El Gobierno presentará la próxima semana a la Asamblea Legislativa un Presupuesto Reformulado de “base cero”, una propuesta que apunta a reorganizar el gasto público, reducir el déficit fiscal y sentar las bases del modelo de distribución de recursos conocido como 50/50.
El anuncio fue realizado por el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, quien precisó que la iniciativa será remitida en «los primeros días de abril», tras un proceso de ajuste técnico y socialización con autoridades subnacionales y representantes del Legislativo.
“Vamos a hacer una presentación a la prensa la semana que viene. Queremos presentarles tres cosas: el pasado del presupuesto, el presupuesto de este año y el futuro presupuestario”, explicó la autoridad.
El nuevo presupuesto contempla como objetivo central la reducción de al menos un 30% del déficit fiscal. Para ello, el Gobierno trabaja en la actualización de las proyecciones macroeconómicas, incluyendo variables como crecimiento económico, inflación y equilibrio fiscal.
Espinoza señaló que el proceso incluye una revisión del uso de recursos en gestiones anteriores, con el objetivo de identificar distorsiones y redefinir prioridades. “Hay que ver hacia dónde se ha ido la plata”, sostuvo.
El eje central de la propuesta es la adopción de un esquema de presupuesto base cero, que implica dejar de arrastrar estructuras históricas de gasto y redefinir desde cero la asignación de recursos. “Si seguimos trabajando bajo la misma forma de hacer el presupuesto de hace 20 años, seguimos arrastrando los mismos problemas”, advirtió el ministro.
Este nuevo enfoque busca, además, abrir el camino para la implementación del esquema 50/50, que plantea una redistribución de recursos entre el nivel central y las entidades territoriales, en línea con la agenda de descentralización que impulsa el Ejecutivo.
Como parte de las medidas inmediatas, el Ejecutivo ya instruyó una reducción mínima del 30% en el gasto salarial de los ministerios, lo que implica el congelamiento de la masa salarial y la restricción de nuevas contrataciones. En caso de requerir nuevas incorporaciones, las entidades deberán realizar ajustes internos y reasignar ítems existentes. “Todos los ministerios están reduciendo por lo menos un 30% de gasto en salarios”, afirmó Espinoza.
No obstante, el ministro aclaró que esta política no puede imponerse de forma directa a otros órganos del Estado ni a gobiernos subnacionales, por lo que será necesario construir consensos institucionales para avanzar en una reducción más amplia del gasto público.
Espinoza remarcó que el diseño del presupuesto no es exclusivamente técnico, sino que depende del diálogo con la Asamblea Legislativa, el Órgano Judicial y las entidades territoriales autónomas. “El presupuesto no es una construcción que la hace solo el ministro”, subrayó.
En ese contexto, el Gobierno ya inició un proceso de socialización con autoridades electas de municipios y gobernaciones, así como con las directivas de las cámaras de Senadores y Diputados, con el objetivo de facilitar su aprobación en el Legislativo.
El Presupuesto Reformulado forma parte de una estrategia más amplia del Ejecutivo orientada a estabilizar las finanzas públicas y rediseñar el modelo económico, en un escenario donde la viabilidad de las reformas dependerá de la capacidad de alcanzar acuerdos políticos.



















