{"id":88275,"date":"2026-06-30T08:30:26","date_gmt":"2026-06-30T12:30:26","guid":{"rendered":"https:\/\/mediamonitorbo.com.bo\/?p=24181"},"modified":"2026-06-30T08:30:26","modified_gmt":"2026-06-30T12:30:26","slug":"mas-de-9-mil-hectareas-de-tala-ilegal-la-maquinaria-del-desmonte-que-combina-permisos-estatales-y-trafico-de-tierras-en-territorio-indigena-de-bolivia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/2026\/06\/30\/mas-de-9-mil-hectareas-de-tala-ilegal-la-maquinaria-del-desmonte-que-combina-permisos-estatales-y-trafico-de-tierras-en-territorio-indigena-de-bolivia\/","title":{"rendered":"M\u00e1s de 9 mil hect\u00e1reas de tala ilegal: la maquinaria del desmonte que combina permisos estatales y tr\u00e1fico de tierras en territorio ind\u00edgena de Bolivia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Asediados por las voraces llamas que entre julio y noviembre de 2024 consumieron parte de los bosques del territorio de Monte Verde, los ind\u00edgenas chiquitanos se vieron obligados a abandonar su casa grande. Creyeron que, cuando el fuego cediera, el desaf\u00edo ser\u00eda reconstruir lo que las llamas hab\u00edan destruido, pero estaban equivocados. Mientras hu\u00edan para salvar sus vidas, grupos dedicados al avasallamiento y tr\u00e1fico de tierras ingresaron al territorio y comenzaron a talar los \u00e1rboles centenarios que hab\u00edan sobrevivido al incendio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La comunidad Los \u00c1ngeles \u2014una de las 152 que integran el territorio ind\u00edgena Monte Verde, cuya superficie se extiende por los municipios de San Javier, Concepci\u00f3n Urubich\u00e1 y Guarayos, en el noreste de Santa Cruz, Bolivia\u2014 fue una de las primeras en descubrir que el fuego no hab\u00eda sido el final de la tragedia, sino el comienzo de otra batalla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">All\u00ed, donde el sol quema con una furia nueva y la sinfon\u00eda del bosque fue interrumpida por el estr\u00e9pito seco de los \u00e1rboles al caer, Isabel Surub\u00ed camina entre troncos colosales derribados por las motosierras. Cada paso la obliga a esquivar \u00e1rboles que tardaron siglos en crecer y apenas semanas en desaparecer. Frente a las cerca de seis hect\u00e1reas devastadas por los avasalladores, sus ojos se humedecen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cEsto era parte de nuestra casa grande, nuestro hogar\u201d, dice con un hilo de voz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo que Isabel Surub\u00ed observa no es un episodio aislado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante un a\u00f1o de investigaci\u00f3n, Amazon\u00eda Traficada \u2014un proyecto period\u00edstico apoyado por el Pulitzer Center, en alianza con RAI Bolivia, Mongabay Latam y Asuntos Centrales\u2014 analiz\u00f3 miles de datos filtrados de la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) y el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), que fueron corroborados, m\u00e1s informaci\u00f3n proveniente de MapBiomas, el producto satelital mensual de \u00c1rea Quemada Global de la NASA (MODIS MCD64A1) y la Fundaci\u00f3n Amigos de la Naturaleza (FAN). Referenciageogr\u00e1fica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El cruce de toda esta informaci\u00f3n, combinada con an\u00e1lisis geoespacial e im\u00e1genes satelitales, organizada en ocho bases de datos, m\u00e1s una reporter\u00eda de campo en la que se levantaron al menos 30 entrevistas a l\u00edderes ind\u00edgenas permiti\u00f3 reconstruir, con un nivel de detalle sin precedentes, las transformaciones que han experimentado los 48 territorios ind\u00edgenas titulados de la cuenca amaz\u00f3nica boliviana en las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De esa investigaci\u00f3n naci\u00f3 VISTA, una plataforma que re\u00fane y pone a disposici\u00f3n p\u00fablica la informaci\u00f3n analizada por Amazon\u00eda Traficada. La herramienta permite explorar, uno a uno, los 48 territorios ind\u00edgenas y conocer qu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo en su interior y en sus alrededores en cuanto a deforestaci\u00f3n, quemas, expansi\u00f3n de la soya, autorizaciones de desmonte y asentamientos de terceros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre los datos que VISTA revela, est\u00e1 que la ABT autoriz\u00f3 el desmonte de 23 354 hect\u00e1reas en Monte Verde mediante unas 1800 resoluciones administrativas. Pero el hallazgo m\u00e1s revelador surge al contrastar esos datos con la