{"id":83624,"date":"2026-01-19T07:39:05","date_gmt":"2026-01-19T11:39:05","guid":{"rendered":"https:\/\/mediamonitorbo.com.bo\/?p=16675"},"modified":"2026-01-19T07:39:05","modified_gmt":"2026-01-19T11:39:05","slug":"bloqueo-de-caminos-una-odisea-familiar-de-20-horas-en-el-altiplano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/2026\/01\/19\/bloqueo-de-caminos-una-odisea-familiar-de-20-horas-en-el-altiplano\/","title":{"rendered":"Bloqueo de caminos: Una odisea familiar de 20 horas en el altiplano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">A las 3:26 AM del pasado 8 de enero son\u00f3 el mensaje en el celular: mi hija nos dec\u00eda que la flota las acababa de dejar a ella y su amiga antes del regimiento \u201cCalama\u201d, a unos tres kil\u00f3metros de Patacamaya, debido al bloqueo de caminos organizado por la COB contra el DS 5503.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El chofer baj\u00f3 a todos los pasajeros indicando que tendr\u00edan que caminar hasta esa localidad y que de all\u00ed podr\u00edan conseguir transporte que los llevar\u00eda hasta La Paz. Maletas y paquetes en mano, empezaron la marcha por la carretera desierta, junto con otras decenas de pasajeros, entre los cuales hab\u00edan beb\u00e9s y personas mayores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esper\u00e1bamos que Matiz y su amiga Sara llegaran desde Arica a las 6:30 a la terminal de buses de La Paz. Antes de partir les hab\u00edan indicado que los buses pod\u00edan llegar bien a destino. Pero pese al di\u00e1logo entre las autoridades y la COB, la instrucci\u00f3n fue intensificar los bloqueos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Matiz y Sara, que est\u00e1n en sus veintes, son persona sensatas e inteligentes, pero de todos modos nos preocup\u00f3 su seguridad. En medio de la noche, forzadas a caminar una hora, con sus pertenec\u00edas a cuestas, para llegar a Patacamaya (ver fotos, todas de Matiz y Sara).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mi esposa Carola y yo nos levantamos y decidimos partir de inmediato en nuestro peque\u00f1o veh\u00edculo. El otro, de mayor tama\u00f1o, estaba, lamentablemente, en el mec\u00e1nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A las 4:18 mi hija nos envi\u00f3 una foto de ella y su amiga caminando hacia Patacamaya. Volaron los mensajes de preocupaci\u00f3n: \u201cNo caminen solas, por favor, vayan en grupo, con cuidado\u201d. En estas circunstancias el peligro acecha no solo de los bloqueadores, sino de gente avezada tratando de sacar provecho. Luego nos enteramos del miedo que pasaron cuando se les acercaron personas preguntando de d\u00f3nde ven\u00edan. Respond\u00edan con monos\u00edlabos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras ellas caminaban, nosotros logramos llegar hasta el Puente Vela de la ciudad de El Alto. En medio de una densa niebla avanz\u00e1bamos cautelosos porque los veh\u00edculos no respetaban los carriles de ida y vuelta y muchos conduc\u00edan en sentido contrario. La carretera estaba totalmente bloqueada. Hab\u00eda gente con fogatas y el humo, mezclado con la densa niebla, generaba un escenario inquietante, fantasmag\u00f3rico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nueva comunicaci\u00f3n: Matiz y Sara ya estaban en Patacamaya y nos comentaron que hab\u00edan autos de transporte p\u00fablico que ofrec\u00edan llevarlas \u00a1por 500 bolivianos a cada una! Y que ni siquiera garantizaban que llegar\u00edan a La Paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ante tal situaci\u00f3n, peligrosa de por s\u00ed y de un costo prohibitivo, recomendamos que buscaran alg\u00fan alojamiento en Patacamaya, mientras