“¡Sueldos ya!” es el clamor en los hospitales y centros de salud, donde la desesperación llevó a médicos, enfermeras y funcionarios a colocar letreros en puertas y pasillos. Llevan dos meses sin sueldo y muchos ya no tienen cómo garantizar el sustento para sus familias. Aseguran que han tenido que prestarse, incluso, para cubrir el pasaje y llegar a sus fuentes de trabajo.
La crisis por la falta de pago de salarios golpea al personal de salud. Detrás de las protestas, hay desesperación y hasta bronca.
Basilia Serrudo Martínez, licenciada en Enfermería, con más de 20 años de servicio, trabaja en el centro de salud Elvira Wünderlich. Al igual que muchos de sus colegas, arrastra dos meses sin salario. “Pagaron septiembre y octubre, pero noviembre y diciembre no nos han cancelado hasta ahora. Ya estamos en enero y no hay ninguna respuesta. Esta situación es insostenible. Tenemos deudas y ya no sabemos qué hacer. Es desesperante”, dice.
La falta de ingresos la llevó al límite. “Ya me cortaron la luz y el agua. Tuve que pedir prestado a una vecina para pagar los servicios básicos. Lo poco que tenía en la heladera para comer se echó a perder”, lamenta.
Serrudo es madre de dos niños, de 11 y 14 años, que dependen exclusivamente de ella. “Soy madre y padre para mis hijos. Ellos estudian y tengo mensualidades pendientes. Además, se vienen las inscripciones escolares y la compra de útiles, gastos que no esperan”, señala.
Le quita el sueño pensar en los créditos bancarios, especialmente el de vivienda, que no ha podido pagar. Teme dejar sin un techo a su familia. “En más de 20 años de trabajo nunca viví algo así. Uno confía, saca préstamos y cuando no te pagan, la desesperación es grande”, insiste.
Una médica de 28 años, madre de un niño de cinco años, que tiene a su cargo también a su madre y a sus dos hermanos menores, contó entre lágrimas lo que significa trabajar sin recibir salario.
Tuvo que prestarse para pagar el alquiler, pero sigue debiendo un mes. Trabaja en un hospital de segundo nivel y actualmente sobrevive con lo que gana dando consultas en un centro privado. “Me pagan unos Bs 3.000, pero solo el alquiler cuesta Bs 2.500. No alcanza para nada”, se queja.
Un auxiliar de enfermería, que pidió mantener en reserva su identidad, atiende a un paciente en silla de ruedas que llegó al área de Emergencias. En la prisa por continuar con otros pacientes que esperan, alcanza a contar su situación.
“Soy personal de contrato que seguimos impagos. Hoy tuve que prestarme para el pasaje”, dice.
Pide tomar imágenes de los letreros escritos a mano que pegaron en la entrada del centro de salud, que muestran el malestar de muchos profesionales que no se animan a hablar por temor a perder sus fuentes laborales.
“Dos meses sin sueldo”, “salud trabaja, pero sin salario”, “las deudas, el estómago y los servicios no esperan”, se lee en los avisos.
Otra profesional advirtió que a esta crisis se suma la falta de acceso a atención en la Caja Nacional de Salud “No podemos enfermarnos, no podemos pedir baja médica. Estamos sin atención desde hace dos o tres meses”, denuncia.
Indica que, en los casos graves, incluso los tratamientos de quimioterapias han sido suspendidos. “Es una situación crítica”, dice.
Los profesionales lamentan que las autoridades no reconozcan el esfuerzo del personal de salud, que a diario se expone a enfermedades. “Durante la pandemia me contagié de Covid y puse en riesgo mi vida y la de mis hijos. Trabajamos expuestos a todo tipo de enfermedades y aún así seguimos dando todo de nosotros”, cuenta Serrudo.
Asegura que el malestar es generalizado. “Hay mucha decepción. Somos personal con ítems municipal, no somos políticos ni tenemos padrinos. Concursamos, damos examen y confiamos en que el sueldo llegará. Por eso sacamos créditos y hoy estamos atrapados en deudas”, insiste.
Los pacientes
En medio del conflicto por el pago de salarios, también está el drama de los pacientes, que se ven perjudicados por la suspensión de los servicios.
El secretario departamental de Salud y Desarrollo Humano, Edil Toledo, pidió levantar las medidas de presión, al advertir que, por cada día de paro, se afectan 1.500 pacientes solo en los seis hospitales de tercer nivel.
Esto significa que, en cuatro días de paro que cumplen este viernes los trabajadores, son 6.000 pacientes perjudicados.
Toledo señaló que la Gobernación adeuda únicamente el salario de diciembre al personal del tercer nivel, lo que responde a un problema de alcance nacional, debido a que se está a la espera de los recursos del IDH.
Sin embargo, lamenta que el sector que exige el pago de salarios al municipio, termine afectado la atención en los tres niveles de atención.
La Alcaldía insiste en que ya comenzó a hacer efectivo el pago al personal de salud.



















