Moody’s elevó la calificación de Bolivia de Ca a Caa3 y cambió la perspectiva a positiva, no porque la economía haya mejorado estructuralmente, sino porque disminuyó el riesgo inmediato de default (incumplimiento de pago de deuda externa). Esto se debe principalmente al cambio de gobierno (político) en 2025; sin embargo, la calificadora es claro en su apreciación, al señalar que las estructuras de la economía boliviana siguen débiles y el riesgo de default es alto a mediano plazo, de acuerdo con el análisis del economista e investigador, Fernando Romero.
Días atrás, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza, destacó el hecho, y señaló que en parte se debe a la apertura de la economía nacional, que vienen trabajando desde el Gobierno.
Entretanto, Romero señala que Moody’s es claro, los fundamentos estructurales siguen débiles (déficit fiscal elevado, bajo crecimiento económico, baja efectividad institucional), por lo que el riesgo de default sigue siendo alto en el mediano plazo.
Como se recordará organismos internacionales proyectan un crecimiento menor a 1%, incluso señalan que podría registrar Bolivia una cifra negativa de -5%. El 2024 ya experimentó esta situación la economía boliviana, pero se desconoce el dato oficial del Producto Interno Bruto (PIB) de 2025.
Según el informe, el aumento de reservas internacionales (de $us 2.7 mil millones a $us 4.4 mil millones) y, sobre todo, la recuperación de reservas líquidas en divisas (de $us 67 millones a cerca de $us 500 millones), junto con el financiamiento multilateral proyectado por más de $us 8 mil millones (BID, CAF, otros), fortalecen la capacidad de pago en el corto plazo.
Sube
La explicación de una mejor calificación de Moody’s a Bolivia, se refiere en parte a que no evalúa solo “qué tan buena es la economía”, sino la probabilidad de que el país deje de pagar su deuda en el corto plazo.
En este caso, la mejora responde a factores coyunturales de liquidez y confianza, no estructurales: “menor riesgo inmediato de default: ahora hay dólares ‘suficientes’ para pagar deuda a corto plazo, salvo por problemas internos o externos; cambio político (2025): aumenta la probabilidad de ajustes económicos futuros, ya que el gobierno actual es pro mercado y abierto a las inversiones extranjeras”.
Asimismo, obedece a señales concretas de pago: el Gobierno prioriza cumplir con acreedores privados. Por ejemplo, los bonos soberanos por un monto próximo a los 400 millones de dólares; y también al apoyo externo en camino: multilaterales tales como el BID y el CAF; e incluso un posible programa con el FMI para flexibilizar el tipo cambiario.
“(…) no mejoró la economía boliviana de fondo (estructuralmente), pero sí mejoró la capacidad de pagar sus pasivos externos en el corto plazo”, reflexiona Romero.
Positivos
La nueva calificación mejora la imagen de Bolivia. La señal que manda al mundo es que el país tiene un menor riesgo de default inmediato debido a la liquidez acumulada y por un mayor acceso a financiamiento externo.
Pero no sólo eso, sino que hay mayor confianza internacional, aunque incipiente. “El cambio de perspectiva a ‘positiva’ abre la puerta a futuras mejoras si se consolidan ajustes macroeconómicos profundos, no solo de expectativas”, sostiene Romero.
También está la apertura al financiamiento multilateral. Como es de conocimiento el Gobierno proyecta recibir más de 8.000 millones de dólares para estabilizar la economía en el corto plazo. Sin embargo, están condicionados a la aprobación en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP).
Negativo
Caa3 implica que el default aún es una posibilidad real, debido que a la fecha no hizo reformas económicas, normativas institucionales ni normativas de fondo. Una muestra de ello son los problemas estructurales: déficit fiscal, -11.2% del PIB; crecimiento bajo, 0.7%; e inflación en 10%, detalla el economista.
A eso hay que sumar la alta dependencia de factores externos y políticos, y no de la fortaleza interna. “Si existen trabas en la ALP esto limitaría la aprobación de créditos externos y leyes reformistas. Además, la crisis de Medio Oriente ha develado la gran vulnerabilidad de la economía ante shocks externos”, recuerda.
Propuestas
Dentro la propuesta de Romero para avanzar en el cambio económico, más equilibrado y menos dependiente del financiamiento internacional están: reducir el déficit fiscal, continuar con la eliminación de subvenciones y mejorar el gasto público.
A eso se debe sumar la normalización del tipo de cambio (evitar múltiples tipos) y reducir la presión sobre las reservas internacionales.
Ve necesario un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), opinión que coincide con el economista y docente de la UTO, Ernesto Bernal, que ya dijo que Bolivia requiere 10.000 millones de dólares para estabilizar la economía y avanzar en la flexibilización del tipo de cambio.
Persiste riesgo de un default pese a calificación de mejora
Sourceel diario



















