La desolación, desaliento e impotencia amargan a los agricultores de los Valles cruceños. Después de un mes de prolongada sequía, tuvieron que rendirse ante la perdida de la siembra de verano, fundamental para la producción del maíz.
Los sembradíos de maíz son claves el la base alimentaria de las familias de la región. Osman Osinaga joven productor de Tucumancillo, que trabaja las tierras que heredo de sus padres, aseguró esta mañana que todo estaba perdido. Los maizales comenzaran a secarse y eso conlleva pérdidas económicas para las familias de la zona.
La siembra, que comenzó en diciembre, representó gastos en tractores para preparar la tierra, peones para las labores de carpido, aporque y semillas. La sequía equivale a tres meses de trabajo perdidos sin esperanza, manifestó a EL DEBER.
La prolongada sequía, que bordea el mes, afectará las comunidades del municipio del Trigal y Vallegrande. Alrededor de 20 comunidades comienzan a evaluar sus pérdidas que rondan el 80 por ciento de sus cultivos de maíz. Pastor Limon, presidente de la OTB de Quirquincho, expresó su pesar por la afectación de la economía de las familias del Valle. Los vecinos reunidos, esperan la ayuda de los gobiernos departamental y nacional.



















