La preparación de las transportadoras de Brasil para el próximo auge del gas

El sector de transporte de gas natural en Brasil se prepara para recibir 50 millones de metros cúbicos diarios (Mm³/d) adicionales de combustible que ingresarán al mercado interno en los próximos años.

Como referencia, este volumen representa casi el 75% del total de 68Mm³/d del combustible que obtuvo el país vía producción nacional e importaciones en julio de 2024, según los últimos datos del Ministerio de Minas y Energía.

El crecimiento de la oferta será resultado de los proyectos marinos Rota 3, ducto de la estatal Petrobras que inició sus operaciones comerciales en noviembre; Raia, de Equinor y previsto para 2028; y Sergipe Águas Profundas (SEAP), de Petrobras y que se aplazó hasta después de 2030.

Además, el sector tendrá que seguir el ritmo de la entrada de fuentes adicionales de gas natural licuado (GNL), producción costa adentro y biometano, mientras se adecúa a la reducción del suministro procedente de Bolivia y del ducto Rota 1.

“Reforzaremos la compresión a lo largo de la red, así como en pozos y ductos para mercados prometedores donde la demanda adicional está bien caracterizada”, dijo Rogério Manso, presidente de la asociación de empresas de transporte de gas natural por ductos ATGás, en conversación con BNamericas.

“El desafío en la reanudación de inversiones de esta magnitud pasa tanto por la aprobación de los organismos reguladores como por la movilización de recursos para ejecutar los proyectos a tiempo”, agregó.

Hoy en día existen tres grandes compañías del ramo operando en Brasil: Transportadora Brasileira Gasoduto Bolívia-Brasil (TBG), controlada por Petrobras; Transportadora Associada de Gás (TAG), de propiedad de Engie, en sociedad con el fondo canadiense CDPQ; y Nova Transportadora do Sudeste (NTS), en manos del grupo Brookfield.

El director comercial de TBG, Jorge Hijjar, destaca que, además de los volúmenes nacionales extras, las expectativas del mercado se explican por el potencial de integración con el mercado argentino, que está produciendo grandes volúmenes a partir de formaciones de esquisto en el suroeste.

“Además, incluso frente a los desafíos, el biometano está emergiendo como una fuente prometedora para la matriz energética brasileña, y TBG tiene la vocación de ser una puerta de entrada a este energético”, dijo el ejecutivo a BNamericas.

La compañía opera el gasoducto Bolivia-Brasil (Gasbol), que en 2.593km cruza los estados de Mato Grosso do Sul, São Paulo, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul.

Según Hijjar, existe una propuesta para instalar centros de recepción de biometano a lo largo del tramo norte del sistema de transporte.

Subrayó además que el gas natural afronta desafíos en materia de competitividad para consolidarse en el mercado brasileño, particularmente como insumo estratégico para los más variados sectores de la industria.

A juicio del ejecutivo, también es importante la viabilidad de recontratar termoeléctricas cuyos contratos han vencido o están por vencer. “Sin esta renovación, existe el riesgo de que las tarifas de transporte suban por la ausencia de estas centrales térmicas en el sistema integrado de transporte”, advirtió Hijar.

La solución esperada para estas plantas es la licitación de reserva de capacidad, prevista para este año, pero que terminó posponiéndose hasta 2025.

Los planes de inversión de TAG, que opera 3.700km de ductos en la costa del país y 800km en el estado de Amazonas, cubren nuevos ductos, una ampliación de la compresión y puntos de entrada y salida para la conexión de nuevos agentes.

Entre estos proyectos de la compañía se encuentran la estación de compresión de Itajuípe, en el estado de Bahía. La unidad reducirá los costos de transporte y aumentará la capacidad del ducto Gascac en 3Mm³/d, por lo que se incrementarán las transacciones entre las regiones noreste y sureste de Brasil.

Incluido en el nuevo programa de aceleración del crecimiento (PAC) del Gobierno Federal, el proyecto recibirá una inversión de alrededor de 900 millones de reales (US$150 millones) y está a la espera de la autorización por parte del regulador sectorial ANP para su construcción.

En 2025, TAG iniciará las obras de la salida Buriti, en Manaos, en el estado de Amazonas. La inversión está destinada a abastecer el incremento de la demanda termoeléctrica de la región, en particular, la nueva termoeléctrica Manaus I, de propiedad de Global Participações em Energia.

El gasoducto Goytacazes (Gasog) conectará la terminal de regasificación de Açu, en Río de Janeiro, al gasoducto Cabiúnas-Vitória para potenciar el suministro de gas en la región sureste.

La iniciativa está en estudio desde 2022 tras la firma de un memorando de entendimiento con GNA, empresa conjunta formada por Prumo, BP, Siemens y SPIC.

Otro caso es la reclasificación del gasoducto que forma parte de la terminal de regasificación de Bahía, TRBA, con el fin de incorporarlo a la red de transporte de TAG.

“Este es un proyecto previsto en el corto plazo que promoverá la flexibilidad y seguridad en la red de Bahía, atendiendo el potencial aumento de la demanda regional de gas local independientemente de las importaciones desde la terminal”, dijo a BNamericas el director comercial y regulatorio de TAG, Olvídio Quintana.

La firma también participa en una iniciativa de almacenamiento de gas natural, en asociación con Origem Energia.

Origem aportará a la empresa conjunta sus campos gasíferos en el polo de Alagoas, cuyos reservorios se agotaron (perdieron presión) por obra de Petrobras en el pasado y ahora serán rellenados con gas.

TAG invertirá US$200 millones en forma gradual durante los próximos años para comprar equipos y preparar los reservorios para comenzar las operaciones.

La compañía destinará de inmediato US$30 millones, lo que le permitirá alcanzar una capacidad de almacenamiento de 106Mm³/a de gas. Al evolucionar el mercado, realizará inversiones adicionales para alcanzar una capacidad de 500Mm³/a de gas.

Con más de 2.000km de ductos y una capacidad de despacho de 67Mm³/d, NTS transporta más del 50% de todo el gas natural en Brasil, conectando los estados de Río de Janeiro, Minas Gerais y São Paulo a los ductos de TAG y TBG, así como los terminales de GNL, plantas de procesamiento de gas y consumidores en la región más industrializada del país.

Entre los proyectos de NTS figuran la estación de compresión de Macaé (Ecomp), en Río de Janeiro y que aumentará el límite de transferencia entre las redes de NTS y TAG, promoviendo la integración entre los mercados del sureste y noreste.

Asimismo, NTS estudia posibles expansiones de la red y la demanda futura de gas natural en regiones que aún no son atendidas. Es el caso del municipio de Extrema, en el área de concesión de la distribuidora Gasmig (Minas Gerais) y de Gasinf, gasoducto en el norte de Río de Janeiro que conecta con el puerto de Açu y que actualmente solo utiliza GNL.

BNamericas contactó a NTS para conocer más sobre sus planes, pero la compañía declinó conversar porque se apresta a publicar sus resultados trimestrales.

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