Gobierno heredó crisis estructural y financiamiento externo no basta

El déficit de divisas continúa, la caída de ingresos se mantiene, pero los gastos en dólares son inevitables, y existe una presión real de casi 4.000 millones de dólares. La crisis heredada es estructural, no temporal, y el financiamiento externo por sí sólo no basta y no es sostenible, de acuerdo al análisis de la Fundación Jubileo.

Bolivia enfrenta una restricción externa severa y de carácter estructural que dejaron los anteriores gobiernos, lo que significa que el país no genera suficientes dólares mediante exportaciones u otras fuentes externas para pagar importaciones, deuda y otros compromisos del Estado, señala la publicación en su análisis: Persiste una brecha estructural y significativa entre ingresos y egresos en dólares. Balance operativo y contingente de divisas del Estado 2025–2028.

Asegura que se registra una insuficiencia persistente de divisas para atender obligaciones públicas. Este fenómeno no es transitorio, responde al agotamiento del ciclo gasífero sin una transformación exportadora equivalente, a la prolongación de un régimen de tipo de cambio fijo que distorsionó precios relativos e incentivó importaciones, al uso creciente de activos externos del Banco Central (Reservas Internacionales) como fuente de liquidez para sostener pagos externos y al aumento de la factura energética por la dependencia de combustibles importados (Banco Central de Bolivia [BCB], 2024, 2025a; Instituto Nacional de Estadística [INE], 2025), destaca la publicación.

Bolivia gasta más dólares de los que genera. Para 2026, se proyecta una brecha operativa negativa de 5.364 millones de dólares.

Los ingresos en divisas para el Estado por exportaciones estatales se reducirían notablemente entre 2025 y 2028, debido a la caída de la producción de gas natural.

“Existe una presión de al menos 3.940 millones de dólares adicionales por obligaciones pendientes, principalmente la devolución de depósitos en dólares a la población, y para afrontar una flexibilización del Tipo de Cambio, resultando una brecha incluso mayor”, alerta.

La crisis heredada es estructural, no temporal. El financiamiento externo por sí solo no basta y no es sostenible; el país requiere un ajuste profundo para equilibrar en un mediano y largo plazo sus ingresos y gastos en divisas. Se requiere un plan para afrontar esta complicada situación, concluye el análisis.

Sourceel diario

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