{"id":36926,"date":"2022-11-14T06:47:18","date_gmt":"2022-11-14T10:47:18","guid":{"rendered":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/2022\/11\/14\/el-saqueo-del-oro-boliviano-privadas-chinas-se-ocultan-tras-cooperativas\/"},"modified":"2022-11-14T06:47:18","modified_gmt":"2022-11-14T10:47:18","slug":"el-saqueo-del-oro-boliviano-privadas-chinas-se-ocultan-tras-cooperativas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/2022\/11\/14\/el-saqueo-del-oro-boliviano-privadas-chinas-se-ocultan-tras-cooperativas\/","title":{"rendered":"El saqueo del oro boliviano: privadas chinas se ocultan tras cooperativas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que se oye al despertar es el escandaloso ruido de piedras que golpean una plancha met\u00e1lica. No importa que estemos a m\u00e1s de 200 metros del lugar de operaciones, el estruendo opaca el canto de las aves y el calmado avance del r\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan est\u00e1 oscuro, 5:50 am, rugen los motores de las volquetas que se forman en fila para recoger arena removida y llevarla hasta la cima de una colina artificial. La depositan para que una retroexcavadora la acomode en esta m\u00e1quina donde caen las piedras sobre alfombras con gruesas cerdas de pl\u00e1stico donde dicen que se queda, de a poco, el oro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trabajo en los campamentos mineros en Mayaya, una comunidad en el bosque amaz\u00f3nico del norte de La Paz, nunca para, o casi nunca. Miles de obreros trabajan por turnos de 11 horas en gigantescas zonas de suelo est\u00e9ril, contaminado, des\u00e9rtico, que se abre paso como una enfermedad. Desde aqu\u00ed se envenena el r\u00edo Kaka, cuyas aguas, kil\u00f3metros m\u00e1s abajo y junto a otras corrientes, besan las orillas del Parque Nacional Madidi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los mineros trabajan para empresarios chinos. Una asociaci\u00f3n ilegal entre cooperativas bolivianas e inversionistas extranjeros (en su mayor\u00eda del gigante asi\u00e1tico) han hecho realidad esta devastaci\u00f3n con la complicidad del Estado boliviano. La miner\u00eda aur\u00edfera ha destruido la naturaleza en estas poblaciones y el impacto llega al Madidi, una de las \u00e1reas m\u00e1s importantes del mundo en biodiversidad. Cada d\u00eda, a cada hora, miles de litros de agua con mercurio y otros contaminantes ti\u00f1en los r\u00edos que desembocan en esta \u00e1rea protegida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unas cuadras al norte de la plaza central de Mayaya, atravesando un riachuelo rojizo y contenedores met\u00e1licos convertidos en viviendas, se encuentra Ernesto, quien trabaja en la miner\u00eda desde hace 12 a\u00f1os. Fuma un cigarrillo mientras vigila delante suyo el trabajo de la maquinaria que derrumba una colina. En la cima se han apostado unas gallinas, que ven curiosas lo que ocurre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; A nosotros nos contrat\u00f3 la cooperativa. As\u00ed es la cosa, la cooperativa obtiene el permiso del Gobierno y le pagan al due\u00f1o de las tierras para trabajar aqu\u00ed. Se gana m\u00e1s que en la ciudad, el sueldo m\u00e1s bajo estar\u00e1 por los Bs 3.500, otros pueden ganar hasta Bs 8.000 si operan m\u00e1quinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ernesto es de Cochabamba, y cuenta que Mayaya, municipio de Teoponte, est\u00e1 poblado de extranjeros chinos, muchos de ellos indocumentados, que extraen kilos de oro sin dejar nada a cambio para las comunidades, m\u00e1s que destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Pero Bolivia debe tanto dinero a China, \u00bfqu\u00e9 se les puede decir?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los \u00faltimos a\u00f1os, la Rep\u00fablica Popular de China se convirti\u00f3 en el principal acreedor binacional de Bolivia. Hasta fines del 2021 se le deb\u00eda el 10,3% de la deuda externa p\u00fablica, equivalente a $us 1.312 millones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Los chinos se llevan todo y no dejan nada para el pueblo, pero el Gobierno no dice nada -nos dice un hombre que acept\u00f3 acercarnos en su camioneta hasta las inmediaciones de las \u00e1reas mineras donde operan las empresas extranjeras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos deja al lado de un sendero que se interna hacia el r\u00edo. Tras 10 minutos de caminata, delante nuestro se abre un paisaje desolador: El bosque ha desaparecido y ha sido reemplazado por cientos de colinas artificiales de piedra que se extienden hasta donde alcanza la vista. Sobre algunas de ellas, se divisa a la distancia, volquetas y tractores en movimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detr\u00e1s de nosotros, por el mismo sendero, viene un hombre menudo con una camisa percudida, abarcas y una bolsa de mercado con una batea de madera para lavar oro de forma artesanal. Se llama Marcos y busca algo de oro entre las sobras que dejan las grandes empresas. Tiene m\u00e1s de 40 a\u00f1os, es de Cochabamba, y lleg\u00f3 a Mayaya apenas hace una semana en busca de mejor suerte, pues en su tierra natal no encontraba trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos dice que reci\u00e9n pas\u00f3 por Mapiri, otro pueblo minero en el norte pace\u00f1o, a 66 kil\u00f3metros de Mayaya, y que all\u00ed ya no hay nada. La ribera del r\u00edo se ha convertido en un desierto gris de piedras sueltas donde los buitres saltan en busca de basura o alg\u00fan animal muerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caminamos con \u00e9l hasta uno de los campamentos mineros, donde