nosotros lleg\u00e1bamos. Por suerte lo consiguieron. El alojamiento Santa B\u00e1rbara, de la se\u00f1ora Delia, les dio un cuarto. Fue una gran suerte y quienes no la tuvieron pasaron la noche a la intemperie, como les sucedi\u00f3 a muchos otros pasajeros, entre ellos dos personas de avanzada edad que amanecieron en la puerta del alojamiento, ya sin espacio para nadie m\u00e1s, con el fr\u00edo intenso y en medio calles semidesiertas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tratamos de avanzar, pero junto al deteriorado estado de las v\u00edas en El Alto y el tama\u00f1o de nuestro veh\u00edculo, la tarea se hizo imposible. Ten\u00edamos que cruzar aceras altas, pozos de agua y monta\u00f1as de tierra que hab\u00edan sido transportadas por los bloqueadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Volver a casa para partir m\u00e1s tarde<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">M\u00e1s tranquilos sabiendo que Matiz y Sara hab\u00edan conseguido un alojamiento, y ante la imposibilidad material de continuar viaje, retornamos a casa decididos a partir horas m\u00e1s tarde. Llamamos al taller y nos dijeron que el otro auto estar\u00eda listo despu\u00e9s de mediod\u00eda; tuvimos adem\u00e1s la suerte de que nuestro amigo y vecino Rub\u00e9n, que conoce rutas alternas en el altiplano y que es adem\u00e1s mec\u00e1nico y habla aymara, aceptara acompa\u00f1arnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con mi hija tengo una conexi\u00f3n especial y sent\u00eda su llamado silencioso. Reci\u00e9n salido el veh\u00edculo del mec\u00e1nico, junto a Rub\u00e9n partimos hacia Patacamaya alrededor de las 14:30. Mi esposa consider\u00f3 que no era necesario que ella tambi\u00e9n fuera: adem\u00e1s ocupar\u00eda un espacio adicional y deb\u00eda cuidar a su madre. Como pens\u00e1bamos retornar en la misma noche, nuestros pertrechos consist\u00edan solamente en una botella de refresco, un termo con caf\u00e9, unas cuantas galletas y una bolsa de dulces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Rub\u00e9n conoc\u00eda una ruta por Achocalla que nos llevar\u00eda a El Alto y evitar\u00eda los bloqueos en esa ciudad. Cuando llegamos, nos dimos cuenta de que los bloqueos hab\u00edan aumentado en las horas que hab\u00edan transcurrido y no solo estaban en la carretera. Decidimos seguir por rutas alternas sin entrar a la v\u00eda principal. Jam\u00e1s pens\u00e9 que hab\u00eda tantos caminos secundarios, muchos de los cuales ni siquiera aparecen en las aplicaciones de mapas. Yo tengo servicio de Viva, que no llega al altiplano, as\u00ed que descargu\u00e9 los mapas cuando todav\u00eda pude hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Me sorprendi\u00f3 la cantidad de bloqueos: en zonas menos populosas de El Alto estos estaban no solo en la carretera, sino tambi\u00e9n en avenidas, calles y callejuelas, caminos de tierra grandes y peque\u00f1os e incluso v\u00edas para animales. Todo estaba bloqueado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cruzamos, o mejor dicho evadimos bloqueos con multitudes de personas; otros los atravesamos despu\u00e9s de pagar a grupos m\u00e1s o menos peque\u00f1os de personas e incluso de una sola persona. Los bloqueos eran por lo general promontorios de tierra, piedras, llantas ardiendo y zanjas hechas a pico y pala; otros eran estructuras mejor construidas con el uso de tractores. Incomprensible c\u00f3mo gastan combustible para bloquear destruyendo la v\u00eda que esos mismos vecinos utilizan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Continuamos el viaje y compartimos la ubicaci\u00f3n en tiempo real para que tanto mi esposa como Matiz y Sara siguieran