Caniob plantea alianza público-privada para rescatar Emapa

La crisis de gestión de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) abrió un nuevo debate sobre el rol del Estado en la economía boliviana. La Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (Caniob) planteó este lunes una alianza público-privada para reconducir la estatal, luego de que informes oficiales revelaran problemas financieros, proyectos inconclusos, observaciones técnicas y procesos judiciales heredados.

La propuesta del sector empresarial apunta a mantener los activos y la infraestructura bajo propiedad estatal, pero entregar la administración y operación de las plantas industriales, silos y centros de acopio a operadores privados especializados mediante procesos transparentes de licitación pública.

El futuro de EMAPA
El presidente de Caniob, Jorge Amantegui, sostuvo que cerrar Emapa no sería viable debido a las fuertes inversiones públicas realizadas durante los últimos años en infraestructura agroindustrial. “Existen plantas, silos, centros de acopio y proyectos estratégicos que no pueden abandonarse ni convertirse en elefantes blancos”, señaló el ejecutivo.

Según la entidad, un modelo de gestión privada permitiría mejorar la eficiencia operativa, optimizar la industrialización y garantizar sostenibilidad financiera para una empresa que actualmente enfrenta cuestionamientos por su desempeño administrativo.

El debate económico detrás de Emapa
La propuesta surge en medio de un contexto económico complejo para Bolivia, marcado por menor disponibilidad de divisas, presión fiscal y desaceleración productiva. En ese escenario, el funcionamiento y rentabilidad de las empresas estatales comenzaron a ser observados con mayor atención por sectores empresariales y analistas económicos.

Caniob considera que Emapa no debería competir con la industria privada, sino operar bajo una lógica de complementariedad dentro de la cadena agroalimentaria.

Amantegui afirmó que la estatal necesita una administración técnica y profesional para evitar que la infraestructura construida con recursos públicos termine subutilizada.

Un modelo que ya opera en otros países
El esquema planteado por la industria oleaginosa replica modelos de concesión aplicados en otros sectores estratégicos de América Latina, donde el Estado conserva la propiedad de activos, pero delega la operación al sector privado bajo contratos de rendimiento y control.

La discusión sobre Emapa se instala ahora como parte del debate más amplio sobre el tamaño del Estado, la eficiencia de las empresas públicas y el papel de las alianzas público-privadas en un contexto económico cada vez más exigente para Bolivia.

Sourceel deber

ÚLTIMAS NOTICIAS