Un análisis sobre el proyecto de nueva Ley de Electricidad advierte que Bolivia enfrenta un creciente riesgo de crisis energética debido a la excesiva dependencia del gas natural, la fuerte intervención estatal en el sector y la falta de incentivos reales para atraer inversiones privadas.
El documento, elaborado por la fundación Milenio, sostiene que el modelo eléctrico creado por la Ley 1604 de 1994 se encuentra agotado tras años de modificaciones regulatorias y políticas estatistas que, según el texto, distorsionaron el funcionamiento del mercado eléctrico.
El informe señala que el proyecto elaborado por el Ministerio de Hidrocarburos y Energías incorpora objetivos considerados positivos, entre ellos la inclusión de energías renovables no convencionales, sistemas de almacenamiento, generación distribuida, nuevos comercializadores y mecanismos de subasta para proyectos energéticos.
Sin embargo, el análisis considera que estos cambios serán insuficientes si el Estado continúa actuando simultáneamente como regulador, financiador y operador dominante del sistema eléctrico mediante ENDE.
“El abastecimiento oportuno y seguro solo podrá alcanzarse con fuentes de energía abundante y precios razonables tanto para productores como para consumidores”, señala el documento.
El texto critica que la empresa estatal haya concentrado funciones de generación, transmisión y distribución, rompiendo el principio de “desverticalización” establecido originalmente en la legislación de 1994. También cuestiona inversiones estatales por más de 2.000 millones de dólares que, según el análisis, no garantizaron el autoabastecimiento futuro.
Uno de los principales problemas identificados es la dependencia del gas natural para la generación eléctrica. Aunque actualmente existe sobrecapacidad instalada, el informe advierte que la disminución de reservas gasíferas amenaza la sostenibilidad del sistema energético nacional.
El documento de Milenio sostiene además que el subsidio al gas natural utilizado en generación eléctrica impide la competencia de tecnologías renovables como la energía solar, eólica e hidroeléctrica. Según estudios citados en el análisis, mientras el gas mantenga precios artificialmente bajos, las energías renovables no podrán competir económicamente.
La propuesta de introducir subastas para nuevos proyectos de generación renovable es considerada un avance importante, debido a que permitiría que el mercado establezca precios competitivos para futuras inversiones.
No obstante, el informe concluye que sin una reforma más profunda de la política de subsidios y sin mayores incentivos para el capital privado, Bolivia podría enfrentar dificultades crecientes para garantizar un suministro eléctrico seguro, sostenible y asequible en los próximos años.



















