Humberto Vacaflor: Litio, un embrollo

Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, pero no figura entre los mayores exportadores. Lo mismo le pasa a Bolivia con el litio: tiene las mayores reservas de litio del mundo, pero apenas exporta un poco de carbonato de litio.

Es fácil entender las causas de esos dos fenómenos, que se podrían reducir en “socialismo del siglo XXI”.

En el caso de Venezuela, según los cálculos del charlatán Hugo Chávez, en este momento tendría que estar produciendo seis millones de barriles por día, pero está apenas en 300.000.

Bolivia, según dijo The Economist, ha invertido hasta ahora 930 millones de dólares en el desarrollo del litio, pero no ha logrado ni siquiera completar el sistema de piscinas de deshidratación.

En defensa del gobierno masista se podría decir que ese gobierno ha logrado instalar una fábrica de baterías de litio, pero se debe aclarar que se trata de una planta china instalada en La Palca, cerca de Potosí. Todas las partes llegan de la China y unos empleados se ocupan de ensamblarlas, lo que encarece el precio por aquello de la diferencia de los salarios entre ese país y Bolivia.

Con inversiones mucho menores frente a las hechas por el gobierno del cocalero Morales, Argentina y Chile están muy avanzados en la explotación de sus yacimientos de litio, que son menores a los bolivianos. Esos países están compitiendo con Australia, el primer exportador de carbonato de litio del mundo y están avanzando en nuevos contratos de explotación, con inversiones muy grandes.

En Bolivia, según dice El País de Madrid, la adjudicación de la explotación directa de litio, que estaba en la etapa final, podría sufrir una interrupción, porque el gobierno de Luis Arce habría decidido privilegiar a empresas rusas. Y eso porque en mayo pasado el ministro de minería ruso dijo que su país quiere explotar el litio boliviano.

El gobierno de Arce tiene un acuerdo con Rusia que contiene una cláusula de confidencialidad que le prohíbe revelar cuánto pagó por las vacunas Sputnik V y el detalle de la concesión de yacimientos de “tierras raras”, exigidas desde Moscú el mismo día en que se firmó el acuerdo para las vacunas.

A todo esto se suma el embrollo de los empleados que el cocalero ha exigido sean incorporados a la empresa YBL, desplazando a otros con alguna experiencia. Y también influye la presencia del hijo del presidente Arce en las negociaciones, según dice el diario madrileño.

Los masistas han logrado hasta ahora demorar la participación de Bolivia en la explotación del metal que se anuncia como la estrella de este siglo en todo el mundo.

SourceEl Diario

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