{"id":86226,"date":"2026-04-20T08:06:56","date_gmt":"2026-04-20T12:06:56","guid":{"rendered":"https:\/\/mediamonitorbo.com.bo\/?p=20840"},"modified":"2026-04-20T08:06:56","modified_gmt":"2026-04-20T12:06:56","slug":"no-alcanza-dice-la-gente-en-la-calle-mientras-la-inflacion-apunta-a-dos-digitos-en-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/2026\/04\/20\/no-alcanza-dice-la-gente-en-la-calle-mientras-la-inflacion-apunta-a-dos-digitos-en-2026\/","title":{"rendered":"\u201cNo alcanza\u201d, dice la gente en la calle, mientras la inflaci\u00f3n apunta a dos d\u00edgitos en 2026"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">M\u00e1s all\u00e1 de los complejos tecnicismos macroecon\u00f3micos, la palabra inflaci\u00f3n es sin\u00f3nimo de miedo. El t\u00e9rmino est\u00e1 tan arraigado en el lenguaje cotidiano que ya no necesita explicaci\u00f3n: basta con ir al mercado o pagar una consulta m\u00e9dica para entenderlo. Mar\u00eda Eugenia Guzm\u00e1n lo resume sin rodeos. Jubilada, con gastos crecientes en salud y alimentaci\u00f3n, asegura que teme que la crisis se profundice. \u201cLa plata no alcanza\u201d, dice, frase que refleja un contexto duro, con precios cada vez en alza en Bolivia.<br \/>\nLa escena es cotidiana. Primero las filas en hospitales p\u00fablicos, que en su mayor\u00eda est\u00e1n en paros intermitentes, consultas que se trasladan al sector privado y un gasto inesperado que rompe cualquier presupuesto.<br \/>\n\u201cEsta ma\u00f1ana fui y otra vez paro. Nadie nos avis\u00f3, hicimos cola\u2026 y hay que buscar m\u00e9dico particular\u201d, cuenta Mar\u00eda Eugenia.<br \/>\nLo que antes era un derecho accesible se ha convertido en una carga econ\u00f3mica adicional. En su caso, como en el de miles de bolivianos, la inflaci\u00f3n no es un dato, sino una asfixia para su econom\u00eda.<br \/>\nPero la presi\u00f3n no termina ah\u00ed. El mercado, ese term\u00f3metro infalible de la econom\u00eda cotidiana, tambi\u00e9n refleja los cambios que se han dado en el pa\u00eds. Mar\u00eda Eugenia lleg\u00f3 con Bs 150 al mercado Abasto Antiguo, esperando cubrir lo b\u00e1sico.<br \/>\nPero su relato conmueve: \u201cMire, esto cuesta cinco, esto tres\u2026 todo est\u00e1 elevado\u201d, dice mientras muestra unos cuantos vegetales y unas presas de pollo sueltas. La sensaci\u00f3n es clara: lo que antes alcanzaba para la semana ahora apenas cubre unos d\u00edas.<br \/>\nEse relato, con matices, se repite como un eco en otras voces. Irene Calisaya, de m\u00e1s de 70 a\u00f1os, lo expresa con la crudeza de la experiencia acumulada bajo sus espaldas: \u201cTodo est\u00e1 caro, no alcanza\u201d. Para ella, la inflaci\u00f3n ha transformado incluso h\u00e1bitos alimenticios. La carne, por ejemplo, ha dejado de ser parte de su dieta. \u201cAntes compraba con Bs 38 el kilo\u2026 ahora est\u00e1 en 70. Ya no consumo\u201d, afirma.<br \/>\nEn su caso, el golpe m\u00e1s duro tambi\u00e9n est\u00e1 en la salud. \u201cEsto es el triple\u201d, dice al referirse al gasto m\u00e9dico. Sin cobertura del sistema p\u00fablico, hay que pagar por medicamentos y consultas. Queda una sensaci\u00f3n de vulnerabilidad permanente, dejando expuesta la fragilidad de quienes dependen de ingresos fijos.<br \/>\nEl mercado confirma estas percepciones. Una vendedora de papas describe una realidad que va m\u00e1s all\u00e1 de los precios: la ca\u00edda en el consumo. \u201cLa gente est\u00e1 cuidando su platita\u201d, explica. Aunque algunos productos se mantienen relativamente estables, la demanda ha disminuido. Donde antes se compraban arrobas, ahora se llevan peque\u00f1as cantidades. \u201cMedia, seis libras\u2026 depende del bolsillo\u201d, dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La inflaci\u00f3n, entonces, no solo encarece, sino que contrae.