nuestros pasos mientras fuera posible. Luego nos contaron c\u00f3mo era ese avance: volv\u00edamos sobre nuestros pasos, cambi\u00e1bamos de ruta, a veces \u00edbamos en c\u00edrculos, sin poder avanzar, como perdidos, sin rumbo, sin salida, en un laberinto. Imagen surrealista. En alg\u00fan momento, para relajar el ambiente, comentamos que si vivi\u00e9ramos en otro lugar jam\u00e1s tendr\u00edamos este tipo de aventuras y que, si las cont\u00e1ramos, ser\u00edan dif\u00edciles de creer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego de Achocalla el objetivo era llegar a Villa Remedios, creyendo que desde ah\u00ed ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil llegar al destino. Nada m\u00e1s alejado de la realidad: reci\u00e9n empezaba lo dif\u00edcil. En El Alto pens\u00e1bamos que si lleg\u00e1bamos al Cruce Ventilla habr\u00edamos superado los primeros bloqueos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En ese af\u00e1n pasamos cerca de la Casa del Payaso, conocida por sus colores y forma arquitect\u00f3nica, pero no pudimos ni acercarnos a dicho cruce. Tambi\u00e9n intentamos por el Cruce Layuri: imposible. Decidimos alejarnos de la carretera, dirigi\u00e9ndonos hacia las zonas de Tuni, luego a Kella Kella, Asunta Quillviri, todas en El Alto. Como no pod\u00edamos continuar, tomamos un nuevo rumbo, por Caluyo, para evitar Villa Remedios y San Antonio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante este trayecto pudimos pasar algunos bloqueos gracias a que Rub\u00e9n conoc\u00eda el lugar y hablaba con los bloqueadores en aymara, y tambi\u00e9n por el pago en efectivo de distintas sumas de dinero. A veces 10 bolivianos por persona, a veces 20\u2026 Si eran muchos, m\u00e1s. Tambi\u00e9n levantamos piedras y troncos donde no hab\u00eda bloqueadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00c9xito: pudimos ingresar a la carretera y avanzar unos cuantos kil\u00f3metros. Pasamos por el peaje Vilaque-Copata e inexplicablemente nos cobraron b\u00e1sicamente por pasar por sus ventanillas. Ya eran pasadas las cinco de la tarde. Logramos pasar por Copata, Calamarca y llegar a Ajoya, donde nos indicaron que hab\u00eda bloqueos por Tholar y Ayo Ayo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed tuvimos que salir nuevamente de la carretera, esta vez hacia el oeste. Seg\u00fan las indicaciones, deb\u00edamos llegar hasta la v\u00eda del antiguo tren y seguir por ella. As\u00ed lo hicimos, por un camino de tierra recto y en regular estado, logrando pasar algunos bloqueos por la efectividad del aymara de Rub\u00e9n y por los pagos realizados, hasta que nos encontramos en medio de la nada con una abuelita y sus dos nietos que hab\u00edan bloqueado la ruta. Nada sirvi\u00f3: tuvimos que dar vuelta y buscar otra ruta, aumentando el recorrido y alej\u00e1ndonos de la v\u00eda del tren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Grupo mayor de bloqueadores<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No pod\u00edamos desistir. Seguimos hasta un cruce de caminos m\u00e1s o menos grande, donde nos topamos con un grupo mayor de bloqueadores, todos hombres esta vez, que nos dijeron que deb\u00edamos reportarnos con las autoridades para pedir autorizaci\u00f3n para circular por ah\u00ed. Dos se subieron al veh\u00edculo y nos condujeron hacia la carretera principal. Ellos dirig\u00edan el rumbo y hablaban con otros bloqueadores para que nos dejen pasar porque \u00edbamos camino a encontrarnos con las autoridades, a\u00fan no s\u00e9 bien para qu\u00e9. Hab\u00edamos perdido el control del rumbo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ya en la carretera principal tuvimos que ir en sentido