da el espacio para producir”, insistió Javier Lupo, presidente de Cifabol.



















