Efectivamente el contrabando de productos hacia países vecinos dada la facilidad de acceso y cercanía, “perjudica la competitividad de Bolivia, porque fugan divisas”, esto a corto plazo no se sentiría, pero a mediano derivará en desabastecimiento interno y una distorsión de los precios, de acuerdo con el investigador y docente de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Lucio Tito.
Uno de los grandes problemas en el que debe trabajar el gobierno de Rodrigo Paz, está referido a la exportación ilegal de productos bolivianos a mercados vecinos, cuya acción resta competitividad al país, así como provoca incremento de precios.
Sin embargo, las opiniones están divididas, pues algunos apoyan esa actividad ilegal y señalan que se debe aumentar la oferta para el mercado nacional y exportar; mientras otros, indican que el comercio irregular genera escasez de productos y alza de precios.
Para el empresario Jorge Villegas Urriolagoitia, socio de la empresa Ascex, Bolivian Grains & Seeds, el problema que enfrenta la producción nacional es la exportación ilegal. Contrabando de productos a mercados vecinos.
“Ahora el gran problema departamental y nacional, es que muchos de los productos, como la haba gigante de Copacabana, se lo llevan a países vecinos de contrabando, al final ellos son los que se benefician”, apuntó.
Por ello sugiere que se debe trabajar en ese aspecto, para evitar que la producción salga vía contrabando y se quede en el país.
La opinión del empresario fue realizada en el marco del acuerdo de la alianza entre el Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), la Universidad Mayor de San Andrés y la Asociación de Gobiernos Autónomos Municipales del Departamento de La Paz (Agamdepaz), para implementar la Agricultura Orientada al Mercado (SHEP).
La propuesta apunta a identificar oportunidades, planificar la producción y conectar a los productores con la demanda real, nacional e internacional. Así los agricultores pueden mejorar sus ingresos.
Exportación
La empresa Ascex, en alianza con productores de “haba gigante” de Copacabana, logró la primera exportación formal de este producto a mercados de Oriente Medio, Centroamérica y Europa.
En ese sentido, el empresario, en su discurso, indicó que los productores poco a poco conocen las normativas de estandarización de la producción acorde a los requerimientos internacionales, que facilita la venta al mercado exterior.
Explicó que enseñan a los productores cómo necesitan el producto para mandar al exterior y ahora con la cooperación de JICA, la tarea será más viable.
El asesoramiento técnico mejorará la producción, así como modificará su forma de cultivar, agregó.
Resta
Mientras tanto, Tito señala que la salida de productos de manera ilegal, resta, anula y dificulta las exportaciones formales, además provoca que no compita en igualdad de condiciones.
“Al salir mercancías, alimentos, etc., de forma ilícita, se pierden registros oficiales y beneficios fiscales, debilitando la posición del país en el comercio internacional y desincentivando la inversión en la industria nacional. Esto afecta la competitividad porque, aunque el producto boliviano sea demandado, esa venta no genera divisas oficiales (dólares) para el Banco Central ni fortalece a las empresas formales”, detalla.
análisis sobre la quinua
La producción de quinua en el occidente boliviano llegó a cifras significativas; sin embargo, gran parte van vía ilegal a mercados vecinos y lo exportan con la marca del país exportador.
A eso se debe sumar que Bolivia se convirtió en exportador de materia prima, con algunas excepciones.
En el caso del cultivo de quinua, es el ejemplo más claro y dado que exportamos esta materia prima, de hecho no genera valor agregado, no genera empleo, no genera bondades a los productores y comercializadores, explica.
El experto en el tema sostiene que la venta de materia prima provoca cuatro desventajas para el país, así como para los productores.
La fuga de materia prima es provocada por que la quinua boliviana (especialmente la Real, que es única) sale por camiones hacia Perú de forma ilegal; también hay una pérdida de identidad, una vez allá, se procesa, se mezcla o se empaqueta como producto peruano.
Asimismo, dijo que la exportación de materia prima ilegal provoca estadísticas “fantasmas”, es decir Bolivia pierde el registro oficial de esta venta (divisas) y Perú termina figurando como un exportador más grande o eficiente con grano que creció en suelo boliviano.
Esa transacción afecta al precio. Al salir por vías no oficiales, el productor busca liquidez inmediata, aunque el país pierde la oportunidad de darle valor agregado (lavado, empaquetado, derivados) y de negociar mejores precios en mercados internacionales, como Europa o Asia.
“En resumen: Bolivia pone el esfuerzo productivo de cultivar quinua, pero el vecino se queda con el valor agregado y el crédito comercial”, advierte Tito.
Por ello, primero se debe pensar en todo lo agroproductivo como cadena agroalimentaria, nunca más exportar materia prima, sino con valor agregado.
Recordó que el ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, hace pocos días lanzó la nueva estrategia productiva rumbo al 2030 y 2035 “Bolivia impulsa una nueva visión basada en 3 pilares”: fortalecimiento de cadenas de valor; articulación entre el sector público, privado y comunitario y productividad con sostenibilidad.



