contrario. Cruzamos a varias personas caminando con maletas, ni\u00f1os e incluso mascotas, que con gestos y gritos nos ped\u00edan que los ayudemos y los llevemos hacia alg\u00fan lugar. Nuestros ocasionales acompa\u00f1antes nos instruyeron que no transport\u00e1ramos a nadie, porque eso ocasionar\u00eda la furia de los bloqueadores. Sent\u00edamos miedo, rabia e impotencia. Era desgarrador ver a esas personas, exhaustas, caminando en la carretera, algunos con ropa ligera. Mi celular hab\u00eda perdido se\u00f1al tanto con mi esposa como con mi hija. Ellas solo ve\u00edan en tiempo real el trazo de mi trayecto: zigzag, en c\u00edrculos, avanzando y retrocediendo. Ya estaba oscureciendo y cund\u00eda el hambre, pero no ten\u00edamos qu\u00e9 comer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando finalmente llegamos a hablar con las \u201cautoridades\u201d, estas eran solo mujeres. No quisieron o\u00edr ning\u00fan argumento y negaron rotundamente que podamos continuar hasta Patacamaya. Como una gran concesi\u00f3n, nos autorizaron avanzar solo hasta Ayo Ayo para no quedar en medio de la nada. Las mujeres, en este caso, mostraron m\u00e1s intransigencia y virulencia que los varones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desconsolados, avanzamos y, por buena fortuna, logr\u00e9 comunicarme con mi hija; le ped\u00ed que intentara conseguir alg\u00fan auto que nos diera encuentro en Ayo Ayo. No consigui\u00f3 ninguno. Ten\u00edamos que seguir. Rub\u00e9n habl\u00f3 con una persona del lugar que, con muy buena voluntad, nos dio indicaciones para evadir el bloqueo. Indicaciones dif\u00edciles de comprender cuando no se utiliza derecha o izquierda y m\u00e1s bien funciona \u201carriba\u201d y \u201cabajo\u201d en un terreno plano, o \u201caquicito\u201d cuando en realidad son kil\u00f3metros; \u201chasta la estaci\u00f3n\u201d, \u00bfestaci\u00f3n de qu\u00e9?, \u201cpasando los tubos\u201d (\u00bftubos?). Lo \u00fanico comprensible fue la v\u00eda del tren y, claro, la estaci\u00f3n: una muy deteriorada y antigua estaci\u00f3n de tren que solamente un ferrocarrilero reconocer\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Trat\u00e9 de convencerlo de que nos acompa\u00f1ara, por supuesto con el pago correspondiente. La respuesta fue no: no pod\u00eda faltar al siguiente llamado de lista de los dirigentes porque lo sancionar\u00edan; se trataba de un bloqueador. No ten\u00edamos certeza de que las indicaciones fueran correctas ni de haberlas entendido bien. Nuevamente hasta las v\u00edas del tren y seguir hacia abajo, es decir, a la izquierda. Ya estaba oscuro. \u00cdbamos con cautela, avanz\u00e1bamos y retroced\u00edamos cuando el camino acababa. Dimos muchas vueltas hasta que nos topamos con un veh\u00edculo enorme, un Hummer, que antes hab\u00edamos visto estacionado en medio de la nada y con cuyos ocupantes no nos animamos a hablar en ese primer encuentro. Ahora no hab\u00eda otra alternativa. Se dirig\u00eda hacia el mismo destino. Se sum\u00f3 otro veh\u00edculo con rumbo similar y entre los tres empezamos la b\u00fasqueda de alguna ruta para avanzar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un r\u00edo fue lo que nos bloque\u00f3. Empez\u00f3 a llover y, en nuestra ingenuidad, cre\u00edmos que los bloqueadores se ir\u00edan a sus casas. De vuelta hasta Ayo Ayo: las fogatas se apagaron por la lluvia, pero la gente segu\u00eda ah\u00ed. Otra vez perd\u00ed la se\u00f1al y estaba incomunicado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras trat\u00e1bamos de encontrar alguna salida, se acerc\u00f3 una persona que cre\u00edamos estaba en uno de los veh\u00edculos de nuestra peque\u00f1a caravana. Nos dijo que \u00e9l