est\u00e1 sentado Luigi, un ingeniero que lleg\u00f3 de Santa Cruz hace un mes para trabajar con una empresa china. Tiene un overol azul, hojas de coca acumuladas en el cachete derecho. Trabaja en medio de lodo naranja, piedras grises, m\u00e1quinas rugientes y desechos met\u00e1licos y pl\u00e1sticos.Con sus jefes habla por se\u00f1as, pues ellos no entienden espa\u00f1ol. Cuando se entera que andamos haciendo un reportaje nos pregunta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00bfSaben ustedes si estas empresas pagan impuestos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las jerarqu\u00edas del oro y 24 horas de ruido<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Partimos de Mayaya corriente abajo en una canoa a remo y observamos c\u00f3mo las operaciones mineras se extienden por kil\u00f3metros a lo largo del r\u00edo Kaka. En el trayecto chocamos contra algo que parec\u00eda un cable de alguna draga abandonada, esas m\u00e1quinas fluviales de unos seis metros de alto por 15 de largo y 5 de ancho, corro\u00eddas por el \u00f3xido, usualmente habitadas y operadas por ciudadanos chinos. Cuando la vimos, a unos dos metros delante de la proa, ya era muy tarde. La canoa gir\u00f3 hacia la derecha y el agua comenz\u00f3 a entrar. Intentamos remar hasta la orilla, pero fue imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volcamos y vimos c\u00f3mo nuestras pertenencias eran arrastradas por la corriente, algunas se perdieron, otras fueron recuperadas, pero quedaron obsoletas tras el chapuz\u00f3n. Tuvimos que salir a nado hasta la orilla, empapados en el agua turbia. Arrastramos el bote y lo vaciamos de toda el agua que ten\u00eda adentro para continuar el viaje, rescatando, en el trayecto, las prendas que permanec\u00edan flotando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mojados y con las caras largas, remamos por unas cuantas horas m\u00e1s, hasta antes del anochecer. Fue cuando vimos, apostados en la orilla derecha, un campamento de poceros, el eslab\u00f3n m\u00e1s bajo en la jerarqu\u00eda minera. Viven en tiendas armadas con troncos atados unos a otros con gomas de neum\u00e1tico, forradas con nylons azules sobre los que ponen hojas de palmeras resecas por el sol. Alrededor de sus tiendas han cavado zanjas poco profundas para que, si llueve, el agua corra por los costados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su apodo, \u201clos poceros\u201d, proviene de su actividad. Se dedican a extraer oro de los pozos que dejan las m\u00e1quinas cuando detienen su trabajo por dos horas al d\u00eda gracias a un acuerdo alcanzado entre los mineros y las comunidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cerca de la playa hab\u00eda apenas siete carpas. M\u00e1s arriba, sobre una elevaci\u00f3n de 20 metros de alto, otra decena de ellas. Y entre ambas hileras de magros campamentos una \u201ctienda de barrio\u201d con un televisor, un foco y dos congeladoras que funcionaban con un motor, ya que aqu\u00ed no hay conexiones el\u00e9ctricas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lugar se llama Catea, una comunidad dentro el municipio de Teoponte, donde la fiebre del oro est\u00e1 en uno de sus puntos m\u00e1s altos. El lugar est\u00e1 a nombre de una cooperativa, seg\u00fan los mineros que all\u00ed trabajan; pero en realidad, quien extrae el oro sin tregua y echa mont\u00f3n de desechos t\u00f3xicos al r\u00edo es una empresa china. Llegaron a un acuerdo con la cooperativa al margen de la ley, as\u00ed ambos se benefician: la cooperativa obtiene entre un 25% y 40% de las ganancias sin trabajar ni poner capital, y la compa\u00f1\u00eda china se lleva hasta un 75% del valor del oro sin pagar impuestos. El que pierde es el pa\u00eds y las comunidades, que reciben migajas mientras son despojadas de sus riquezas naturales, como ha ocurrido desde la colonia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos arreglos turbios se han convertido en una costumbre entre las cooperativas mineras. \u201cExactamente, hay evasi\u00f3n de impuestos\u201d, admiti\u00f3 el presidente de una de las dos federaciones de cooperativas aur\u00edferas m\u00e1s importantes del pa\u00eds (Fecoman), Ramiro Balmaceda. \u201cEstos son acuerdos internos al margen de la ley\u201d, dijo al ser consultado en un evento p\u00fablico en la ciudad de La Paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dirigente justific\u00f3 estas acciones por la falta de capital de inversi\u00f3n de algunas cooperativas. \u201cAh\u00ed se aprovechan los chinos, colombianos y otros\u201d. Su asesor econ\u00f3mico, Ramiro Paredes, asegur\u00f3 que el Gobierno est\u00e1 consciente de lo que ocurre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dirigente de otra de las federaciones m\u00e1s importantes (Ferreco), Eloy Sirpa, tambi\u00e9n admiti\u00f3 que la renta que reciben las cooperativas que camuflan a estas empresas debe ser superior al 25% para que \u201chaya ganancia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las empresas fantasma se libran de pagar hasta un 37,5% de impuesto a las utilidades (IUE), un 13% de impuesto al valor agregado (IVA), un 3% de impuesto a las transacciones (IT), y hasta un 7% de regal\u00edas para las regiones donde operan. Tras la fachada de una cooperativa, las regiones s\u00f3lo reciben un 2,5% de regal\u00edas, y se espera que el Estado reciba en un futuro s\u00f3lo un 4,8% de impuestos. Este \u00faltimo tributo, bajo como ninguno, fue concedido por el Gobierno para las cooperativas por ser sus aliados pol\u00edticos, pero en fondo tambi\u00e9n beneficiar\u00e1 a las compa\u00f1\u00edas fantasma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos beneficios se basan en \u201cuna pol\u00edtica entreguista\u201d de los recursos naturales, dijo el investigador especializado en temas mineros del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), Alfredo Zaconeta. Con estas ventajas \u201cmuchos optan por hacerse pasar por cooperativas, otros hacen acuerdos ilegales y la producci\u00f3n sale como si fuera de una cooperativa y no de una empresa\u201d, a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan datos del Ministerio de Miner\u00eda, al primer trimestre de 2022 el 99% del oro producido en Bolivia se registr\u00f3 como si hubiese sido producido por las cooperativas y s\u00f3lo el 1% por empresas privadas; pero en realidad una enorme e incalculable cantidad de oro es extra\u00eddo por privados ocultos tras cooperativas, se\u00f1al\u00f3 Zaconeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rastrear a estas compa\u00f1\u00edas fantasma es una tarea casi imposible. Se sospecha que sus capitales est\u00e1n ligados a otras actividades il\u00edcitas, como el narcotr\u00e1fico. Distintas fuentes relacionadas con el asunto se\u00f1alaron que \u00e9stas no est\u00e1n registradas en el pa\u00eds, sus transacciones se hacen en efectivo, sin dejar huellas en el sistema financiero, y su oro se vende en el mercado negro boliviano para sacarlo hacia el extranjero. La Amazon\u00eda boliviana \u201cse est\u00e1 convirtiendo en territorio de sacrificio a t\u00edtulo de cooperativa que no lo es\u201d, concluy\u00f3 Zaconeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Intentamos conocer qu\u00e9 tienen que decir sobre estos delitos y el saqueo del oro boliviano, el Ministerio de Miner\u00eda y la Embajada de China en Bolivia. De la Embajada no hubo respuesta pese a las distintas llamadas telef\u00f3nicas y visitas que se realiz\u00f3 a sus oficinas en la zona Sur de La Paz. El Ministerio respondi\u00f3 a trav\u00e9s de una nota lo siguiente: \u201cAl respecto, no encontr\u00e1ndose dentro las atribuciones de esta cartera de Estado la administraci\u00f3n de la informaci\u00f3n solicitada, se le sugiere acudir a las instancias correspondientes a los fines se\u00f1alados\u201d. Sin embargo, no se precis\u00f3 cu\u00e1les son estas instancias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde Mayaya hasta unos kil\u00f3metros antes del Quendeque observamos empresas mineras chinas por doquier, en dragas sobre el r\u00edo, y en las orillas de los mismos. Tambi\u00e9n algunas colombianas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo a informaci\u00f3n oficial, en todo el recorrido desde Mayaya hasta Rurrenabaque existen alrededor de 146 \u00e1reas mineras, de las cuales un 67% a\u00fan est\u00e1n en tr\u00e1mite y, t\u00e9cnicamente, a\u00fan no pueden operar. S\u00f3lo un 23% de las \u00e1reas cuenta con contratos mineros y todos los documentos en regla para realizar sus actividades. Sin embargo, s\u00f3lo en una de las 146 \u00e1reas se registra el nombre de una empresa aparentemente asi\u00e1tica, la cual a\u00fan est\u00e1 en tr\u00e1mites para conseguir un permiso de operaci\u00f3n. Esto evidencia que las decenas de empresas chinas al\u00ed presentes extraen oro sin registro alguno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la noche cae en Catea, los tractores y las volquetas encienden sus faroles para que el trabajo siga en la oscuridad, hasta que amanezca, y as\u00ed hasta que se haya terminado el \u00faltimo gramo de oro para las compa\u00f1\u00edas extranjeras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u201ctienda de barrio\u201d, administrada por un adolescente que ten\u00eda los ojos puestos en el televisor, compartimos cervezas con dos poceros y un tarije\u00f1o de unos 21 a\u00f1os al que al d\u00eda siguiente cambiar\u00edan a otro campo minero. \u00c9l trabaja como vigilante para la cooperativa, observa, desde una carpa instalada justo al frente de la m\u00e1quina donde se extrae el oro, que nadie se lleve ninguna pepita. Lo cambian con frecuencia para que as\u00ed no establezca ninguna relaci\u00f3n con la gente del lugar, como medida de prevenci\u00f3n ante robos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noche pas\u00f3 con las historias de Edson, uno de los poceros, de m\u00e1s de 40, que comenz\u00f3 como maderero a sus 14 a\u00f1os, y que a lo largo de su vida fue un buscafortunas. Particip\u00f3 en inagotables fiestas donde derrochaba el dinero que hac\u00eda con la venta del oro. Camin\u00f3 d\u00edas por el monte en busca de yacimientos. Estuvo en el enfrentamiento armado de Arcopongo (La Paz), donde tres personas murieron por impactos de bala y se utilizaron ametralladoras en 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Ah\u00ed vi matar a sangre fr\u00eda, as\u00ed de una, vi morir delante m\u00edo, apuntar al otro y dispararle de frente -el pocero hablaba con los ojos cristalinos, sumergidos en las im\u00e1genes del recuerdo.- Al final tuvo que intervenir el Gobierno. Eso fue como hace ocho o 10 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El relato de Edson continu\u00f3 hasta despu\u00e9s de la medianoche, y mientras muchos dorm\u00edan en sus carpas de nylon \u00e9l se fue en busca de algunos gramos de oro r\u00edo abajo. Regres\u00f3 antes del amanecer y durmi\u00f3 hasta casi el mediod\u00eda, tendido sobre un colch\u00f3n bajo una carpa en la orilla. Se levant\u00f3 despu\u00e9s del desayuno, se estir\u00f3, y con paso cansado fue hacia la corriente de agua con su plato de madera para lavar el oro que sac\u00f3 en la madrugada. Calcul\u00f3 dos gramos, en la tarde ir\u00eda por m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuerpos que se llenan de mercurio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En septiembre de este a\u00f1o se difundieron nuevos datos alarmantes de la contaminaci\u00f3n por mercurio en cinco pueblos ind\u00edgenas de la cuenca del r\u00edo Beni. Reportes anteriores ya daban cuenta de que una poblaci\u00f3n, los Esse Ejja, ten\u00edan niveles de este t\u00f3xico muy por encima del l\u00edmite considerado \u201csin riesgo\u201d por la Agencia de Protecci\u00f3n Ambiental (EPA, por sus siglas en ingl\u00e9s) de Estados Unidos. Este l\u00edmite es de 1 parte por mill\u00f3n (ppm).