{"id":86426,"date":"2026-04-27T06:32:46","date_gmt":"2026-04-27T10:32:46","guid":{"rendered":"https:\/\/mediamonitorbo.com.bo\/?p=21160"},"modified":"2026-04-27T06:32:46","modified_gmt":"2026-04-27T10:32:46","slug":"las-lluvias-plagas-y-bajos-precios-acorralan-a-productores-del-agro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/2026\/04\/27\/las-lluvias-plagas-y-bajos-precios-acorralan-a-productores-del-agro\/","title":{"rendered":"Las lluvias, plagas y bajos precios acorralan a productores del agro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Epifanio Zurita tiene 60 a\u00f1os y camina lento por los surcos de su parcela, como si cada paso pesara m\u00e1s de lo habitual. Se agacha, mete la mano entre las plantas y arranca unas vainas de soya que ya debieron estar en el silo y no aqu\u00ed, expuestas al cielo que se ti\u00f1\u00f3 de un gris intenso. Las aprieta entre los dedos. Est\u00e1n h\u00famedas, blandas. Las abre. El grano \u2014ese al que llaman \u201cde oro\u201d\u2014 aparece cubierto por un moho negruzco. Sus manos, \u00e1speras y curtidas por d\u00e9cadas de trabajo, sostienen la prueba de la derrota. No levanta la voz, pero la cifra cae como un golpe seco: \u201cHe perdido 20.000 d\u00f3lares en esta campa\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego suelta el hilo de la historia completa, sin adornos. La falta de di\u00e9sel retras\u00f3 la cosecha de sus 20 hect\u00e1reas. Cuando por fin hab\u00eda condiciones para entrar al campo, la lluvia volvi\u00f3 y termin\u00f3 de arruinar lo que quedaba. No fue un error de c\u00e1lculo; fue una cadena de fallas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cTodo esto est\u00e1 perdido. Ya no hay nada que hacer\u201d, remata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero el problema no termina en el clima. Zurita vuelve sobre un punto que se repite entre los productores: el combustible. \u201cLo \u00fanico que pedimos es que nos abastezcan con di\u00e9sel\u201d, insiste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El suyo no es un caso aislado. En el Norte Integrado, especialmente en San Pedro, la campa\u00f1a de verano se convirti\u00f3 en una carrera perdida contra el tiempo. Las lluvias intensas, la escasez de di\u00e9sel, las plagas y los precios deprimidos armaron una tormenta perfecta que hoy golpea a los productores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre febrero y marzo, el agua cay\u00f3 sin tregua. Abril ofreci\u00f3 una ventana breve, apenas suficiente para intentar salvar algo de la cosecha. Pero el suministro irregular de combustible volvi\u00f3 a frenar las m\u00e1quinas. Y en el campo, cuando se pierde tiempo, se pierde todo. As\u00ed, entre retrasos y nuevas precipitaciones, al menos 50.000 toneladas de grano quedaron pr\u00e1cticamente ahogadas, convertidas en una cifra de p\u00e9rdida que se escurri\u00f3 entre el barro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las lluvias, plagas y bajos precios acorralan a productores del agro<br \/>\nEpifanio Zurita arranca unas vainas de soya que quedaron arruinadas por las inclemencias del tiempo, que afectaron la cosecha.\/Fuad Land\u00edvar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El resultado es una campa\u00f1a que, incluso para quienes tienen maquinaria y cierta espalda financiera, terminan en n\u00fameros rojos. \u201cYo mismo voy a quedar con algo de deudas\u201d, admite Zurita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cSi sacamos dos toneladas, apenas empatamos. No queda nada para el capital de operaci\u00f3n\u201d, dijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con agua y sin di\u00e9sel<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En San Pedro, el cielo no da tregua y el di\u00e9sel tampoco. Entre nubes bajas y caminos pesados por la lluvia, Vidal Choque mira su campa\u00f1a con la sensaci\u00f3n de que todo se le vino encima al mismo tiempo. \u201cLos pron\u00f3sticos est\u00e1n muy adversos y nos est\u00e1 afectando tanto en la cosecha como en la preparaci\u00f3n para la siembra de invierno\u201d, dice, mientras enumera problemas que ya no llegan de a uno, sino en combo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La cosecha avanza a medias. No porque falte voluntad, sino por falta combustible. Choque explica que, pese a los anuncios de regularizaci\u00f3n, el di\u00e9sel no alcanza para terminar de levantar los granos que a\u00fan quedan en el campo. \u201cMuchos productores, como yo, todav\u00eda tenemos pendiente cosechar, pero no est\u00e1 abasteciendo. No sabemos qu\u00e9 est\u00e1 pasando\u201d, se\u00f1ala.