El canciller Fernando Aramayo señaló este lunes que el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya no cerró la posibilidad de retomar el diálogo marítimo entre Bolivia y Chile. Sostuvo que aún existen espacios para avanzar en una negociación que permita abordar la histórica demanda de acceso soberano al océano Pacífico.
“El fallo de la Corte Internacional de Justicia de 2018 debe ser reconocido en sus alcances y consecuencias, pero también hay que dejar algo claro: dejó abierta la puerta al diálogo, no la cerró definitivamente”, afirmó Aramayo.
La autoridad indicó que es una “mala interpretación”, difundida por algunos medios y analistas, considerar que el diálogo quedó cerrado. “Necesitamos, como bolivianos y como Cancillería, plantear una diplomacia inteligente”, señaló.
En 2018, la CIJ determinó que el gobierno de Chile no tiene la obligación de negociar con Bolivia para que tenga una salida soberana al mar. La sentencia fue resultado de una demanda hecha por Bolivia en 2013 ante la CIJ en contra de Chile que buscaba obligar a negociar “de buena fe” una salida soberana al océano Pacífico.
En 1879, Bolivia perdió su salida al mar, luego de la invasión chilena del 14 de febrero y que se extendió en una guerra que terminó con la pérdida de territorio y el enclaustramiento marítimo.
Armayo subrayó la importancia de construir confianza, ya que “no hay diálogo si no está basado en la confianza”, y remarcó que debe resultar beneficioso para ambas partes.
“Por mucho que uno presione o incluso vocifere la necesidad de dialogar, si ambas partes no entienden que se benefician del diálogo, es muy difícil plantearlo. Además, el diálogo no es lo mismo que la negociación; incluso en lo conceptual, muchas veces nos equivocamos”, explicó.
Añadió que dialogar implica suspender temporalmente ciertos principios y valores, sin negarlos, para ponerse en el lugar del otro y comprender su perspectiva. “Esto ya genera una transformación”, dijo.
Desde esa perspectiva, indicó, se logra valorar por qué la demanda se convierte en una necesidad y en un interés dentro del diálogo. “Luego uno retoma sus principios y valores, pero ya ha internalizado la visión del otro. Ese es el ejercicio que debemos hacer”, sostuvo.
Aramayo también planteó la necesidad de construir una interdependencia positiva y avanzar gradualmente en soluciones concretas en otras áreas, lo que podría generar una dinámica favorable de diálogo.
“¿Y quién dice que luego no adquirimos la madurez suficiente para pasar de una gestión orientada a la resolución de conflictos a una orientada a su transformación? Es otro concepto, otra visión. En la transformación importa la relación; en la resolución, el objeto. Tenemos que innovar en ello”, señaló.
Asimismo, cuestionó las expectativas sobre la estrategia diplomática: “¿Cómo vamos a revertir tantas décadas de historia? Y además me piden que explique la estrategia. ¿Por qué no se comunica? Porque es estrategia: tiene componentes tácticos y estamos trabajando en ello. Hay temas de sentido común que algunos expertos en materia internacional plantean con cierta ingenuidad”.
Destacó que las dinámicas regionales han cambiado. “La situación geopolítica de Bolivia es distinta. Trabajemos primero en tener mayor peso específico geopolítico y económico y, a partir de ello, plantearemos una estrategia en este sentido”, manifestó.



