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, un nuevo estudio de la Central de Pueblos Ind\u00edgenas de La Paz (CPILAP), encontr\u00f3 que los integrantes de cinco pueblos ind\u00edgenas que habitan el Madidi tienen niveles de mercurio t\u00f3xicos en sus cuerpos. Tacanas (2,1 ppm), Uchupiamonas (2,5 ppm), Lecos (1,2 ppm), Esse Ejjas (6,9 ppm), y Tsimane-Mosetenes (2,7 ppm) son v\u00edctimas de la contaminaci\u00f3n por la miner\u00eda, principalmente por el consumo de pescado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ve, el pueblo Esse Ejja es el m\u00e1s afectado. Se presume que esto se debe a que su dieta depende principalmente del pescado. Al visitarlos en Eyiyoquibo, una comunidad en San Buenaventura, constatamos el nivel de desprotecci\u00f3n y enfermedad en el que se encuentran. Los ancianos adquirieron enfermedades que antes no ten\u00edan, las mujeres han presentado convulsiones, y algunos ni\u00f1os nacen con malformaciones f\u00edsicas o problemas mentales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El imperio chino presente en Bolivia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las orillas de los r\u00edos, deforestadas, contaminadas, y convertidas en pedregales, est\u00e1n repletas de maquinaria de procedencia china, fabricadas por gigantescas compa\u00f1\u00edas que en su mayor\u00eda est\u00e1n vinculadas al Partido Comunista Chino (PCC). Hay volquetas Howo, de la CNHTC (China National Heavy Duty Truck Group Co.), una empresa del Gobierno Popular de China; maquinaria de LiuGong, unaempresa p\u00fablica china. La compa\u00f1\u00eda Sinotruck Group, parte tambi\u00e9n de la CNHTC, tiene sus productos repartidos en estas zonas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay motorizados Detank, una marca vinculada a lacompa\u00f1\u00eda china Zoomlion, cuyos directivos son miembros del PCC.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sany es otro gigante de la industria de construcci\u00f3n a nivel global cuyos productos est\u00e1n en las minas aur\u00edferas de Bolivia. Su presidente, Liang Wengen, uno de los hombres m\u00e1s ricos de China, manifest\u00f3 su lealtad incondicional al PCC con declaraciones como: \u201cMi propiedad, incluso mi vida, le pertenecen al partido comunista\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Shantui, una empresa administrada por el Gobierno chino y l\u00edder en la fabricaci\u00f3n de bulldozers a nivel mundial, tambi\u00e9n dice presente en estos espacios que son depredados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPerdidos en alg\u00fan lugar del mundo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La presencia del imperio chino no s\u00f3lo est\u00e1 en las empresas y la maquinaria que operan sobre tierra firme, sino tambi\u00e9n en las dragas que flotan sobre el r\u00edo. Hay alrededor de 20 en 54 kil\u00f3metros de trayecto desde Mayaya hasta el encuentro con el r\u00edo La Paz. Son estructuras color \u00f3xido que operan casi a todas horas. Subimos a una de estas naves antes de que nuestra canoa se volcara para conversar con alguno de ellos, pero no tuvimos suerte, no hablan ni un \u00e1pice de espa\u00f1ol y s\u00f3lo se comunican por se\u00f1as. A cada lado de la draga hab\u00eda colchones bajo mosquiteros donde se pod\u00eda ver dormir a algunos de ellos, aparentemente esperando su turno para trabajar. De pie s\u00f3lo se encontraban tres o cuatro, que ante nuestra presencia huyeron hacia su cocina, donde tienen hornillas a gas y varios six packs de Coca Cola. Nos observaban, como esperando algo malo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo \u00fanico que se nos ocurri\u00f3 fue hacerles una se\u00f1al para beber agua y r\u00e1pidamente levantaron su caldera tibia y nos llenaron una botella. No aceptaron ni siquiera una moneda a cambio y esperaron, nerviosos, a que nos fu\u00e9ramos en nuestra canoa, apostada a un costado de su draga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Personas del lugar nos dijeron que es probable que estos extranjeros sean acarreados desde su pa\u00eds de origen a estos rincones alejados de los grandes centros urbanos para trabajar de sol a sol, sin salir de sus embarcaciones, sin la posibilidad de conversar con nadie y ajenos a todo lo que pasa a su alrededor, desconociendo incluso el pa\u00eds en que se encuentran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del turismo a la mina<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sergio estaba sentado en una banqueta de madera debajo de un techo de calaminas sostenido por troncos, a unos 200 metros de las carpas de los poceros, sobre un suelo muerto anaranjado y en medio del ruido constante de la maquinaria china operando. Lleg\u00f3 aqu\u00ed hace tres meses para trabajar en una de las empresas chinas que abundan en la zona. Antes se dedicaba al turismo en Rurrenabaque, pero desde la pandemia del coronavirus se qued\u00f3 sin ingresos y tuvo que buscar mejor suerte para sostenerse y pagar los estudios de su hija