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y la lluvia es cruel. Las precipitaciones excesivas frenaron el desarrollo de los cultivos, favorecieron plagas y enfermedades, y terminaron por golpear en el peor momento: la cosecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cHay productores que han perdido arroz y soya por inundaciones, y otros que, al momento de cosechar, han visto c\u00f3mo el grano se pudre en la planta\u201d, relata.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el caso de la soya, el margen de error es m\u00ednimo: bastan cuatro o cinco d\u00edas seguidos de lluvia para que el grano se arruine. Se forma moho, baja la calidad y el castigo es inmediato. Las industrias rechazan la carga o aplican descuentos que pueden llegar a la mitad del volumen. Un cami\u00f3n que sale lleno puede volver con p\u00e9rdidas de hasta 10 toneladas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El golpe no termina ah\u00ed. Los precios tampoco acompa\u00f1an. Choque lo resume sin rodeos: \u201cNos sorprendieron\u201d. La tonelada de soya se mueve entre 400 y 410 d\u00f3lares, mientras que los costos de producci\u00f3n \u2014entre insumos, maquinaria y labores\u2014 oscilan entre 700 y 900 d\u00f3lares por hect\u00e1rea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El resultado, una ganancia marginal que no cubre lo invertido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las lluvias, plagas y bajos precios acorralan a productores del agro<br \/>\nLos productores esperan hace d\u00edas la llegada de combustible en un surtidor del municipio de San Pedro.\/Foto: Fuad Land\u00edvar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En paralelo, el mercado informal del di\u00e9sel empieza a crecer al ritmo de la escasez. Las filas en los surtidores se alargan y aparecen los revendedores. \u201cAlgunos est\u00e1n comprando a 12 o 15 bolivianos el litro\u201d, cuenta Choque, describiendo un escenario donde la necesidad empuja a pagar m\u00e1s caro para no perderlo todo en el campo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para un productor de 50 hect\u00e1reas, el requerimiento de combustible no es menor: entre 5.000 y 8.000 litros para cubrir todo el ciclo productivo, desde la preparaci\u00f3n hasta la cosecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy, ese volumen simplemente no est\u00e1 disponible de forma regular. En medio de este panorama, el pedido es directo: \u201cnecesitamos el di\u00e9sel para seguir trabajando\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cEl productor es quien alimenta. De la soya, el ma\u00edz, el sorgo, el arroz salen todos los derivados. Es algo primordial\u201d, reclama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Da\u00f1o<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el norte cruce\u00f1o, las p\u00e9rdidas del sector agr\u00edcola saltan a simple vista: hect\u00e1reas vac\u00edas, surcos sin cosecha y campos donde el agua decidi\u00f3 el final de la campa\u00f1a. \u201cSe han perdido unas 50.000 hect\u00e1reas\u201d, dice Juan Pablo Espinoza, presidente de Anapo filial Norte, poniendo cifras fr\u00edas a la campa\u00f1a de verano de este a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es una quinta parte de las cerca de 250.000 hect\u00e1reas que se siembran en toda esa franja productiva, que comprenden San Pedro, Murillo, Litoral y Hardeman.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El r\u00edo Pira\u00ed fue el primero en dar la estocada. Avanzo sin permiso y cubri\u00f3 cultivos enteros. Lo que qued\u00f3 despu\u00e9s \u201cya es cosa perdida\u201d, resume Espinoza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ahora solo esperan que el agua termine de retirarse para ver qu\u00e9 queda del terreno. Pero incluso ese paso viene cargado de dudas: volver a sembrar no es seguro. El miedo a otra crecida, a otra lluvia desbordada, pesa tanto como la necesidad de producir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El dirigente sostiene que el campo demanda una soluci\u00f3n estructural, no de emergencia. Es decir, defensivos para evitar que en cada temporada se repita la misma historia. \u201cEs un trabajo grande, pero es la \u00fanica forma\u201d, advierte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los surtidores de la zona, seg\u00fan pudo comprobar EL DEBER hay d\u00edas en que simplemente no llega el di\u00e9sel. Las filas crecen, al igual que la incertidumbre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La campa\u00f1a, adem\u00e1s, fue terreno f\u00e9rtil para plagas y enfermedades. La humedad constante dispar\u00f3 la aparici\u00f3n de chinches y otras pestes que devoraron hojas y redujeron rendimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y ah\u00ed aparece otro nudo: los costos. Muchos productores compraron insumos cuando el d\u00f3lar estaba m\u00e1s alto, entre 10 y 11 