Bolivia renovó el poder regional con fuerzas dispersas y la ‘reforma del Estado’ en agenda

Bolivia cerró este domingo una de las elecciones subnacionales más complejas de su historia reciente y comenzó a dibujar un nuevo mapa político marcado por la fragmentación, la disputa territorial y la emergencia de liderazgos regionales. El proceso también activa, de acuerdo con el presidente Rodrigo Paz y varios actores políticos, una etapa de «reformas estatales» de gran aliento.

Con más de 18.000 candidaturas en carrera y tras una jornada que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) calificó de “exitosa”, los primeros datos del Sistema de Resultados Electorales Preliminares (Sirepre) muestran tendencias claras en varias regiones, aunque también anticipan segundas vueltas en al menos seis gobernaciones.

“El proceso se ha desarrollado en paz y con normalidad (…) Bolivia ha demostrado que su amor por la democracia sigue vigente”, afirmó el presidente del TSE, Gustavo Ávila, al presentar los resultados preliminares, que —insistió— no son vinculantes, ya que el cómputo oficial puede extenderse hasta siete días, aunque el órgano electoral busca concluirlo en 72 horas.

Este plazo junto con otros elementos será ajustado y modificado con una reforma electoral que fue anunciada justo este domingo. Ávila dijo que esta fue la última elección bajo el paraguas de la actual normativa (la Ley 026 de Régimen Electoral), mientras que el Jefe de Estado dijo que esta reforma será parte de otras y que se debatirán con la Asamblea Legislativa.

“Este es un ciclo muy politizado. Se acaban las elecciones y presentaremos las normas al Parlamento”, afirmó Paz, al anticipar que buscará construir acuerdos con todas las fuerzas políticas bajo la idea de un “gran centro” que permita viabilizar reformas estructurales.

Su estrategia pasa por convocar a las brigadas parlamentarias para impulsar un paquete de leyes clave, entre ellas hidrocarburos, minería, educación y seguridad jurídica, además de viabilizar préstamos internacionales destinados a infraestructura y desarrollo.

Santa Cruz, el epicentro de la disputa
Pero, el caso más emblemático se vive en Santa Cruz, donde la Gobernación se definirá en segunda vuelta el próximo 19 de abril.

Con más del 70% de actas procesadas, Juan Pablo Velasco (Libre) y Otto Ritter (Santa Cruz Para Todos) lideran la votación y avanzan al balotaje, dejando atrás a figuras como Luis Fernando Camacho y Branko Marinkovic.

El resultado refleja no solo la fragmentación del voto, sino también el fin de hegemonías políticas claras en el departamento más poblado del país. El desafío será que, tras las toma de juramento de las nuevas autoridades que tendrá lugar en mayo, la reforma del 50-50, que tiene que ver con la asignación equitativa de recursos. Paz dijo que se deben asignar responsabilidades como el caso de la educación y la salud y que «esta reforma profunda del Estado» no se limita a la asignación de recursos.

El candidato electo a la alcaldía de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, afirmó que esta propuesta del 50-50 debe partir con la reasignación de recursos y anticipó un debate con el gobierno central. El expresidente Jorge Tuto Quiroga, quien lidera Libre que es la segunda furerza del Legislativo, anunció que se espera un debate sobre la base de propuestas.

Un nuevo ciclo político

Más allá de los resultados puntuales, la elección deja una señal estructural: Bolivia ha ingresado en una etapa de transición política sin fuerzas dominantes.

El Movimiento al Socialismo (MAS), que durante casi dos décadas controló el poder, compite ahora fragmentado y sin la capacidad de articulación de otros ciclos. Al mismo tiempo, las alianzas que llevaron al poder al presidente Rodrigo Paz tampoco logran consolidar un bloque hegemónico en el territorio.

El resultado es un mosaico político diverso, con liderazgos locales, múltiples fuerzas y una alta dispersión del voto.

El polítologo José Orlando Peralta, desde el plató de Yo Elijo de EL DEBER, sostuvo que si bien el MAS está desarticulado como fuerza hegemónica, varios de sus actores participaron en los comicios con representación de sectores sociales. «Es en realidad el Evismo» que puede tener una fuerza territorial» con la que el gobierno va a tener que dialogar, apostilló.

Lo que viene

El TSE continuará difundiendo datos preliminares del Sirepre en las próximas horas, mientras avanza el cómputo oficial que definirá de manera definitiva a las nuevas autoridades.

Sin embargo, con varias gobernaciones encaminadas a segunda vuelta y con resultados ajustados en distintos municipios, el país ya anticipa que el proceso electoral no terminó este domingo.

Bolivia no solo votó para elegir autoridades subnacionales. También votó para definir el nuevo equilibrio del poder territorial en una etapa marcada por la transición, la negociación y la incertidumbre política.

Tendencias claras

En contraste, algunos departamentos ya perfilan resultados más definidos tras los comicios del domingo.

En Pando, Gabriela de Paiva Padilla (Libre Pando) se encamina a la Gobernación con el 46,92% de los votos y una ventaja considerada irreversible con más del 60% de actas computadas.

En La Paz, los datos preliminares del Sirepre dan como ganador en la Gobernación a Luis Revilla (Patria-Sol), mientras que en la Alcaldía de la sede de gobierno lidera César Dockweiler (Innovación Humana), aunque con porcentajes aún parciales.

Alcaldías: liderazgos que se consolidan
En el nivel municipal —donde se concentra más del 80% de la competencia electoral— ya se perfilan ganadores con mayor claridad.

En Cochabamba, el actual alcalde Manfred Reyes Villa se posiciona como el principal vencedor con el 46,1% de los votos, consolidando su liderazgo regional.

En Tarija, Johnny Torres encamina una victoria contundente con más del 55% de respaldo, según los datos preliminares, lo que anticipa su continuidad en el cargo.

Segunda vuelta en Cochabamba y fragmentación política
El escenario también se mantiene abierto en Cochabamba a nivel departamental. Leonardo Loza alcanza alrededor del 38%, seguido por Sergio Rodríguez con el 24,25%, lo que abre la posibilidad de una segunda vuelta si se confirma la tendencia.

Estos resultados reflejan un sistema político sin mayorías claras, donde los acuerdos y alianzas serán determinantes en la gobernabilidad futura.

Un proceso complejo y con incidentes
La jornada electoral se desarrolló en términos generales con normalidad, aunque no estuvo exenta de dificultades.

Santa Cruz concentró la mayor cantidad de incidentes, especialmente en San Ignacio de Velasco, donde errores en la distribución de papeletas obligaron a suspender parcialmente la votación departamental. Según autoridades electorales, el proceso podría repetirse en las mesas afectadas en las próximas semanas.

La Defensoría del Pueblo reportó 353 incidencias, la mayoría relacionadas con certificados de impedimento, retrasos en la instalación de mesas y problemas logísticos, aunque el 62% fue resuelto en los propios recintos electorales.

Sourceel deber

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