menor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando lo encontramos, al pasear por el campamento minero, Sergio conversaba con un joven de overol que se mov\u00eda distra\u00eddamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00a1Un profesor tiene sueldo seguro!, vacaciones, aguinaldo, seguro de salud, cada mes le pagan. \u00a1Eso tienes que hacer!, por eso tienes que estudiar, para no estar jodido como ahora estamos -le dec\u00eda Sergio al joven- A m\u00ed me pagan Bs 100 por d\u00eda, si al due\u00f1o le gusta mi trabajo me da bonos despu\u00e9s de un tiempo. El chino te mira, siempre est\u00e1 \u201cojo al charque\u201d. Pero trabajamos 11 horas diarias, en turnos, aqu\u00ed no hay descanso, es de lunes a domingo, sin fines de semana, ni vacaciones, ni a\u00f1o nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sergio nos record\u00f3 los estratos sociales y los roles en el mundo minero. Los cooperativistas mineros que figuran en los papeles como los responsables del \u00e1rea minera, tambi\u00e9n pueden tener acuerdos con los verdaderos propietarios del terreno, a quienes le pagan una renta. Por detr\u00e1s est\u00e1n las empresas fantasma, en su mayor\u00eda chinas, aunque tambi\u00e9n las hay colombianas y bolivianas. Los empleados suelen ser bolivianos, excepto en las dragas, donde hay m\u00e1s chinos. En el \u00faltimo lugar est\u00e1n los poceros..<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Yo me pregunto, \u00bfc\u00f3mo los chinos se est\u00e1n llevando todo? \u00bfAcaso dejan algo aqu\u00ed? \u00bfAcaso pagan alg\u00fan impuesto? -divaga Sergio, quien espera pronto volver al turismo en Rurrenabaque.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">$!El saqueo del oro boliviano: privadas chinas se ocultan tras cooperativas<br \/>\nUn mundo nuevo. Los ind\u00edgenas son los nuevos guardaparques<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; S\u00ed, es complicado ir contra la corriente y luchar para proteger esto que ves a tu alrededor. Pero lo peor que puedes hacer es quedarte de brazos cruzados -dice Marcos Uzquiano Howard, de 46 a\u00f1os, quien desde hace un a\u00f1o se dedica a cuidar el \u00e1rea protegida Pil\u00f3n Lajas, en Beni, pero cuyo coraz\u00f3n a\u00fan permanece en el Madidi, ese parque nacional al que nos dirigimos en la canoa a puro remo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a Dios el cielo est\u00e1 nublado, pues el sol nos \u201ccocinar\u00eda\u201d en unos minutos. Pero no son nubes limpias las que nos cubren, sino humo por la quema de bosques para extender la ganader\u00eda y la agricultura, otro de los problemas que enfrenta la Amazon\u00eda. Marcos va atr\u00e1s de la canoa, dando las instrucciones para mover los remos, y de vez en cuando nos cuenta c\u00f3mo empez\u00f3 su historia de amor, de lucha y decepci\u00f3n con el parque donde pas\u00f3 buena parte de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era principios del siglo cuando Marcos, con 23 a\u00f1os, se encontraba en su tierra natal, San Buenaventura, al norte de La Paz y frente al pueblo beniano de Rurrenabaque. Estaba inscrito en la carrera de Contadur\u00eda en la universidad, en la ciudad, pero era verano y gozaba de sus vacaciones junto a su familia. Una tarde soleada estaba debajo del coche de su hermano, ayud\u00e1ndole a repararlo, cuando alguien pate\u00f3 la llanta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Yo sal\u00ed y mir\u00e9 a un hombre que parec\u00eda un vaquero, ten\u00eda lentes oscuros, sombrero de ala ancha, botas largas y un bigote espeso. Me pregunt\u00f3 si quer\u00eda unirme a los guardaparques como voluntario. Yo acept\u00e9 de inmediato, aunque ni me pagaran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasaron 20 a\u00f1os y a Marcos lo cambiaron de puesto a pedido de los mineros aur\u00edferos, quienes molestos por sus reclamos constantes y porque era de los pocos que se tomaba muy en serio su trabajo, exigieron al Gobierno que se deshiciera de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde su nuevo cargo sigue denunciando el avance minero sobre el Madidi con la complicidad del Gobierno de Luis Arce, pero sabe, que la autoridad de un guardaparque es cada vez m\u00e1s d\u00e9bil. Los que quedan ya ni siquiera cuentan con el apoyo de sus propios jefes, quienes, en el colmo de la iron\u00eda, se han aliado con quienes practican la miner\u00eda ilegal al margen de la ley.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; En estos \u00faltimos a\u00f1os la miner\u00eda se nos vino encima. Ya no recibimos apoyo del SERNAP (Servicio Nacional de \u00c1reas Protegidas) ni del Ministerio de Medio Ambiente. Las acciones que realizamos contra la miner\u00eda ilegal son un saludo a la bandera y no tienen efecto. El SERNAP es c\u00f3mplice, los mineros nos dicen que hagamos lo que tengamos que hacer, porque de todos modos todo ya est\u00e1 arreglado all\u00e1 arriba -dice un guardaparques del Madidi que prefiere mantener su nombre en reserva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el SERNAP se asegur\u00f3 que hasta la fecha no se autoriz\u00f3 ninguna operaci\u00f3n minera dentro el Madidi, pero se reconoci\u00f3 que las mismas se realizan al margen de la ley sin que haya posibilidad de detenerlas. Distintos acuerdos entre el Gobierno y los mineros, a los que se accedi\u00f3 para este reportaje, comprueban la alianza entre ambos actores para ingresar a las \u00e1reas protegidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el Gobierno a su favor, s\u00f3lo hay un \u00faltimo obst\u00e1culo para que los mineros invadan por completo el parque nacional: las comunidades