bolivianos, proyectando precios de venta similares a la campa\u00f1a pasada. Pero el mercado jug\u00f3 en contra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy, la soya ronda los 400 a 410 d\u00f3lares por tonelada, lejos de los 620 que pagaban antes. Con descuentos por calidad \u2014m\u00e1s frecuentes este a\u00f1o por el da\u00f1o del grano\u2014 el ingreso real cae a 370 o 380 d\u00f3lares. La brecha es directa: se produce caro y se vende barato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cNo va a haber ganancias esta campa\u00f1a\u201d, sentencia Espinoza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Algunos productores eval\u00faan dejar de sembrar, otros piensan en alquilar sus tierras. El golpe es m\u00e1s duro para quienes no tienen maquinaria propia. Con estos n\u00fameros, simplemente no alcanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ley de cambio de tierras<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En ese escenario, la posibilidad de refinanciar deudas aparece como un salvavidas. Recientemente el presidente promulg\u00f3 la Ley 1720 que permite la reconversi\u00f3n de predios peque\u00f1os a medianos. Esto es visto como un salvavidas por los productores que ahora podr\u00e1n, de forma voluntaria, poner como garant\u00eda sus predios para acceder a cr\u00e9ditos m\u00e1s flexibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Espinoza espera que esta medida se aplique r\u00e1pido, para que los bancos activen cr\u00e9ditos con condiciones m\u00e1s accesibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la pr\u00e1ctica, explica Choque, la diferencia no es menor: pasar de cr\u00e9ditos informales o comerciales, con intereses que pueden llegar al 5% mensual o incluso al 18% anual, a pr\u00e9stamos bancarios con tasas que rondan entre el 6% y el 11% anual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para quien vive del campo, ese cambio, es estructural. \u201cAntes ten\u00edamos que acudir a prestamistas o casas comerciales. Ah\u00ed no te hacen valer nada, ni tu tierra ni tu maquinaria. Y si no pag\u00e1s, pr\u00e1cticamente est\u00e1s perdido\u201d, dijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Katia Zurita, productora, lo resume sin rodeos: despu\u00e9s de una campa\u00f1a marcada por p\u00e9rdidas, inundaciones y deudas, la posibilidad de reconvertir predios peque\u00f1os en medianos aparece como una salida concreta para seguir en pie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Zurita sostiene que la norma abre una puerta clave: el acceso al cr\u00e9dito bancario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cEs algo beneficioso, porque permite a los peque\u00f1os productores convertirse en medianos y as\u00ed acceder a financiamiento para cubrir costos o paliar deudas\u201d, explica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ejecutivo promete di\u00e9sel<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este contexto, el ministro de Desarrollo Productivo, \u00d3scar Mario Justiniano, afirma que el abastecimiento de di\u00e9sel comenzar\u00e1 a estabilizarse en los pr\u00f3ximos d\u00edas, seg\u00fan reportes de YPFB, en medio de una crisis que golpea a productores, transportistas y estaciones de servicio en varias regiones del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La autoridad admiti\u00f3 que Bolivia atraviesa un \u201cmomento cr\u00edtico\u201d, especialmente porque coincide con la etapa de cosecha \u2014como la ca\u00f1a de az\u00facar y la producci\u00f3n de etanol\u2014, lo que aumenta la presi\u00f3n sobre el suministro. En ese contexto, asegur\u00f3 que el Gobierno trabaja para normalizar la provisi\u00f3n tanto en el sector productivo como a nivel nacional en las pr\u00f3ximas horas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras tanto Epifanio camina unos metros m\u00e1s y vuelve a mirar el terreno. No hay rabia, solo resignaci\u00f3n. Lo que deb\u00eda entrar al silo se qued\u00f3 ahogado por el agua y la falta de di\u00e9sel. Y as\u00ed, sin ruido, la campa\u00f1a se pierde en el mismo lugar donde empez\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cifras<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">410 d\u00f3lares la tonelada. Es el valor que tiene la soya en el mercado, el a\u00f1o pasado lleg\u00f3 a 600 d\u00f3lares<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">800 d\u00f3lares. Es el costo de producci\u00f3n por hect\u00e1rea que asumen los agricultores para cubrir insumos, semillas y otros implementos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Epifanio Zurita tiene 60 a\u00f1os y camina lento por los surcos de su parcela, como si cada paso pesara m\u00e1s de lo habitual. 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