Energía nuclear para la transición energética

La energía nuclear juega un rol definitivo en la transición energética global hacia sistemas bajos en carbono, actuando como fuente de energía firme que complementa las renovables intermitentes.

Sus ventajas, son:

Descarbonización: emisiones son inferiores a las de la mayoría de las demás tecnologías bajas en carbono, como la solar y la eólica.

El parque nuclear mundial evitó 70 gigatoneladas de dióxido de carbono (CO₂) en las últimas 5 décadas.

Flexibilidad y estabilidad: además de ser de flujo constante/estable, las centrales modernas pueden ajustar su producción a la demanda, y nuevos diseños, especialmente reactores modulares pequeños, son aún más flexibles.

Diversas aplicaciones: más allá de la electricidad, alrededor de 11% de los reactores del mundo ya suministran calefacción industrial o urbana.

Efecto económico: los proyectos nucleares con uso intensivo de capital estimulan economías locales (nuevos contratos de construcción, empleos, movimiento económico).

Siendo así, es una obviedad que la generación eléctrica vía nuclear en Latinoamérica representa una oportunidad creciente para diversificar la matriz energética, mejorar la seguridad energética y contribuir a la descarbonización.

Además es soporte contra las -siempre presentes- sequías que afectan la hidroelectricidad, principal fuente de energía en la región.

En la región, menos de 5% de la electricidad es generada vía nuclear.

Y cuando se habla de generación eléctrica nuclear no faltan los críticos y quienes se jalan los pelos alegando problemas de seguridad como Chernóbil (vean mi análisis sobre el particular o cualquier documental, el tema de Chernóbil fue culpa, definitivamente, de un Estado socialista pesado, burocrático e ignorante).

Sin embargo, basta leer reportes de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), la Asociación Mundial Nuclear (WNA) y reportes regionales y podemos concluir, de entrada, que hay interés renovado en instalar/construir pequeños reactores nucleares (escalables) que sean menos costosos, de mejor control en seguridad y destinados a generación eléctrica para industrias específicas (por ejemplo, para satisfacer la demanda de un centro de datos).

Los centros de datos, definitivamente, van a impulsar el consumo eléctrico a nivel global. De manera que, se va a necesitar electricidad de toda fuente, y sencillamente la nuclear es una fuente que no debe ser menospreciada.

Esos “pequeños” reactores son los SMR (Small Modular Reactor) con capacidad de generación de entre 10 MW (megavatios) y 300 MW de potencia eléctrica por módulo, mucho menor que los reactores nucleares tradicionales de 1.000–1.600 MW, y es fabricado en piezas o módulos completos, se transporta y se ensambla en el sitio, lo que reduce tiempos y costos de construcción.

Algunos de estos SMR representan una evolución en la tecnología nuclear, diseñados para generar electricidad mediante fisión nuclear, algunos de esos diseños son capaces de producir 7,2 millones de kWh (kilovatio/hora) al día, aproximadamente el equivalente a 18 millones de paneles solares en una región con luz solar moderada.

Internamente en el reactor el proceso es, a largas explicaciones, así: núcleos atómicos pesados (como el uranio-235) se dividen liberando energía térmica, que se convierte en electricidad a través de turbinas de vapor.

La materia prima principal es, entonces, el uranio enriquecido (U-235), éste se presenta en forma de pastillas cerámicas de dióxido de uranio similar a los reactores nucleares convencionales, aunque algunos diseños avanzados exploran como “fuente” al torio o combustibles reciclados.

Estos reactores utilizan diferentes refrigerantes, como agua ligera, metal líquido y sales fundidas.

No usan combustibles fósiles; la «materia prima» es nuclear, con bajo impacto en emisiones de CO2.

En Latinoamérica hay liderazgo en la visión de generación eléctrica nuclear en Brasil, Argentina y México, y adicionalmente hay voces emergentes como Chile y Colombia que exploran opciones. Argentina, Brasil y México, operan plantas con una capacidad total de alrededor de 5 GW. Argentina: (rectores Atucha I, II y Embalse) que generan aproximadamente entre 5-8% de la electricidad del país y avanza en planes de construir SMR con la nueva política energética del presidente Javier Milei.

Brasil: (Angra 1 y 2, ~2% de electricidad). México: Dos reactores en Laguna Verde (~4% de electricidad), considerando expansión con SMR.

Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela: pueden, perfectamente, empezar a diseñar planes para generación eléctrica complementándose entre empresas/países, fortaleciendo la cooperación regional y atraer inversión extranjera para este tipo de industrias.

Insisto en que la clave está en atraer inversiones para construcción de centros de datos y adicionalmente inversiones que logren ofrecer electricidad vía renovable y nuclear a ese mercado.

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