Banco Mundial ratifica caída de 3,2% para Bolivia y la ubica última en América Latina

Bolivia seguirá siendo la economía con peor desempeño de América Latina en 2026. El Banco Mundial ratificó este lunes que el país registrará una contracción de 3,2% del Producto Interno Bruto (PIB) este año, manteniendo sin cambios una de las previsiones más pesimistas para la región.

La proyección forma parte del informe Global Economic Prospects (Perspectivas Económicas Globales) publicado en junio, donde el organismo analiza el impacto de la desaceleración internacional, el conflicto en Medio Oriente y las nuevas presiones sobre los mercados energéticos.

Según la tabla de proyecciones para América Latina y el Caribe, Bolivia cerraría 2026 con una caída de 3,2%, muy por debajo del crecimiento regional estimado en 2,2%. Ningún otro país latinoamericano presenta una contracción de esa magnitud.

El informe muestra además que Bolivia ya habría acumulado dos años consecutivos de retroceso económico. Tras una caída estimada de 1,6% en 2025, la economía volvería a contraerse este año antes de registrar un eventual rebote de 4% en 2027.

La comparación regional es contundente. Mientras Bolivia encabeza la lista de economías en recesión, Guyana liderará el crecimiento con una expansión proyectada de 16,3%, impulsada por el desarrollo de su industria petrolera. Le siguen Paraguay (4,4%), Surinam (4%), Panamá (3,9%) y Guatemala (3,7%).

El Banco Mundial advierte que América Latina crecerá apenas 2,2% en 2026, afectada por un entorno internacional más complejo y por el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los precios de la energía. A nivel global, el crecimiento se desacelerará de 2,9% a 2,5%, el nivel más bajo desde la pandemia de Covid-19.

Para Bolivia, la cifra adquiere especial relevancia porque confirma el deterioro de las expectativas internacionales sobre la economía nacional. La previsión del Banco Mundial coincide con evaluaciones recientes de otros organismos multilaterales y refleja las preocupaciones por la caída de los ingresos externos, la escasez de divisas, el déficit fiscal y las dificultades para sostener el crecimiento en un contexto de menor producción de hidrocarburos

Sourceel deber

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