conoc\u00eda la ruta, que nos hab\u00eda hecho se\u00f1as con su linterna y que nos guiar\u00eda, como estuvo haciendo en d\u00edas anteriores. Sorpresa: se trataba de un comunario que seguramente unos d\u00edas bloqueaba y otros cobraba por guiar a los bloqueados. Se subi\u00f3 al veh\u00edculo. Por mi mente pasaron los peores pensamientos mientras nos intern\u00e1bamos en la oscuridad, con una lluvia persistente, por caminos des\u00e9rticos: este era un chutero, pensaba yo, que nos atacar\u00eda, nos matar\u00eda y robar\u00eda el veh\u00edculo; tardar\u00edan d\u00edas en encontrarnos en esa zona desamparada. \u00a1De qu\u00e9 manera la mente nos juega malas pasadas!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No solo no nos pas\u00f3 nada, sino que el hombre nos condujo por muy buenas rutas alternas. Mientras avanz\u00e1bamos nos dijo que se quedar\u00eda m\u00e1s o menos a medio camino y que nos indicar\u00eda c\u00f3mo llegar a Patacamaya. Rogando y ofreciendo un pago mayor logramos convencerlo de acompa\u00f1arnos hasta destino. Le dijimos que nosotros recoger\u00edamos a las dos chicas y volver\u00edamos de inmediato. Acept\u00f3. Nos cont\u00f3 que la gente estaba realmente molesta porque el gobierno estaba \u201cregalando\u201d los recursos naturales y quitando poder a la Asamblea Legislativa (aunque no les importaba la eliminaci\u00f3n del subsidio a los combustibles). Tambi\u00e9n dijo que mucha gente estaba armada, \u201ctienen ametralladoras de mil tiros\u201d, nos dijo. Ni qu\u00e9 decir que esas rutas son de chuteros, contrabandistas, etc. Pasamos por Chaqueri y cerca de ah\u00ed nos dijo que estaba la casa de T\u00fapac Katari.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Regateando pagos para poder pasar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Avanzamos por un largo trecho sin obst\u00e1culos hasta que llegamos a la cima de un cerro, en el que hab\u00eda un cruce de tres caminos bloqueado por unas 20 personas, entre hombres y mujeres, j\u00f3venes y mayores, refugiados bajo un nylon. Tratamos de negociar y escuchamos que uno de los que quer\u00eda pasar era autoridad y \u201cque les dejar\u00eda paquetes\u201d; no quisimos preguntar nada. Nos dijeron que esperemos una hora mientras pensaban si autorizaban el paso o no. La lluvia se volvi\u00f3 tormenta. Pasados 40 minutos, con se\u00f1ales de linterna, nos convocaron: estaban cubiertos por su techito de nylon, mientras nosotros permanec\u00edamos bajo la lluvia:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 Les vamos a reconocer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 Hay orden de que no pasen, lo siento\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 Les ofrecemos 10 bolivianos por veh\u00edculo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 Dif\u00edcil est\u00e1 la cosa, no se va a poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 Ya, 20 por veh\u00edculo, no mejor 30.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 Nada se\u00f1ores, es bloqueo nacional\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 Por favor, 50 por veh\u00edculo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 Esperen, vamos a pensar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nuevamente la linterna para indicar que hab\u00edan acordado algo. Empezamos a pasar. Llam\u00f3 mi atenci\u00f3n que los recaudadores eran dos personas mayores: uno claramente con deficiencias visuales severas y la otra con deficiencias mentales. \u00bfSer\u00e1 real la creencia de que los locales creen que las personas con discapacidad tienen un don sobrenatural? \u00a1Pero pasamos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A las 23:45 