Bolivia pone en marcha una profunda reforma de su sistema tributario con una premisa que rompe con décadas de cultura fiscal punitiva. El Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) apuesta por la simplificación y procedimientos más amigables con el contribuyente.
«Nos encontramos con una administración tributaria basada en la intimidación, la sanción y la coerción. Creemos que ese no es el camino. El camino es facilitar al contribuyente el pago de sus impuestos», afirmó Jorge Zogbi, presidente del SIN, en entrevista con El Deber Radio.
La primera señal concreta llegó con la agilización del NIT, un trámite que podía demorar hasta dos meses y que ahora se obtiene en horas. Pero la medida más estructural es el SIETE-RG: un monotributo del 5% sobre ventas brutas que unifica IVA, Impuesto a las Transacciones e IUE en un solo pago bimestral, dirigido a negocios con ingresos menores a Bs 400.000.
Facilitación, la puesta del SIN
El régimen permite emitir facturas sin carga administrativa compleja, facilitando la inserción de emprendedores en cadenas productivas formales. La inscripción es voluntaria. «Nadie podrá ser migrado de manera obligatoria», aclaró previamente el ministro de Economía, Gabriel Espinoza.
Otra pieza clave es el saneamiento de cerca de Bs 700.000 millones en deudas consideradas en gran parte incobrables. La reforma propone condonar íntegramente obligaciones anteriores a 2018 menores a Bs 10 millones y eliminar multas e intereses en deudas más recientes. «Habrá un sacrificio fiscal, pero no se trata de recaudar a cualquier costo», sostuvo Zogbi.
El paquete incluye además la reducción del plazo de prescripción de 8 a 4 años y ajustes en el IVA. Todo está recogido en un proyecto de ley que se debate en debate en la Asamblea Legislativa. Voces críticas, como la del economista Jaime Dunn, reconocen el avance, pero advierten que Bolivia necesitaría una reforma estructural más profunda para atacar de raíz la informalidad.



