deforestaci\u00f3n registrada en las bases de datos de GeoFAN, un portal geoespacial de datos creado por FAN. El resultado muestra que el bosque desaparece por dos v\u00edas: una legal, respaldada por autorizaciones estatales que no siempre llegan a ejecutarse, y otra clandestina, que avanza al margen del control del Estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Monte Verde, de las 23 354 hect\u00e1reas autorizadas para desmonte entre 2003 y 2023, solo se talaron 3700. Sin embargo, la p\u00e9rdida total de bosque en este mismo periodo alcanz\u00f3 las 13 100 hect\u00e1reas en ese territorio. Esto significa que solo el 29 % de la deforestaci\u00f3n ocurri\u00f3 dentro de \u00e1reas autorizadas por la ABT, mientras que las restantes 9360 hect\u00e1reas \u2014el 71 %\u2014 fueron taladas ilegalmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando el mismo ejercicio se replica en los 48 territorios ind\u00edgenas de la Amazon\u00eda boliviana, el patr\u00f3n se repite, pero a una escala mayor. En las dos d\u00e9cadas analizadas se desmontaron 186 576 hect\u00e1reas. De ese total, apenas 17 900 contaban con autorizaci\u00f3n de la ABT. Las otras 168 670 hect\u00e1reas \u2014nueve de cada diez\u2014 fueron intervenidas de manera ilegal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Alcides Tomich\u00e1, presidente de la comunidad Los \u00c1ngeles, se\u00f1ala el \u00e1rbol que estaba siendo talado por avasalladores cuando fueron sorprendidos por una comitiva de monitoreo territorial de Monte Verde | Foto: Edy Yobany Velasco Alanes<br \/>\nP\u00e9rdida de bosque<br \/>\nMonte Verde concentra, por s\u00ed solo, m\u00e1s de una cuarta parte de toda la superficie autorizada por la ABT para desmonte dentro de los 48 territorios ind\u00edgenas de la cuenca amaz\u00f3nica analizados en esta investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El 93 % de estos permisos fueron concedidos bajo la modalidad Plan de Desmonte 20 (PDM20), un instrumento administrativo de la ABT que ha sido inclu\u00eddo por los defensores ambientales en Bolivia en el paquete de las denominadas \u201cleyes incendiarias\u201d. Las llamaron as\u00ed por abrir mecanismos legales hacia la expansi\u00f3n del desmonte, en un contexto altamente vulnerable al fuego. Referenciageogr\u00e1fica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este mecanismo, que naci\u00f3 en 2015 con la Ley N\u00b0 741, simplifica el tr\u00e1mite para desmontar hasta 20 hect\u00e1reas en peque\u00f1as propiedades y en tierras comunitarias, tanto ind\u00edgenas como campesinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De acuerdo con los expertos consultados, los permisos de desmonte de 20 hect\u00e1reas parecen dise\u00f1ados para acelerar el avance de la motosierra. Ello, debido a que \u2014tal como sostiene la ley que los crea\u2014 dan v\u00eda libre a la tala intencionada en toda tierra con cobertura boscosa, sin distinguir si se trata de bosque primario, y en Tierras de Producci\u00f3n Forestal Permanente (TPFP), dejando a salvo \u00fanicamente las \u00e1reas protegidas y las reservas forestales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A esto se suma el no requerimiento de herramientas clave de planificaci\u00f3n y control, como el Plan de Ordenamiento Predial (POP), requisito que s\u00ed se exige en otros tipos de autorizaciones de desmonte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En comunidades ind\u00edgenas y campesinas, las 20 hect\u00e1reas se tramitan por unidad familiar. As\u00ed, lo que en el papel aparece como solicitudes dispersas acaba convirti\u00e9ndose en grandes superficies continuas de bosque arrasado, observa la especialista en derecho agrario Jhovanna Morales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En definitiva, advierte, \u201ceste instrumento sirve para disfrazar la extracci\u00f3n de recursos naturales, como es el caso de la madera de alto valor\u201d, puesto que priorizan la agilidad del tr\u00e1mite administrativo por encima de la vigilancia estatal, promoviendo una fragmentaci\u00f3n del desmonte que termina teniendo un efecto acumulativo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A este problema, se suma la tala ilegal que el caso de Monte Verde deja en evidencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta alianza period\u00edstica pregunt\u00f3 a la Direcci\u00f3n Nacional de la ABT qu\u00e9 hace para detectar la tala clandestina y por qu\u00e9 sus controles parecieran no estar funcionando, seg\u00fan muestran los datos. La