Conexiones clandestinas mantienen contaminación en quebradas del río Guadalquivir

Pese a los operativos de control y al cierre de descargas ilegales ejecutados por el Gobierno Municipal de Tarija, las conexiones clandestinas de aguas residuales continúan afectando la calidad del agua de las quebradas que desembocan en el río Guadalquivir. Las autoridades advirtieron que la persistencia de estas prácticas mantiene elevados los niveles de contaminación orgánica y dificulta la recuperación del principal afluente del valle central.

Desde la Dirección de Medio Ambiente del Municipio, su titular Boris Fernández, explica que los monitoreos realizados, en cumplimiento de observaciones formuladas por la Contraloría General del Estado, evidencian que algunos parámetros de calidad del agua, principalmente la materia orgánica, aún superan los límites establecidos por la Ley 1333 del Medio Ambiente.

Según el responsable técnico, esta situación responde a que algunos vecinos continúan realizando conexiones irregulares de sus aguas servidas hacia drenajes pluviales, quebradas y cursos naturales de agua, en lugar de conectarse al sistema de alcantarillado sanitario administrado por la Cooperativa de Servicios de Agua y Alcantarillado de Tarija (Cosaalt).

«Hay malos usuarios que se están conectando al desagüe pluvial o directamente a cursos de agua y quebradas. Eso incrementa la carga orgánica y mantiene la calidad del agua en categoría cuatro», explicó.

Fernández recordó que las descargas de aguas residuales fuera del sistema de alcantarillado están prohibidas por la Ley 2066 de Servicios de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario, por lo que quienes incumplan la normativa pueden ser objeto de sanciones económicas y administrativas.

Operativos de taponamiento

Como parte de las acciones de control, el Municipio ya ejecutó el taponamiento de conexiones clandestinas detectadas en el embovedado de la quebrada Víbora Negra y actualmente desarrolla nuevos trabajos similares en otros sectores de la ciudad.

Las labores se realizan en coordinación con la Cooperativa de Servicios de Agua y Alcantarillado de Tarija (Cosaalt) y buscan eliminar los puntos de descarga ilegal hacia la red pluvial.

Sin embargo, las autoridades reconocen que el problema persiste debido a la aparición constante de nuevas conexiones clandestinas.

Las zonas más afectadas

De acuerdo con los análisis ambientales, los mayores niveles de contaminación se concentran en las descargas que llegan al embovedado de la Víbora Negra y a la quebrada El Monte, dos cauces que finalmente desembocan en el río Guadalquivir.

Las aguas residuales vertidas de forma ilegal incrementan la carga orgánica de estos cuerpos de agua, deteriorando su calidad y afectando los ecosistemas asociados. No obstante, los monitoreos también muestran algunos avances.

Si bien el río Guadalquivir continúa registrando parámetros superiores a los permitidos por la normativa ambiental, las mediciones reflejan una disminución progresiva de los niveles de contaminación respecto a evaluaciones anteriores.

Según la Dirección de Medio Ambiente, esta tendencia responde a los controles que se vienen ejecutando sobre las descargas clandestinas y al trabajo conjunto entre las instituciones responsables de la protección ambiental.

SourceEl País

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