llegamos por fin a Patacamaya. Mi celular recuper\u00f3 se\u00f1al y contact\u00e9 a mi hija y su amiga. Compramos pan, galletas y todo lo que pudimos. Cargamos maletas y partimos: mi hija, Sara, Rub\u00e9n, el gu\u00eda y yo. Ten\u00eda raz\u00f3n mi esposa de que no val\u00eda la pena que ella m\u00e1s viajara. Nos hubiera faltado un espacio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esos minutos, el gu\u00eda hab\u00eda conseguido varios veh\u00edculos que buscaban c\u00f3mo llegar a La Paz o lo m\u00e1s cerca posible. Consigui\u00f3 cinco clientes. Partimos en una caravana de seis veh\u00edculos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Llegamos al lugar donde el gu\u00eda nos dejaba. Todos le pagamos. Nos dibuj\u00f3 un mapa y grabamos en audio las instrucciones: cuando aparezca la \u201cY\u201d del camino, por la derecha; cuando sea la \u201cV\u201d, por la izquierda. \u00a1Qu\u00e9 confusi\u00f3n! Trat\u00e9 de convencerlo de que nos acompa\u00f1ara hasta El Alto. No lo logr\u00e9, nos cont\u00f3 que deb\u00eda caminar, desde ese lugar, unos 40 minutos a su casa y que estaba preocupado por su esposa, discapacitada. Lo vimos partir, un poco encorvado, en plena lluvia y con un cielo que parec\u00eda boca de lobo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nuestro veh\u00edculo lideraba la caravana; usamos el mapa y la grabaci\u00f3n de las indicaciones, que escuch\u00e1bamos una y otra vez, hasta que ya no supimos por d\u00f3nde seguir. Hicimos reuni\u00f3n del grupo. Un conductor de otro de los autos dijo conocer el camino. Cambio de l\u00edder. Empezamos a seguir a un peque\u00f1o cami\u00f3n que a cada rato quedaba atorado en los barriales (estaba sin carga). Empujamos, jalamos e hicimos de carga para poder avanzar. Perd\u00edamos el camino y ten\u00edamos que caminar con linternas para tratar de encontrar la huella perdida. Retom\u00e1bamos la ruta, d\u00e1bamos vuelta, cruzamos r\u00edos, tapamos zanjas con las manos, levantamos piedras, troncos y llantas quemadas. Toda una odisea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Noche l\u00fagubre. Se ve\u00eda muy poco y la lluvia y el barro que tapaba los faroles de los veh\u00edculos empeoraba las cosas. En un momento dado el grupo se dispers\u00f3 y quedamos el cami\u00f3n, un minib\u00fas de Caranavi y nosotros. \u00cdbamos muy lentamente, quiz\u00e1s a 10 km por hora. Y cuando menos lo esperamos, empez\u00f3 a sonar la alarma de calentamiento de nuestro veh\u00edculo. Horror, no pod\u00edamos seguir. El chofer del cami\u00f3n, a quien hab\u00edamos ayudado en todo el trayecto, no nos ayud\u00f3 y se fue. Una de cal y otra de arena: el chofer del minib\u00fas nos dio sus dos bolsitas de agua que hab\u00eda comprado para su consumo y uno de los pasajeros nos pas\u00f3 un cuarto de botella de agua: solidaridad entre viajeros desesperados. Si el andar ya era lento, ahora ten\u00edamos que parar cada cierto tiempo para que enfriara el motor. Pese a los problemas, los otros conductores nos miraban con paciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por fin la madrugada<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Era 9 de enero en la madrugada. Poco despu\u00e9s empez\u00f3 a clarear. Con la luz del nuevo d\u00eda nos dimos cuenta de que nos hab\u00edamos alejado de nuestra ruta, porque quien nos guiaba prioriz\u00f3 su destino. Est\u00e1bamos cerca de Viacha. Pensamos que ah\u00ed podr\u00edamos encontrar agua, y as\u00ed fue, pero no de un grifo o de una tienda: la encontramos y recogimos de los charcos dejados por la lluvia. Est\u00e1bamos atrapados en medio de dos bloqueos que no nos dejaban llegar a la ciudad ni salir de ah\u00ed. Dimos