Los productores ganaderos de la provincia Cercado se declararon en estado de emergencia debido al incremento de casos de rabia bovina, enfermedad que, según denuncian, ha provocado la muerte de animales en distintas comunidades y generado importantes pérdidas económicas para el sector.
El dirigente campesino José Soruco afirmó que la falta de campañas preventivas permitió el avance de la enfermedad, la cual comenzó a causar estragos desde el año pasado y se intensificó durante el primer trimestre de la presente gestión.
«Hay mucha mortandad de ganado en toda la provincia. Recién los productores han empezado a vacunar por iniciativa propia y eso ha frenado un poco la propagación, pero el daño ya está hecho», sostuvo.
Soruco cuestionó la ausencia de acciones coordinadas por parte de las instituciones responsables de la sanidad animal y señaló que los productores no recibieron alertas oportunas para prevenir el brote.
Asimismo, comparó la situación de Cercado con la de Uriondo, donde, según indicó, el municipio y la Subgobernación impulsaron campañas de vacunación. En Cercado, aseguró, existen recursos programados en el Plan Operativo Anual (POA), pero no se habrían ejecutado acciones para enfrentar la emergencia sanitaria.
El dirigente indicó que la enfermedad no solo afecta a las comunidades cercanas a la ciudad, sino también a zonas alejadas donde el ganado fue trasladado para pasar el invierno y terminó siendo alcanzado por el virus. Aunque no existe un registro oficial de animales muertos, aseguró que la mortandad se reporta en diferentes comunidades de la provincia.
Respecto al manejo de los animales fallecidos, explicó que muchos productores no cuentan con mecanismos adecuados para su disposición final, por lo que los cadáveres permanecen en el campo y son consumidos por aves silvestres.
Cuestionan trabas para acceder a las vacunas
Soruco también criticó el procedimiento para adquirir las vacunas contra la rabia bovina. Señaló que, además del costo de aproximadamente Bs 4 por dosis, los productores deben obtener autorizaciones del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG) y presentar documentación actualizada del registro ganadero, requisitos que, a su juicio, retrasan la inmunización del hato.
«Lejos de ayudarnos, nos ponen trabas. Nosotros deberíamos poder comprar la vacuna directamente y salir a inmunizar nuestro ganado», manifestó.
Finalmente, pidió a las autoridades nacionales, departamentales y municipales asumir un rol más activo en el control de la enfermedad, al considerar que la lucha contra la rabia bovina no puede recaer únicamente en los productores.



