ind\u00edgenas. Estas \u00faltimas se han convertido en los nuevos guardaparques. Al parecer las \u00fanicas que detienen el avance destructivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no ocurri\u00f3 al otro lado del parque, en los municipios de Apolo y Pelechuco, donde los mineros aur\u00edferos engatusaron a las comunidades ind\u00edgenas, ofreci\u00e9ndoles riquezas a cambio de naturaleza; asfalto y concreto a cambio de gigantescos bosques repletos de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed, la miner\u00eda ha prevalecido y ya comenz\u00f3 su paso de muerte y destrucci\u00f3n. \u201cYa est\u00e1n adentro. Est\u00e1n en el r\u00edo y en las plataformas. Aqu\u00ed, igual han comenzado a ingresar las empresas camufladas\u201d, dijo el guardaparque an\u00f3nimo. \u201cPor lo menos all\u00e1, donde ustedes estuvieron, las comunidades se ponen m\u00e1s fuertes\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los mineros cooperativistas saben que lo que hacen da\u00f1a el medioambiente, pero minimizan el impacto. Sus dirigentes afirman que generan empleo y desarrollo en las poblaciones donde llegan con sus m\u00e1quinas y su mercurio. Y cuando se les pregunta sobre su ingreso a \u00e1reas protegidas argumentan que all\u00ed ya hab\u00eda gente mucho antes de que el lugar se declarase como una zona donde no se pueden hacer actividades extractivas. Que esas comunidades tienen derechos preconstituidos para hacer miner\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el sill\u00f3n de su despacho en el centro de San Buenaventura, el alcalde Luis Alberto Alipaz, lament\u00f3 que la pelea sea en realidad contra el Gobierno, que protege y fomenta esta actividad. \u201cNo hay d\u00f3nde quejarse porque el Gobierno los apoya, dan permisos, y el que se mete con ellos termina con procesos o muerto\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; A veces pienso que soy yo el que est\u00e1 mal. Y s\u00ed, me afecta, podr\u00eda estar haciendo otras cosas en mi tiempo libre en lugar de denunciar lo que hacen con las \u00e1reas protegidas. Pero si ya no me preocupara por esto, dejar\u00eda de ser yo. Al final, esto es lo que soy -explc\u00f3 Marcos Uzquiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uzquiano hablaba sentado al lado del fuego, con la vista perdida en la oscuridad de la selva. Llegamos al Madidi, despu\u00e9s de partir desde Mayaya hace dos d\u00edas. Pasamos de una bulla incesante, del \u00f3xido y la basura sembrada en el suelo a la arena m\u00e1s limpia que hab\u00edamos visto en nuestras vidas. Sorprendidos de que all\u00ed, como en ning\u00fan lugar que hab\u00edamos visitado antes, no hab\u00eda basura, ni la preocupaci\u00f3n porque no haya basureros, porque all\u00ed no hab\u00eda gente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de navegar por varias horas y pasar una veintena de dragas desde nuestra partida en Mayaya, llegamos a un punto donde la miner\u00eda mecanizada a\u00fan no ha llegado. Es la desembocadura del R\u00edo Quendeque, el punto m\u00e1s al sur del Madidi, un \u00e1rea de protecci\u00f3n estricta donde casi ninguna actividad humana est\u00e1 permitida. Aqu\u00ed el agua es cristalina y los peces se refugian en esta corriente que proviene desde las entra\u00f1as de la selva. El r\u00edo Quendeque se une al Beni en un cruce imp\u00fadico, como si la transparente esperanza se perdiera en la turbia enfermedad. As\u00ed, ya contaminado,el cauce sigue.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tendidos sobre la arena y mirando las estrellas por encima del humo de los chaqueos que hasta aqu\u00ed han llegado, parece que estuvi\u00e9ramos en otro mundo. Estamos cerca de la orilla, debajo de un campamento vac\u00edo de guardaparques. El ruido de la miner\u00eda ha desaparecido, las piedras ya no golpean el metal sin tregua. El tronar de los motores ha sido reemplazado por el croar de los sapos, por el concierto de insectos, por hojas que se mueven con el viento y ramas que se desploman sobre la arena, por monos que a\u00fallan a lo lejos y aves que hablan entre s\u00ed. El silencio no existe, pues la selva tiene su propia m\u00fasica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; \u00bfQue c\u00f3mo veo el futuro del parque? Si vamos as\u00ed, como hasta ahora, yo lo veo bien dif\u00edcil, pero creo que la esperanza est\u00e1 en las nuevas generaciones, donde yo creo que hay m\u00e1s conciencia ambiental -dice Uzquiano, mientras toma una taza de caf\u00e9 marca Madidi que calent\u00f3 a la le\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El puesto de los guardaparques, ubicado a unos 50 metros colina arriba, est\u00e1 vac\u00edo. Son dos los que usualmente habitan esta caba\u00f1a de madera construida hace unos 10 a\u00f1os, pero cuando entran en sus d\u00edas de descanso, que pueden durar 10 d\u00edas, despu\u00e9s de 20 d\u00edas continuos trabajados, el lugar se queda vac\u00edo. Algunos lugare\u00f1os, enterados de que los vigilantes se marcharon, ingresan a cazar a la selva; sin embargo, hay quienes creen que la ausencia de los guardaparques no es un factor decisivo; pues como se sabe, su presencia ya es un s\u00edmbolo de autoridad decreciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La caba\u00f1a de madera se encuentra en medio de la espesa vegetaci\u00f3n. Dentro hay dos ambientes. En el primero hay una banca y una mesa redonda con dos limones duros y un coco. Sobre un estante hay sal, aceite, una hoja de cortar incrustada en un tubo de pl\u00e1stico que hace de cuchillo, y guineos ennegrecidos. El segundo espacio es una habitaci\u00f3n. Hay dos camas, o m\u00e1s bien dos