En un recorrido realizado por EL DEBER en el mercado antiguo Abasto, de la capital cruceña, se corroboró que los precios de algunos productos se dispararon; mientras que otros han bajado, justo al inicio de la Semana Santa.
Por ejemplo, el queso bajó Bs 2 por kilo. Es decir, hasta el domingo estaba en Bs 46 el kilo y desde este lunes se lo encuentra en Bs 44. Asimismo, se conoció que el maple (de 30 huevos) que la semana anterior subió a Bs 30, este lunes se encontró hasta en Bs 26 (el de mayor tamaño).
Hay que resaltar que para Semana Santa el consumo de queso, huevo y pescado se dispara; puesto que la mayoría de los creyentes católicos no consumen carne roja y buscan una opción para sustituir la proteína principal.
Es así que el pescado es otro de los productos con mayor demanda. Su costo también se ha incrementado en las últimas horas. Por ejemplo, en el mercado Los Bosques, hasta la anterior semana se encontraba el kilo de pacú en Bs 38, pero este lunes está en Bs 40. El sábado, de acuerdo al tamaño, se puede encontrar hasta en Bs 30.
Antecedentes
La Semana Santa representa para la Iglesia católica un tiempo de reflexión y penitencia, en el que se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Las celebraciones incluyen ritos, liturgias y prácticas de sacrificio personal dirigidas a fortalecer la vida interior de los fieles, en sintonía con las enseñanzas del Evangelio.
El Viernes Santo es el día en que la Iglesia católica establece la abstinencia de carne roja para todos los fieles mayores de 14 años.
Esta práctica, fundamentada en el Código de Derecho Canónico y en el Catecismo de la Iglesia Católica, constituye un acto de penitencia y solidaridad con el sufrimiento de Cristo en la cruz. Según el canon 1251, la abstinencia de carne es obligatoria ese día y su incumplimiento intencional, con pleno conocimiento y consentimiento, puede ser considerado pecado de desobediencia a la autoridad eclesiástica, aunque no es un mandato directo de origen divino.
Hay que aclarar que la norma no aplica a personas con condiciones de salud especiales, mujeres embarazadas ni a quienes tengan causas justificadas.
El sentido profundo de esta restricción es fomentar el sacrificio genuino y la identificación espiritual con el sacrificio de Jesús, tal como lo indica el Catecismo en los numerales 1438 y 2043.
Para la mayoría de los católicos, olvidar o descuidar la norma no constituye pecado grave, pero la desobediencia deliberada y consciente sí puede revestir gravedad moral.



















