En el mercado Calatayud de Cochabamba, la estabilidad del precio del pollo se ha convertido en el principal alivio para el bolsillo ciudadano. Actualmente, el kilo de esta carne se comercializa en 15 bolivianos, manteniendo un costo accesible frente a otras alternativas cárnicas.
La situación es drásticamente opuesta para los comercializadores de carne de res, quienes enfrentan una caída en las ventas por sus elevados precios. El kilo de carne blanda ha escalado hasta los 70 bolivianos, en tanto cortes como la chuleta o costilla se sitúan en 58 bolivianos.
Los vendedores de res califican este escenario como una competencia desleal, debido a la enorme brecha financiera entre ambos productos. Un pollo entero de tres kilos cuesta apenas 40 bolivianos, lo que representa una fracción de lo que costaría la misma cantidad en cortes vacunos.
Ante esta realidad, las amas de casa cochabambinas han volcado su preferencia masiva hacia el sector avícola para garantizar el alimento diario. La demanda del pollo sigue en ascenso mientras la población aprovecha cada oportunidad para optimizar su presupuesto familiar. (



