instituci\u00f3n, mediante correo electr\u00f3nico, inform\u00f3 que el requerimiento continuaba en \u201crevisi\u00f3n y coordinaci\u00f3n administrativa interna\u201d, por lo que no emiti\u00f3 una respuesta dentro del plazo previsto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n qued\u00f3 sin respuesta la pregunta sobre los mecanismos que tiene la ABT para verificar la identidad de qui\u00e9nes solicitan los permisos de desmonte dentro de territorios ind\u00edgenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La interrogante es clave puesto que el an\u00e1lisis de los datos filtrados muestra que, entre 2017 y 2018, en el territorio ind\u00edgena de Monte Verde se autoriz\u00f3 el desmonte de casi 300 hect\u00e1reas a personas con nombres extranjeros o vinculados a colonias menonitas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un cruce espacial expone que varias de estas parcelas con autorizaci\u00f3n de desmonte, concentradas principalmente en el municipio de Concepci\u00f3n, se superponen con \u00e1reas de cultivo extensivo de soya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A partir de datos de MapBiomas sobre la presencia de soya en Bolivia, el equipo de ge\u00f3grafos de Amazon\u00eda Traficada seleccion\u00f3 exclusivamente los registros relacionados con territorios ind\u00edgenas. Monte Verde aparece entre los cinco que, entre 2021 y 2024, evidencian mayor expansi\u00f3n de esta leguminosa bajo un patr\u00f3n de monocultivo. La progresi\u00f3n es exponencial, de apenas una hect\u00e1rea en 2021 a 238 en 2024. Referenciageogr\u00e1fica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los l\u00edderes de las centrales ind\u00edgenas que gobiernan Monte Verde \u2014Central Ind\u00edgena de Comunidades Originarias de Lomer\u00edo (CICOL), Central Ind\u00edgena de Comunidades de Concepci\u00f3n (CICC) y Central Ind\u00edgena Paiconeca de San Javier (CIP-SJ)\u2014 coinciden en que la soya, cultivada a esa escala, no proviene de sus comunidades, es decir que no son los chiquitanos los que la est\u00e1n sembrando, sino que viene de la mano de organizaciones que se dedican al tr\u00e1fico de tierras y que ya operan dentro del territorio. Una de esas redes es la que operaba en Los \u00c1ngeles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Avasallamiento y tr\u00e1fico de tierras<br \/>\nIsabel Surub\u00ed, vicepresidenta de esta comunidad ubicada al suroeste del municipio de San Javier, apunta directamente al d\u00e9bil control del Estado como la causa para que los actores que mueven econom\u00edas il\u00edcitas avancen hacia los territorios ind\u00edgenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sentada sobre el tronco de lo que fue un \u00e1rbol centenario, acompa\u00f1ada por Isael Zabala y Miguel Soria \u2014ex miembros de la anterior directiva de Monte Verde\u2014, reflexiona: \u201cEllos [los avasalladores] miran el bosque y dicen que es tierra ociosa, que los ind\u00edgenas somos flojos, que no trabajamos. No comprenden nuestras formas de vida. Para nosotros el bosque es nuestra farmacia, nuestro mercado, nuestra vida\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cPero con nosotros los avasalladores se equivocaron\u201d, le secunda inmediatamente Isael Zabala. Aqu\u00ed, todo esto tiene due\u00f1o, somos nosotros y estamos listos para defenderlo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Frente a la inmensidad del casi un mill\u00f3n de hect\u00e1reas que es Monte Verde, los l\u00edderes chiquitanos han tenido que modernizar su defensa y aprender a utilizar mapas satelitales ante la presi\u00f3n constante de los desmontes ilegales, la expansi\u00f3n de la frontera agr\u00edcola y los avasallamientos e incendios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Isabel Surub\u00ed, Isael Zabala, Mar\u00eda Dolores Surub\u00ed y Miguel Soria, sentados sobre el tronco de un \u00e1rbol talado por avasalladores | Foto: Edy Yobany Velasco Alanes<br \/>\nAs\u00ed detectaron, en agosto de 2025, una brecha que se abr\u00eda en Los \u00c1ngeles. Los comunarios siguieron una senda improvisada que los condujo hasta el ruido de una motosierra que estaba en plena acci\u00f3n cortando \u00e1rboles. Una vez verificado el desmonte ilegal, se pusieron en contacto con las autoridades ind\u00edgenas, conformaron una delegaci\u00f3n y se pusieron en marcha hacia el \u00e1rea invadida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cLos encontramos aqu\u00ed \u2014dice Zabala se\u00f1alando el desmonte y hasta donde lleg\u00f3 el equipo period\u00edstico\u2014. Parec\u00eda que nos estaban esperando y hasta quer\u00edan negociar. \u00a1Imag\u00ednese!