<br \/>\nObliga a reducir compras, a priorizar, a dejar de lado ciertos alimentos. La carne se convierte en un lujo, las verduras se compran con cautela y cada decisi\u00f3n pasa por un c\u00e1lculo mental constante. Es una econom\u00eda de supervivencia.<br \/>\nMientras hace cuentas, Sandra Zurita, una ama de casa, describe con precisi\u00f3n esta situaci\u00f3n: \u201cTodo es inestable\u201d. Un d\u00eda el tomate cuesta 15 bolivianos, al siguiente baja a dos. Esa volatilidad genera incertidumbre y dificulta cualquier planificaci\u00f3n. \u201cUno anda con la calculadora en la mano para poder comprar\u201d, dice.<br \/>\nLa comparaci\u00f3n que hace es contundente. \u201cAntes, con Bs 100 me alcanzaba para un mes\u2026 ahora, para un d\u00eda\u201d.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de la de que esta cifra pueda ser una exageraci\u00f3n, la frase refleja una percepci\u00f3n generalizada: el dinero ha perdido valor de forma acelerada. Y esa p\u00e9rdida no es abstracta, se traduce en decisiones concretas: comprar menos, cambiar de productos, reducir gastos.<br \/>\nEs una estrategia de adaptaci\u00f3n que, implica consumir menos prote\u00ednas, menos variedad y menos calidad de vida.<br \/>\nLos m\u00e1s afectados son quienes no tienen ingresos fijos o limitados: jubilados, trabajadores informales, adultos mayores. Para ellos, la capacidad de adaptaci\u00f3n es menor y el impacto, mayor.<br \/>\nAl mismo tiempo, la econom\u00eda se ajusta. Los vendedores venden menos, los compradores compran menos, y el mercado se vuelve m\u00e1s lento. \u201cLa venta est\u00e1 regular\u201d, dicen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Proyecciones duras<br \/>\nLos testimonios recogidos en esta nota son un reflejo de que la inflaci\u00f3n en Bolivia no solo seguir\u00e1 siendo alta, sino que podr\u00eda consolidarse en niveles de dos d\u00edgitos durante los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<br \/>\nAs\u00ed lo refleja el \u00faltimo cuadro de perspectivas del Fondo Monetario Internacional (FMI), que proyecta que los precios al consumidor en el pa\u00eds crecer\u00e1n 20,7% en 2026, uno de los niveles m\u00e1s elevados de toda la regi\u00f3n.<br \/>\nEste comportamiento contrasta con lo que ocurre en la regi\u00f3n. En Am\u00e9rica Latina y el Caribe, el FMI proyecta que la inflaci\u00f3n bajar\u00e1 de 7,6% en 2025 a 6,7% en 2026 y 4,9% en 2027. Bolivia, por tanto, no solo enfrenta inflaci\u00f3n alta, sino que va en direcci\u00f3n opuesta al promedio regional.<br \/>\nSeg\u00fan el organismo, detr\u00e1s de las proyecciones inflacionarias hay una combinaci\u00f3n de factores estructurales como la escasez de divisas. Esta menor disponibilidad de d\u00f3lares encarece las importaciones, lo que termina impactando directamente en bienes esenciales como alimentos, combustibles e insumos productivos.<br \/>\nOtra de las explicaciones del Fondo es que Bolivia ha venido registrando desequilibrios en su cuenta corriente, lo que implica que el pa\u00eds demanda m\u00e1s divisas de las que genera. Esta situaci\u00f3n ejerce presi\u00f3n sobre el tipo de cambio y, en consecuencia, sobre los precios internos.<br \/>\nOtro factor clave es la ca\u00edda en las exportaciones de gas. Durante a\u00f1os, los hidrocarburos fueron una de las principales fuentes de ingreso de divisas y un ancla de estabilidad econ\u00f3mica.