A ocho meses del inicio del Gobierno de Rodrigo Paz, el vicepresidente Edmand Lara Montaño decidió hablar sin intermediarios. En una extensa entrevista exclusiva con Los Tiempos, abordó la crisis económica, los conflictos sociales, la inseguridad, las denuncias de corrupción y, sobre todo, reveló la profunda distancia política e institucional que, según afirma, existe entre él y el Presidente.
Lejos de un discurso conciliador, Lara sostuvo que el país atraviesa una crisis que no responde únicamente a factores externos, sino a decisiones equivocadas adoptadas por el propio Ejecutivo.
Uno de los ejes de sus cuestionamientos fue la flexibilización del tipo de cambio. Aseguró que advirtió oportunamente las consecuencias de esa medida y que hoy se están materializando.
“Yo lo dije. Advertí que iba a acelerar la inflación y que iba a haber una pérdida del poder adquisitivo. Se aplicaron medidas sin un plan serio y eso es lo que hoy estamos viviendo”, afirmó.
Según el Vicepresidente, Bolivia enfrenta una escasez de dólares que golpea a toda la economía. “Somos un país más importador que productor. No hay dólares y tampoco hay combustible”, señaló.
En ese contexto, cuestionó la conducción económica del Ejecutivo y pidió una renovación del gabinete. “Las medidas que aplicó el Ministro de Economía las critiqué en su momento. Creo que hay que cambiar al ministro porque no está a la altura de las circunstancias”.
Como ejemplo de la crisis financiera del propio Estado, aseguró que incluso existen retrasos en el pago de salarios. “En la Vicepresidencia, desde mayo no les pagan a los funcionarios. En la Caja ocurre lo mismo y en varios ministerios también. Entonces yo me pregunto: ¿qué han hecho con la plata?”, cuestionó.
Lara sostuvo que el Gobierno debe dejar de concentrarse en responsabilizar únicamente a las gestiones anteriores y comenzar a ofrecer resultados. “A los que han robado hace veinte años hay que meterlos a la cárcel y hacerles devolver hasta el último peso, pero ya basta de quejas; la gente quiere soluciones”, instó.
Corrupción y pérdida de autoridad
Para el Vicepresidente, la crisis económica tiene un componente estructural relacionado con la falta de seguridad jurídica y la corrupción.
“No existen condiciones para que la gente quiera invertir. Congelaron los precios de los combustibles, pero no hay combustibles”, afirmó.
En ese marco, apuntó directamente contra YPFB. “Hay corrupción, sobreprecios y negociados en las cisternas. Todo eso fue denunciado y no pasa nada”.
También citó como ejemplo el reciente caso de Boliviana de Aviación (BoA), donde, según dijo, quedó expuesto el abuso de poder dentro de las empresas estatales.
A su juicio, el problema central es la falta de liderazgo presidencial. “El Presidente no tiene autoridad para poner orden en ciertos ministerios”, dijo. A ello sumó un diagnóstico preocupante sobre la seguridad ciudadana. “La corrupción ha empeorado. La Policía no está pudiendo con la inseguridad; los hechos de sicariato no han parado y el narcotráfico incluso ha aumentado con presencia, incluso, de la DEA”.
“No soy el enemigo del Presidente”
Uno de los momentos más delicados de la entrevista llegó cuando Lara describió la relación con Rodrigo Paz.
“No hay absolutamente ninguna relación, ni de amistad ni de coordinación institucional”, afirmó.
Según relató, desde hace ocho meses fue excluido de las reuniones de gabinete por decisión presidencial.
“Yo no participo de las reuniones porque el Presidente ordenó que no participe. Desde hace ocho meses no tenemos ninguna relación”.
Lara aseguró que la ruptura comenzó poco después de asumir el cargo.
“Cuando asumí la Vicepresidencia comencé a recibir ataques del propio Presidente. Claro que no lo hace directamente; lo hace por intermedio de otras personas”.
