Cochabamba ha sido severamente azotada por extremos climáticos en el primer trimestre de este 2026. En ese lapso de tiempo alternaron sequías extremas, lluvias intensas y granizadas. Estos fenómenos dejaron a decenas de familias damnificadas por las inundaciones y pérdida de cultivos y ganado.
El informe fue presentado este martes por la Gobernación cochabambina con datos recolectados entre enero y marzo por la Secretaría Departamental de Medio Ambiente y Recursos Hídricos.
El secretario de la repartición, Oscar Zelada, detalló que, en enero, se registraron granizadas intensas que afectaron aproximadamente 1.500 hectáreas en varias regiones del departamento, a excepción del trópico.
En febrero, se presentaron sequías extremas, principalmente en el Valle Alto y el Cono Sur. En ambas regiones, 16.000 hectáreas estuvieron en riesgo por la falta de precipitaciones.
Asimismo, señaló que durante marzo se registró un periodo de lluvias. Estas precipitaciones permitieron recuperar parcialmente la producción agrícola en regiones como el Valle Alto y Cono Sur. Sin embargo, mencionó, que estas precipitaciones también provocaron inundaciones en el trópico, afectando más de 20.000 hectáreas de cultivos, principalmente de piña y banano.
CAMBIO CLIMÁTICO
El funcionario destacó que esta variación climática en un corto periodo de tiempo refleja los impactos del cambio climático.
“Ante la situación, la Gobernación impulsa acciones estructurales como la implementación del Fondo del Agua, orientado a fortalecer la seguridad hídrica y la gestión sostenible de los recursos”, señaló.
Con relación a las afectaciones, municipios como Tarata, Misque, Santibáñez y Totora, entre otros, presentaron declaratorias por desastre. No obstante, se evalúa la situación considerando que las recientes lluvias permitieron mitigar parcialmente los daños en la producción.
Por otro lado, Zelada advirtió sobre la crítica situación de la represa de La Angostura que, actualmente, no alcanza el 35% de su capacidad de almacenamiento, lo que genera preocupación en términos de disponibilidad hídrica.
Ante este escenario, la Gobernación convocó a una reunión interinstitucional para analizar la factibilidad de implementar el bombardeo de nubes (tecnología MOVES). Se trata de una alternativa para incrementar las precipitaciones y contribuir al almacenamiento de agua en la represa.



