soportes de madera acomodados sobre troncos. Sobre cada uno hay un colch\u00f3n polvoriento y envejecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ba\u00f1o es un pozo ciego bajo un techo de calamina apostado a unos pasos de la caba\u00f1a. Alrededor, hay \u00e1rboles de pl\u00e1tano y pi\u00f1a para el aprovisionamiento de los guardaparques, tambi\u00e9n se ve una peque\u00f1a cocina de dos hornillas desinstalada. Hacia un costado un sendero se adentra en lo profundo de la jungla, y en el extremo que da hacia la playa hay un tronco que sirve como asiento para otear el horizonte, y desde el cual se puede ver c\u00f3mo los r\u00edos Beni y Quendeque se unen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la ma\u00f1ana, antes del mediod\u00eda, dejamos el agua cristalina, la fina y limpia arena, para continuar el viaje por el r\u00edo Beni, bordeando el Madidi. El cauce se hace estrecho y a los costados aparecen piedras inmensas con formas rectangulares, con un brillo oscuro, de apariencia met\u00e1lica. En algunas de ellas se vislumbran los llamados petroglifos del Beu; figuras de animales, plantas y objetos que han sido grabados en estas gigantescas rocas hace siglos, probablemente antes de que los espa\u00f1oles llegaran a estas tierras. A\u00fan hoy en d\u00eda se cree que en esta regi\u00f3n hay pueblos no contactados que viven seg\u00fan sus costumbres ancestrales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ni el paisaje id\u00edlico, ni el misterioso arte rupestre, ni siquiera los rumores de ind\u00edgenas semidesnudos que se mueven por all\u00ed con sus arcos y flechas al hombro, han reactivado el turismo para hacerlo m\u00e1s atractivo y lucrativo que la miner\u00eda, que sigue contaminando las aguas de estos r\u00edos amaz\u00f3nicos. Antes de la pandemia, se registraban hasta 6.000 turistas por a\u00f1o que ingresaban al Madidi, seg\u00fan el jefe de los guardaparques del Madidi en esta regi\u00f3n, Jos\u00e9 Luis Howard. Con la cuarentena y el cierre de fronteras no hubo visitantes, y para este a\u00f1o se estima que el turismo llegar\u00e1 apenas a un 50% de lo que fue a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; La miner\u00eda ha reemplazado al turismo en muchos lugares. En medio de la pandemia, los mineros han ofrecido dinero a la gente que ha visto en ello una oportunidad para generar ingresos -explic\u00f3 Howard.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Miguel del Bala. Hay quienes dicen que el nombre de esta comunidad, ubicada en pleno Parque Madidi, viene del arc\u00e1ngel Miguel y de la peculiar forma que tiene una de las monta\u00f1as al costado del r\u00edo Beni, con el borde superior gastado en forma de un c\u00edrculo, como si una gigantesca bala hubiera rosado su cima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros, como Mario Supa, un gu\u00eda de 53 a\u00f1os e ind\u00edgena oriundo de este lugar, se rigen a una antigua historia en la que cientos de ind\u00edgenas se enfrentaron entre s\u00ed por el oro que existe en el afluente. Murieron hombres, mujeres y ni\u00f1os, hubo garrotazos, flechazos, pu\u00f1etazos y, por supuesto, balazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Eso me cont\u00f3 mi abuelo una vez que me llev\u00f3 a pescar. Yo me cri\u00e9 con \u00e9l desde mis cinco y el muri\u00f3 cuando tuve 20 -nos cont\u00f3 Mario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Miguel del Bala es un laberinto de senderos que conectan casas, puertos, la escuela y la cancha principal. Alrededor de la caba\u00f1a de Mario, al igual que en todas las otras, hay cientos de toronjas que se pudren sobre el suelo. \u00c9l s\u00f3lo tiene que estirar la mano para sacarlas de los \u00e1rboles, lo mismo con las naranjas, el caf\u00e9, el cacao y otros frutos. Antes de que la miner\u00eda se disparara r\u00edo arriba los peces tambi\u00e9n proliferaban. Encend\u00edas la le\u00f1a y calentabas el sart\u00e9n antes de ir a pescar, porque en menos de 15 minutos ya ten\u00edas uno de tama\u00f1o considerable, dijo nuestro anfitri\u00f3n. Ahora se tarda todo un d\u00eda para encontrar algo que valga la pena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; Hace pocos a\u00f1os llegaron los colombianos para hacer miner\u00eda. Nos reunimos con otros pueblos ind\u00edgenas, entre Lecos, Tacanas, y Tsimane-Mosetenes para ir y sacarlos. Fuimos un mont\u00f3n de gente en botes. Cuando llegamos los de la empresa nos dijeron que ten\u00edan permiso de la AJAM, pero eso a nosotros no nos importaba. Si no ten\u00edan nuestra autorizaci\u00f3n no iban a sacar oro. Les dijimos que se fueran y al ver que \u00e9ramos muchos prefirieron irse. Despu\u00e9s llegaron los chinos con sus m\u00e1quinas, entraron como quien dice por la ventana, e igual fuimos a sacarlos. Los guardaparques no hicieron nada, fuimos nosotros, la gente que cuid\u00f3 el parque. Es que la miner\u00eda te destruye todo esto que ves -nos dec\u00eda Mario, se\u00f1alando los \u00e1rboles, el monte, la hierba que crece por doquier, todo lo opuesto a las riveras de Mayaya- Nosotros ac\u00e1 tenemos todo lo que necesitamos: cazamos, pescamos, cultivamos distintos productos, sacamos tambi\u00e9n oro, pero de forma artesanal, sin usar mercurio, hacemos tambi\u00e9n turismo, entonces tenemos hartas opciones para vivir, pero si vienen a hacer miner\u00eda como hacen en Mayaya, en Guanay, entonces lo destruir\u00e1n todo. Esto estar\u00e1 todo urbanizado. No habr\u00e1 madera, ni oro, ni nada. Miren c\u00f3mo quedaron esas poblaciones arriba. Yo conozco gente de Guanay que quedaron arruinados. Hacen m\u00e1s y m\u00e1s plata y est\u00e1n m\u00e1s preocupados que nosotros, \u00a1verdad!