<br \/>\nEn el contexto regional, Argentina contin\u00faan registrando niveles muy elevados de inflaci\u00f3n, aunque con una tendencia a la baja. El organismo proyecta que el pa\u00eds pasar\u00e1 de un 41,9% registrado en 2025 a 30,4% en 2026, lo que sugiere un proceso de desaceleraci\u00f3n, pero todav\u00eda en rangos altos.<br \/>\nEn el extremo m\u00e1s cr\u00edtico se mantiene Venezuela, donde la inflaci\u00f3n sigue en niveles excepcionalmente elevados, con proyecciones que superan ampliamente el 300% e incluso podr\u00edan acercarse a cifras mucho mayores seg\u00fan distintos escenarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Inflaci\u00f3n al primer trimestre<br \/>\nNo obstante, la proyecci\u00f3n oficial muestra un panorama diferente, Seg\u00fan el Instituto Nacional de Estad\u00edsticas (INE) la inflaci\u00f3n dio un respiro en marzo, aunque todav\u00eda lejos de disipar las tensiones sobre el costo de vida. El \u00cdndice de Precios al Consumidor (IPC) registr\u00f3 una variaci\u00f3n mensual de -0,34%, marcando el segundo mes consecutivo en terreno negativo. Sin embargo, este alivio es parcial: la inflaci\u00f3n acumulada en los \u00faltimos doce meses se mantiene elevada, en 15,05%, reflejando el encarecimiento sostenido de bienes y servicios en el \u00faltimo a\u00f1o.<br \/>\nLa ca\u00edda del IPC en marzo estuvo impulsada principalmente por la reducci\u00f3n de precios en alimentos y transporte. Productos como el tomate registraron descensos significativos, con ca\u00eddas superiores al 20%, mientras que el transporte interdepartamental tambi\u00e9n mostr\u00f3 ajustes a la baja. A esto se sumaron reducciones en frutas como el pl\u00e1tano y la manzana, adem\u00e1s de algunos productos b\u00e1sicos como el arroz.<br \/>\nNo obstante, en los mercados un kilo de carne de res puede alcanzar hasta Bs 78, mientras que el kilo de pollo (pechuga) ronda los Bs 19, niveles altos para el consumo promedio de los hogares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cUn pa\u00eds quebrado\u201d<br \/>\nEn este contexto, el presidente Rodrigo Paz sali\u00f3 a respaldar el reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) y afirm\u00f3 que sus proyecciones sobre la econom\u00eda boliviana reflejan la realidad del pa\u00eds. \u201cEl FMI no miente\u201d, dijo el mandatario, al tiempo que asegur\u00f3 que su gobierno recibi\u00f3 \u201cun pa\u00eds quebrado\u201d tras la gesti\u00f3n anterior.<br \/>\nPara el jefe de Estado, el informe no solo confirma el deterioro econ\u00f3mico, sino que tambi\u00e9n plantea la necesidad de un cambio estructural en el modelo de gesti\u00f3n. Seg\u00fan la autoridad, el esquema anterior condujo a una crisis cuyos efectos se sienten directamente en el bolsillo de la poblaci\u00f3n, en un contexto marcado por inflaci\u00f3n elevada, escasez de divisas y menor dinamismo.<br \/>\nEn ese marco, Paz defendi\u00f3 las primeras medidas adoptadas por su administraci\u00f3n. Entre ellas, mencion\u00f3 la estabilizaci\u00f3n del tipo de cambio, la transparencia en las cuentas p\u00fablicas y la eliminaci\u00f3n de pr\u00e1cticas como las contrataciones directas, que \u2014seg\u00fan dijo\u2014 favorec\u00edan redes de corrupci\u00f3n.<br \/>\nPero mientras las autoridades intentan explicar el fen\u00f3meno, en las calles ya se est\u00e1 pagando el costo.<br \/>\nY ah\u00ed, lejos de los discursos, la econom\u00eda deja de ser teor\u00eda para convertirse<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s all\u00e1 de los complejos tecnicismos macroecon\u00f3micos, la palabra inflaci\u00f3n es sin\u00f3nimo de miedo. 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