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando en Monte Verde se detecta una incursi\u00f3n ilegal, explica, se activa el protocolo dise\u00f1ado por el Consejo Ind\u00edgena. El procedimiento incluye un ultim\u00e1tum \u2014generalmente de tres d\u00edas\u2014 para que los invasores se retiren voluntariamente antes de proceder al desalojo f\u00edsico y a la aplicaci\u00f3n de las normas ind\u00edgenas, amparadas en los art\u00edculos 190 y 191 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica del Estado (CPE).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ese fue el plazo que le dieron al grupo de 15 hombres que hab\u00eda tomado posesi\u00f3n ilegal del \u00e1rea y no solo hab\u00eda iniciado el desmonte, sino que ya hab\u00eda sembrado ma\u00edz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cAl principio estaban envalentonados. Dec\u00edan que ten\u00edan el respaldo del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) y que este predio era tierra fiscal disponible. Muestren esos papeles\u201d, les dijimos. \u201cY ojal\u00e1 que all\u00ed encontremos la firma de alguna autoridad para iniciar un proceso porque no se puede dar un t\u00edtulo sobre otro t\u00edtulo de propiedad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando el grupo entendi\u00f3 que no ten\u00eda otra salida m\u00e1s que abandonar el \u00e1rea avasallada revel\u00f3 el nombre de uno de los actores que lider\u00f3 el avasallamiento, a quien identificaremos como P.S.S.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan la versi\u00f3n de los avasalladores revelada a la comitiva ind\u00edgena, P.S.S. fue quien hizo correr la voz en el municipio de San Javier de que hab\u00eda cupos para quienes quisieran tierras; que un \u201cingeniero\u201d ya hab\u00eda realizado el mapeo y la parcelaci\u00f3n. A ellos \u2014les dijo\u2014 solo les correspond\u00eda una cosa: trabajar la tierra y, obviamente, hacer el pago de \u201clos aportes\u201d para el papeleo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La revelaci\u00f3n golpe\u00f3 a las autoridades ind\u00edgenas. P.S.S. no era un desconocido, hab\u00eda formado parte de la dirigencia de Monte Verde. El equipo period\u00edstico busc\u00f3 su versi\u00f3n, pero no obtuvo respuesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La dirigencia de Monte Verde se\u00f1al\u00f3 que este caso fue puesto en conocimiento de la ABT. Esta afirmaci\u00f3n no pudo ser verificada debido a que esta entidad del Estado no respondi\u00f3 a la solicitud de informaci\u00f3n, en la que se buscaba conocer el estado del proceso y las sanciones a los responsables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La imagen a\u00e9rea muestra c\u00f3mo, al menos seis hect\u00e1reas, fueron desmontadas. Los ind\u00edgenas detuvieron el avance y sacaron a los invasores | Foto: Edy Yobany Velasco Alanes<br \/>\nEl mismo patr\u00f3n<br \/>\nEn Bolivia, el avasallamiento y el tr\u00e1fico de tierras no constituyen un mismo delito, aunque en la pr\u00e1ctica rara vez se manifiestan de forma aislada. Conforme a la Ley N\u00ba 477, ambos est\u00e1n tipificados en el \u00e1mbito penal y prev\u00e9n sanciones que pueden alcanzar hasta 10 a\u00f1os de privaci\u00f3n de libertad. Referenciageogr\u00e1fica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El primero es la acci\u00f3n visible que comienza con el ingreso ilegal \u2014pac\u00edfico o violento\u2014 a un predio ajeno, ya sea privado, fiscal o de propiedad colectiva, como es el caso de los territorios ind\u00edgenas. El segundo, opera en un nivel menos evidente. Es la estructura que convierte esa ocupaci\u00f3n en un negocio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El an\u00e1lisis a las entrevistas que esta alianza period\u00edstica realiz\u00f3 a 30 l\u00edderes de los 48 territorios de la Amazon\u00eda boliviana muestra que el avasallamiento y el tr\u00e1fico de tierras est\u00e1n presente en 28 territorios. En apenas cinco casos se registr\u00f3 intervenci\u00f3n estatal para el desalojo. El resto permanece en disputa con estas redes delictivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A partir de estos testimonios se dibuj\u00f3 el siguiente patr\u00f3n: el avasallamiento es el punto de partida. Por lo general, grupos organizados, bajo la fachada de organizaciones sociales sin tierra, irrumpen en el territorio, desmontan el bosque y establecen asentamientos precarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tras esa ocupaci\u00f3n inicial, suele activarse una red m\u00e1s compleja con intermediarios que dividen en parcelas la tierra, la ofertan a terceros y, posteriormente, se presentan ante el INRA como una nueva comunidad sin tierra para iniciar tr\u00e1mites de dotaci\u00f3n. Es en este punto donde emerge el tr\u00e1fico de tierras. En otras palabras, el avasallamiento abre el espacio f\u00edsico y el tr\u00e1fico lo convierte en mercanc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ese mismo engranaje est\u00e1 activo en la denominada \u201c\u00c1rea 51\u201d, una extensa franja de bosque ubicada entre los municipios de Concepci\u00f3n y Guarayos, que pertenece al territorio Monte Verde. A diferencia de Los \u00c1ngeles, donde los habitantes ind\u00edgenas lograron expulsar a los avasalladores en pocos d\u00edas, en esta zona la estructura es m\u00e1s compleja y la disputa por el territorio contin\u00faa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Jos\u00e9 Carlos Vargas Alc\u00f3cer, investigador del Centro de Estudios Jur\u00eddicos e Investigaci\u00f3n Social (CEJIS), que acompa\u00f1\u00f3 a una comitiva liderada por la ABT para inspeccionar la toma ilegal, cuenta que tras los voraces incendios de 2024 \u2014que devastaron m\u00e1s de 12 millones de hect\u00e1reas en Bolivia\u2014, el equipo de an\u00e1lisis satelital de Monte Verde buscaba evaluar la evoluci\u00f3n de las cicatrices de quema. Lo que encontr\u00f3 fue m\u00e1s de 70 kil\u00f3metros de caminos no autorizados que se abr\u00edan paso en medio del bosque. Referenciageogr\u00e1fica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A la dirigencia ind\u00edgena le tom\u00f3 cuatro meses articular una comisi\u00f3n interinstitucional para ingresar al \u201c\u00c1rea 51\u201d. La demora no fue casual. El punto de la ocupaci\u00f3n \u2014tal como el equipo period\u00edstico pudo corroborar en los mapas satelitales\u2014 se encuentra cerca del l\u00edmite de Monte Verde, donde existen asentamientos de comunidades afiliadas a la Confederaci\u00f3n Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia y a la Confederaci\u00f3n Sindical \u00danica de Trabajadores Campesinos de Bolivia, organizaciones que en las \u00faltimas d\u00e9cadas han sido se\u00f1aladas por su presunta vinculaci\u00f3n con ocupaciones ilegales de tierras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando la comisi\u00f3n finalmente ingres\u00f3, el 18 de julio de 2025, el escenario ya hab\u00eda cambiado. Las brechas abiertas en el bosque sumaban 133 kil\u00f3metros y el desmonte alcanzaba las 100 hect\u00e1reas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para llegar al lugar, relata Vargas, la delegaci\u00f3n tuvo que pedir permiso a las comunidades interculturales y campesinas asentadas en la zona. Al llegar a la zona del avasallamiento, se encontr\u00f3 con un campamento menonita, donde se observ\u00f3 la presencia de personas armadas y con el rostro cubierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Solo uno rompi\u00f3 el silencio. Era el \u00fanico que hablaba espa\u00f1ol con fluidez. Dijo que estaban all\u00ed trabajando porque quien les hab\u00eda vendido la tierra \u201418 000 hect\u00e1reas\u2014 les hab\u00eda asegurado que se trataba de tierras fiscales disponibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Primero se mostr\u00f3 conciliador. Pero en el lapso de una hora, y tras hacer una serie de llamadas, su tono cambi\u00f3. Pas\u00f3 de la amabilidad a la amenaza. El objetivo era \u2014recuerda Vargas\u2014 impedir que la comisi\u00f3n abandonara el lugar. \u201cSospechamos que quer\u00eda ganar tiempo hasta que llegara m\u00e1s gente, pese a ello, nosotros decidimos salir de all\u00ed\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una vez a salvo, la comisi\u00f3n tom\u00f3 una decisi\u00f3n inmediata: regresar, pero esta vez con presencia de la fuerza p\u00fablica. Lo hizo 10 d\u00edas despu\u00e9s, pero el escenario se hab\u00eda endurecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El informe de esa segunda incursi\u00f3n \u2014elevado por la dirigencia ind\u00edgena a la ABT, Gobernaci\u00f3n de Santa Cruz y Ministerio de Gobierno, entre otras instancias\u2014 da cuenta de una estrategia ejecutada con el prop\u00f3sito de obstaculizar el ingreso de la comitiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el camino encontraron \u00e1rboles derribados de forma intencional, zanjas abiertas, un puente colapsado y rejas