vueltas y m\u00e1s vueltas por m\u00e1s de tres horas. Parec\u00eda el juego del gato y el rat\u00f3n: cuando encontr\u00e1bamos una posible ruta de salida, los bloqueadores se mov\u00edan para bloquearla, caminando, en minib\u00fas e incluso con tractores. Muchas v\u00edas que estaban en el mapa estaban cortadas por construcciones. Al final, una ni\u00f1a nos ayud\u00f3 a salir de ese encierro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Libres del bloqueo de Viacha, pero con el problema del calentamiento del motor, decidimos pedir agua a la primera persona que vi\u00e9ramos. Paramos. Rub\u00e9n se acerc\u00f3 a una se\u00f1ora mayor, sola, en una peque\u00f1a y r\u00fastica construcci\u00f3n, con cinco o seis ovejas amarradas. Nos dio agua, Me acerqu\u00e9 y me fund\u00ed en un abrazo con la se\u00f1ora, agradecido por su ayuda. Le ofrec\u00ed un billete por su bondad. Ella, con su sabidur\u00eda y enorme dignidad, me dijo que no vend\u00eda el agua. Con un nudo en la garganta y verg\u00fcenza por mi torpeza le dije que no era por el agua, que era un regalo para que se compre algo que necesitara. Me mir\u00f3 con ojos de ternura y una sonrisa enorme. Cargamos agua en cuanto envase ten\u00edamos. Ella se dio cuenta de que no ten\u00edamos suficientes, entr\u00f3 a su casa y nos ofreci\u00f3 un par de botellas, sin cobrarnos, que nos ayudaron a llegar a casa. Este encuentro nos alivi\u00f3 el cansancio y la decepci\u00f3n; nos renov\u00f3 la esperanza en la gente. En medio del abuso y la intransigencia, siempre existir\u00e1 gente buena como las personas mencionadas en este relato, cuyos nombres siempre estar\u00e1n en nuestros corazones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nos despedimos de la awicha con otro abrazo que no olvidar\u00e9 nunca. Nos encontramos con un minib\u00fas. El resultado fue que se dio media vuelta y nos gui\u00f3 hacia la carretera, rumbo a Villa Remedios, desde donde Rub\u00e9n conoc\u00eda el camino a casa. No puedo identificar con claridad por d\u00f3nde cruzamos la carretera principal, pero llegamos a los bordes de El Alto, que Rub\u00e9n conoc\u00eda, rumbo hacia Achocalla, no sin antes tener el \u00faltimo encuentro con un bloqueo de unas cinco personas agresivas e intransigentes, comandadas por una \u201cautoridad\u201d que no aceptaba nada de nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Era un cruce de caminos: nosotros de un lado, del otro tres veh\u00edculos; a nuestra izquierda, un taxi de un vecino del lugar que transportaba gente. Los que ven\u00edan en sentido contrario al nuestro decidieron salir de la ruta y tratar de sortear el bloqueo. Los bloqueadores se movieron hacia ellos. El taxista, al ver eso, avanz\u00f3 sobre unos ladrillos que imped\u00edan el paso. Uno de los bloqueadores, que usaba un auto muy viejo, intent\u00f3 detener al taxi, dejando un espacio libre. Vimos la oportunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 \u00a1Ag\u00e1rrense!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dando tumbos y golpeando el veh\u00edculo, pasamos. No quedaba otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo hab\u00edamos logrado. Veinte horas despu\u00e9s de haber partido, llegamos a casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Antonio Ochoa es abogado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A las 3:26 AM del pasado 8 de enero son\u00f3 el mensaje en el celular: mi hija nos dec\u00eda que la flota las acababa de dejar a ella y su amiga antes del regimiento \u201cCalama\u201d, a unos tres kil\u00f3metros de Patacamaya, debido al bloqueo de caminos organizado por la COB contra el DS 5503. 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