“Que renuncie si no quiere trabajar”. Así el gobernador de La Paz, Santos Quispe, pidió la dimisión del presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Yussef Akly, debido al conflicto por el combustible de mala calidad y la falta de soluciones para los transportistas.
Quispe dijo que ha escuchado los reclamos de choferes, respecto a las fallas en sus vehículos, y consideró que al parecer el combustible que se vende no sirve o es un desecho.
Apuntó contra Akly, porque es la entidad encargada de la compra el combustible que se distribuye en el país.
El gobernador consideró que, como los transportistas están pagando un precio con menor subvención de la gasolina, el combustible debería ser de mejor calidad.
Los transportistas han denunciado daños a sus vehículos por el combustible de mala calidad, pero además ahora reclaman por las falencias en el sistema de compensación. Advierten con retomar medidas de presión, en caso de no haber solución.
Por parte, el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, afirmó que los problemas detectados en la calidad de la gasolina en Bolivia no surgieron recientemente, sino que ya eran conocidos por autoridades y funcionarios en la gestión anterior. Según la autoridad, existió un “boicot interno” dentro de YPFB que ocultó información durante el proceso de transición de Gobierno.



















