{"id":91584,"date":"2026-10-14T07:21:22","date_gmt":"2026-10-14T11:21:22","guid":{"rendered":"https:\/\/mediamonitorbo.com.bo\/?p=29616"},"modified":"2026-10-14T07:21:22","modified_gmt":"2026-10-14T11:21:22","slug":"el-80-de-las-madres-solas-que-trabajan-estan-en-la-informalidad-segun-el-banco-mundial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jms.com.bo\/mediamonitor\/2026\/10\/14\/el-80-de-las-madres-solas-que-trabajan-estan-en-la-informalidad-segun-el-banco-mundial\/","title":{"rendered":"El 80% de las madres solas que trabajan est\u00e1n en la informalidad, seg\u00fan el Banco Mundial"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Todav\u00eda es de noche cuando Gabriela se pone en movimiento. A las 4:30 prepara el desayuno para sus hijos, come algo ligero y sale.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A las 5:00 ya est\u00e1 en su puesto como supervisora de una empresa de servicios. Trabaja sin pausa hasta las 9:30 y dedica otra media hora a informes y a programar el d\u00eda siguiente. \u201cCuando mucha gente est\u00e1 comenzando su actividad, yo ya llevo cuatro a cinco horas de trabajo intenso\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Gabriela forma parte de un tipo de hogar que el Banco Mundial estudi\u00f3 de manera espec\u00edfica: aquellos donde una mujer adulta vive sola con uno o m\u00e1s hijos menores de 18 a\u00f1os. En Bolivia, 9,3 de cada 100 hogares con hijos tienen esta composici\u00f3n, seg\u00fan datos de 2022. Dentro de este grupo, el 46,1% de las madres son divorciadas o separadas, como Gabriela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hay un dato que resulta revelador: el 90,7% de las madres bolivianas en esa situaci\u00f3n participa del mercado laboral, uno de los porcentajes m\u00e1s altos de la regi\u00f3n. Trabajan, en promedio, 43,3 horas semanales, 3,7 horas m\u00e1s que las mujeres que cr\u00edan hijos con otros adultos. Pero tener trabajo no garantiza seguridad econ\u00f3mica: el 80,2% est\u00e1 en la informalidad y el 19,4% trabaja y, aun as\u00ed, vive en un hogar pobre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Gabriela encarna parte de esa contradicci\u00f3n. Gana Bs 6.000 al mes, pero trabaja con contratos eventuales. No tiene vacaciones pagadas, aguinaldo ni beneficios sociales. \u201cCualquier rato pueden romper el contrato\u201d, dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cerca de las 11:00 vuelve a casa, cocina y almuerza con sus hijos antes de que vayan al colegio. Tambi\u00e9n vende cosm\u00e9ticos, hace entregas y cobranzas para completar sus ingresos. A las 17:00 regresa a la empresa. Supervisa el final del d\u00eda y deja todo preparado para que las m\u00e1quinas funcionen de madrugada. Sale a las 21:00. Cena, conversa con sus hijos y a las 22:00 \u201ccaigo rendida\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La econom\u00eda de su casa se administra con la misma precisi\u00f3n que sus horarios. M\u00e1s de la mitad de su salario se destina a la cuota del departamento que paga desde hace 13 a\u00f1os. El otro gran gasto son los alimentos. La carne de res qued\u00f3 reducida a una o dos veces por semana; el pescado casi desapareci\u00f3. Sus hijos ya no compran en el recreo; llevan comida de casa. \u201cQue no falte, pero tampoco que sobre\u201d, resume.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los Bs 6.000 ya no representan lo mismo. En 2022, esa cantidad equival\u00eda a unos $us 862, con un d\u00f3lar a Bs 6,96. Al cambio de Bs 11,90, hoy equivale a unos $us 504: casi $us 358 menos. Gabriela no hace esa cuenta todos los d\u00edas. La diferencia aparece de otra manera: en el supermercado, en la cuota de su vivienda y en los alimentos que ha tenido que reducir o retirar de la mesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Las ayudas complementan los ingresos, pero el trabajo sigue siendo el principal sost\u00e9n. En Bolivia, el 88,4% de estos hogares recib\u00eda transferencias p\u00fablicas y el 61,1%, privadas, que pueden incluir la asistencia familiar. Sin embargo, su aporte era limitado: de los $us 16,6 diarios por persona que ingresaban en promedio al hogar, $us 10,8 proven\u00edan del trabajo, $us 2,7 de transferencias privadas y apenas $us 0,4 de ayudas p\u00fablicas. Los valores corresponden a d\u00f3lares de 2021.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si uno de sus hijos enferma, Gabriela debe pedir permiso y no siempre lo consigue. Como no puede pagar atenci\u00f3n privada, acude al sistema p\u00fablico, con filas y esperas. Una vez pidi\u00f3 vacaciones para cuidar a uno de ellos y la llamaron para que volviera al trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Trabajar tampoco elimina el riesgo de pobreza. En 2022, el 22,8% de los hogares bolivianos sostenidos por una madre sola estaba bajo la l\u00ednea de pobreza. Por eso, el estudio advierte que promover el empleo no es suficiente; plantea acompa\u00f1arlo con servicios de cuidado infantil y programas de apoyo a los ingresos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Gabriela tiene trabajo, recibe asistencia familiar y paga su vivienda. Pero carece de algo decisivo: margen. No tiene capacidad de ahorro. El cansancio nunca se va. Si pierde el empleo, necesita encontrar otra fuente de ingresos inmediatamente. Ha pensado en vender el departamento, pero sabe que cambiar\u00eda una cuota por un alquiler. \u201cSer\u00eda un salto al vac\u00edo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n paga con tiempo. Sus horarios le han impedido acompa\u00f1ar momentos importantes de sus hijos y hacen casi imposible capacitarse. Cuando finalmente se duerme, faltan apenas seis horas y media para volver a levantarse. \u201cVoy resolviendo el d\u00eda a d\u00eda\u201d, dice. En esa frase cabe una econom\u00eda sostenida con trabajo, ajustes y muy poco espacio para que algo salga mal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todav\u00eda es de noche cuando Gabriela se pone en movimiento. A las 4:30 prepara el desayuno para sus hijos, come algo ligero y sale. A las 5:00 ya est\u00e1 en su puesto como supervisora de una empresa de servicios. 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