aseguradas con candados. El campamento donde se produjo el primer contacto con los menonitas daba la impresi\u00f3n de haber sido abandonado de manera intempestiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el lugar a\u00fan permanec\u00edan seis tractores para desmonte y preparaci\u00f3n de la tierra para cultivo La ABT intent\u00f3 decomisar estos equipos, pero, para su sorpresa, ninguno estaba operativo. La comitiva dej\u00f3 constancia en su informe de la sospecha de que la maquinaria habr\u00eda sido saboteada para impedir su traslado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Funcionarios de la ABT, integrantes de la comitiva que ingres\u00f3 a verificar el avasallamiento en Monte Verde el 18 de julio de 2025, explican al representante menonita que el desmonte realizado es ilegal | Foto: Cortes\u00eda CEJIS<br \/>\nY no fue el \u00faltimo obst\u00e1culo. Cuando el grupo emprendi\u00f3 el retorno y estaba por abandonar el per\u00edmetro del territorio, en Urubich\u00e1, fue retenido por comunidades campesinas e interculturales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan el informe, estos expresaron un respaldo impl\u00edcito al asentamiento ilegal y obligaron a la delegaci\u00f3n estatal a comprometerse a no incautar maquinaria ni realizar nuevas inspecciones sin coordinaci\u00f3n previa con ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pese a que las organizaciones ind\u00edgenas denunciaron el hecho ante diversas instancias del Estado y que funcionarios de la ABT participaron en los operativos, los avasalladores contin\u00faan en el lugar. En t\u00e9rminos concretos, no ha pasado nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con el territorio pr\u00e1cticamente cercado y frente a la inacci\u00f3n estatal, el pueblo ind\u00edgena de Monte Verde ha optado por avanzar por cuenta propia. Desde noviembre del a\u00f1o pasado, trabaja en la apertura de una ruta de aproximadamente 130 kil\u00f3metros que les permita acceder al \u00e1rea invadida \u2014sin tener que pedir permiso a las comunidades interculturales y campesinas\u2014 y ejecutar, por s\u00ed mismos, el desalojo del asentamiento menonita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La decisi\u00f3n resume la dimensi\u00f3n del conflicto. En Monte Verde, los pueblos ind\u00edgenas ya no solo defienden el bosque del fuego y de la maquinaria del desmonte, tambi\u00e9n luchan por conservar el derecho de caminar libremente dentro de su territorio y sacar de all\u00ed, por cuenta propia, a los traficantes de tierras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Isael Zabala junto a Lucas Surub\u00ed Tase\u00f3 (padre de Isabel) uno de los l\u00edderes de la lucha por el reconocimiento legal del territorio Monte Verde<br \/>\nIsabel Surub\u00ed vuelve la mirada hacia los claros que dejaron los \u00e1rboles derribados. All\u00ed, donde antes el bosque amortiguaba el sol y el canto de las aves marcaba el ritmo del d\u00eda, ahora solo queda silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201c\u00bfQu\u00e9 herencia les vamos a dejar a las futuras generaciones si ahora lo destruimos todo?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La pregunta queda suspendida entre los troncos ca\u00eddos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Monte Verde, la casa grande todav\u00eda resiste, pero cada d\u00eda pierde un poco m\u00e1s de bosque.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Asediados por las voraces llamas que entre julio y noviembre de 2024 consumieron parte de los bosques del territorio de Monte Verde, los ind\u00edgenas chiquitanos se vieron obligados a abandonar su casa grande. Creyeron que, cuando el fuego cediera, el desaf\u00edo ser\u00eda reconstruir lo que las llamas hab\u00edan destruido, pero estaban equivocados. Mientras hu\u00edan para [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":88276,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[49],"tags":[],"class_list":["post-88275","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-social"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88275","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=88275"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/88275\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/wp-json\/wp\/v2\/media\/88276"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=88275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=88275"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=88275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}