El tema de los incentivos para reactivar el sector hidrocarburífero también forma parte de la agenda energética del país, y más aún cuando estamos en medio de una caída sostenida de la producción y tras el retiro de la subvención a los combustibles. Para el físico y analista energético Francesco Zaratti, cualquier política orientada a atraer inversión debe basarse en un enfoque técnico y realista, capaz de reducir riesgos y generar condiciones mínimas de confianza para los operadores.
Zaratti señaló que los incentivos deben considerar, en primer lugar, un esquema tributario proporcional al riesgo exploratorio, dado que no todos los proyectos presentan las mismas probabilidades de éxito. En segundo término, subrayó la importancia de garantizar seguridad jurídica, con normas claras, estables y mecanismos de arbitraje independientes que protejan tanto al Estado como a los inversionistas.
Finalmente, enfatizó que el sector debe operar con mercados y precios reales, alineados a referencias internacionales, tanto en el mercado interno como externo, y con contratos coherentes con el nuevo escenario energético. En esa línea, consideró necesario que los contratos de servicio evolucionen hacia asociaciones e incluso concesiones, donde el reparto de riesgos sea más equilibrado.
Estas reflexiones coinciden con la posición del Gobierno, que reconoce la urgencia de revertir el declive productivo para evitar un mayor deterioro del abastecimiento energético. La estrategia oficial apunta a una combinación de nuevas normas, la reactivación de campos maduros y marginales y un renovado impulso a la exploración, con regiones como Chuquisaca en el centro del escenario.
El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinacelli, explicó que el proyecto normativo en preparación incorporará un sistema impositivo ajustado al riesgo geológico de cada campo, conocido como “government take”, que permitirá diferenciar las condiciones de exploración según la región. “No es lo mismo explorar en Tarija que hacerlo en Chuquisaca o en el norte de La Paz”, afirmó, al destacar que el potencial energético del país sigue vigente, pero requiere reglas acorde a la realidad actual.
Asimismo, Medinacelli dijo que la propuesta contempla tres líneas de acción: aprovechar al máximo los campos maduros y marginales, impulsar proyectos que ya están en marcha —como el pozo DMO-X3 de Petrobras en Tarija— y fomentar la exploración, un proceso que demanda plazos de entre cinco y siete años.}
En conjunto, analistas y autoridades coinciden en que el desafío no es solo normativo, sino estratégico: crear condiciones que permitan invertir hoy para asegurar la energía del mañana.



