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Jos\u00e9 Luis Howard las diferencias saltan a la vista. Compara Rurrenabaque con Guanay. El primero una poblaci\u00f3n abocada al turismo. El segundo un pueblo abandonado por la miner\u00eda. Dice que en Apolo, la otra entrada al Madidi, el turismo tambi\u00e9n comenzaba a desarrollarse, hasta que lleg\u00f3 la pandemia y la miner\u00eda se convirti\u00f3 para muchos en la mejor opci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; El mismo Gobierno se contradice -apunta Mario-. Es \u00e1rea protegida y al mismo tiempo buscan petr\u00f3leo, hacen miner\u00eda, entonces \u00bfqu\u00e9 se va a proteger? No hay guardaparques suficientes y ahora ya nadie los respeta porque ellos tambi\u00e9n trabajan para el Gobierno y no pueden oponerse, porque si lo hacen los despiden. Queremos que nuestros hijos estudien, porque en el futuro si no son profesionales no van a poder vivir, porque aqu\u00ed se va a acabar la selva en unos 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras se escriben estas l\u00edneas, otras comunidades de ind\u00edgenas dentro el Madidi se han levantado contra la miner\u00eda aur\u00edfera despu\u00e9s de que el Gobierno de Luis Arce les abriera el paso para ingresar al parque con un acuerdo firmado a fines de octubre de este a\u00f1o con el fin de regularizar sus operaciones dentro el \u00e1rea protegida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos grupos de ind\u00edgenas se han declarado guardianes del Madidi y otras \u00e1reas protegidas. Su lucha contin\u00faa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este reportaje fue realizado con el apoyo del Rainforest Journalism Fund del Pulitzer Center.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Los nombres de algunas personas fueron cambiados para proteger su seguridad)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cMuchos optan por hacerse pasar por cooperativas, otros hacen acuerdos ilegales y la producci\u00f3n sale como si fuera de una cooperativa\u201d.<br \/>\nAlfredo Zaconeta (Cedla)<br \/>\nInd\u00edgenas son los nuevos guardaparques<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marcos Uzquiano comenz\u00f3 su carrera de guardaparque en el Madidi hace 23 a\u00f1os. Ahora, con 46 a\u00f1os y despu\u00e9s de haber sido transferido a otra \u00e1rea protegida a pedido de los mineros, sigue denunciando los desastres de esta actividad extractiva que cuenta con la complicidad del gobierno de Luis Arce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, sabe que la autoridad de un guardaparque es cada vez m\u00e1s d\u00e9bil. Los que quedan ya ni siquiera cuentan con el apoyo de sus propios jefes, quienes en el colmo de la iron\u00eda se han aliado con los mineros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro guardaparque del Madidi, que prefiere el anonimato, explic\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn estos \u00faltimos a\u00f1os la miner\u00eda se nos vino encima. Ya no recibimos apoyo del Sernap (Servicio Nacional de \u00c1reas Protegidas), ni del Ministerio de Medio Ambiente. Las acciones que realizamos contra la miner\u00eda ilegal son un saludo a la bandera y no tienen efecto. El Sernap es c\u00f3mplice, los mineros nos dicen que hagamos lo se que tenga que hacer, porque de todos modos todo ya est\u00e1 arreglado all\u00e1 arriba\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el Sernap se asegur\u00f3 que hasta la fecha no se autoriz\u00f3 ninguna operaci\u00f3n minera dentro el Madidi, pero se reconoci\u00f3 que \u00e9stas existen y se realizan al margen de la ley, sin que haya posibilidad de detenerlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Distintos acuerdos entre el Gobierno y los mineros, a los que se accedi\u00f3 para este reportaje, comprueban la alianza entre ambos actores para ingresar a las \u00e1reas protegidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el Gobierno a su favor, s\u00f3lo hay un \u00faltimo obst\u00e1culo para que los mineros invadan por completo el parque nacional: las comunidades ind\u00edgenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas \u00faltimas se han convertido en los nuevos guardaparques, y son, hasta ahora, las \u00fanicas que detienen el avance destructivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gu\u00eda de 53 a\u00f1os e ind\u00edgena Tacana, Mario Supa, recuerda que hace pocos a\u00f1os llegaron primero ciudadanos colombianos para hacer miner\u00eda en la cuenca del r\u00edo Beni, pr\u00f3xima al Parque Madidi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero fueron echados por los lecos, tacanas y mosetenes. Despu\u00e9s llegaron los chinos, y tambi\u00e9n se los expuls\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLos guardaparques no hicieron nada. Fuimos nosotros los que cuidamos el parque. Es que la miner\u00eda te destruye todo esto que ves\u201d, dijo Mario, se\u00f1alando los \u00e1rboles, el monte y la hierba que crece por doquier.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras se escriben estas l\u00edneas, otras comunidades de ind\u00edgenas dentro del Madidi se han levantado contra la miner\u00eda aur\u00edfera despu\u00e9s de que el gobierno de Luis Arce les abriera el paso para ingresar al parque con un acuerdo firmado a fines de octubre de este a\u00f1o, con el fin de regularizar sus operaciones dentro el \u00e1rea protegida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos grupos de ind\u00edgenas se han declarado guardianes del Madidi y otras \u00e1reas protegidas. 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