Consultado sobre las razones de ese distanciamiento, respondió: “Me marginaron porque no querían que vea las cosas que estaban pasando; sabían que las iba a denunciar”.
También denunció campañas de desprestigio impulsadas, según dijo, desde el entorno presidencial. “Empezaron a cerrarme las reuniones de gabinete y a satanizarme. El presidente Paz debe cambiar a su asesor, el señor Fernando Cerimedo. Según me enteré recientemente, también la hija del Presidente decide muchas cosas”.
Incluso sostuvo que el verdadero centro de decisiones no siempre estaría en el gabinete. “Quien les dice a los ministros qué hacen o qué no hacer es la hija del Presidente. Ahora entiendo por qué querían hacerme ver como un loco”.
Consultado sobre si percibe una actitud de soberbia y autosuficiencia en el presidente Rodrigo Paz para afrontar la actual coyuntura, Lara respondió afirmativamente y sostuvo que esa es también la percepción de una parte de la ciudadanía. A su juicio, el mandatario ha terminado gobernando “para quienes no lo apoyaron” y para “grupos de poder concentrados en Santa Cruz”, alejándose de las expectativas que generó al inicio de su gestión. En ese sentido, afirmó que, a ocho meses de Gobierno, “hasta el momento todo lo que había prometido el presidente Paz no lo ha cumplido”, lo que, según dijo, explica el creciente descontento social.
Los bloqueos y una oportunidad perdida
Respecto a los 53 días de bloqueos que paralizaron gran parte del país, Lara afirmó que pudieron evitarse.
“Nuestra intención desde la Vicepresidencia fue servir de puente entre los sectores movilizados y el Gobierno, pero el Presidente nunca puso de su parte; al contrario, le metía más leña al fuego”, dijo.
Incluso fue más allá al sugerir que la prolongación del conflicto terminó siendo funcional al Ejecutivo.
“Parecía que le convenía tener al país bloqueado porque podía atribuir la falta de gasolina a los bloqueos. Ahora ya no hay bloqueos y tampoco hay carburantes”, declaró.
Para el Vicepresidente, la crisis energética ya existía y el conflicto social terminó ocultándola temporalmente.
“Todavía estamos a tiempo”
Pese a la dureza de sus críticas, Lara aseguró que aún existe margen para recomponer la situación política.
“Yo no soy su enemigo. Primero está mi patria antes que cualquier diferencia”.
Si tuviera la oportunidad de sentarse con el Presidente, dijo que le plantearía dejar atrás las confrontaciones y construir acuerdos nacionales.
Propuso reunificar la Asamblea Legislativa, alcanzar consensos para aprobar leyes económicas, convocar a los gobernadores para negociar un nuevo pacto fiscal, reestructurar el gabinete mediante criterios de meritocracia, depurar la administración pública, reformar la Policía y el sistema judicial y gobernar “para todos los bolivianos y no solamente para grupos de poder concentrados en Santa Cruz”, reiteró.
No obstante, lanzó una advertencia sobre el momento político que atraviesa el Gobierno.
“El Presidente se ha emburbujado y no quiere ver la realidad. Si no reconduce su conducta, la situación va a empeorar y podríamos llegar incluso a un proceso revocatorio. Pero todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo. La responsabilidad es de todos, incluida la mía”.
En la parte final de la entrevista, Lara planteó una serie de reformas que, a su juicio, son imprescindibles para reencaminar el país. Sostuvo que es necesario “depurar el Estado”, al asegurar que “un 95 % de los funcionarios continúan de la anterior gestión” y que permanecen “los mismos corruptos y los mismos mañudos”.
Denunció también presuntos actos de hostigamiento en su contra durante sus viajes oficiales.
“En BoA me someten a controles con detectores de narcóticos como si fuera un delincuente. Me restringen el acceso a las salas VIP y cometen abusos contra mi persona. Aun así, sigo dispuesto a dialogar, siempre estaré abierto a dialogar con el Presidente porque primero está Bolivia antes que los intereses políticos y de poder”, puntualizó.



















