La CBHE reclama una deuda de $us 340 millones al Estado

La Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) – entidad que agrupa a las grandes petroleras que trabajan en Bolivia además de otras empresas de servicios subsidiarios – reportó una deuda acumulada de aproximadamente US$340 millones con las empresas operadoras del sector, correspondiente a pagos pendientes durante casi tres años. La entidad advierte que la situación está afectando las reinversiones y profundizando la crisis de la industria petrolera, mientras que la producción hidrocarburífera sigue en caída libre.

La vocera de la CBHE, Zulema Espejo, explicó que los recursos corresponden a la denominada retribución al titular, mecanismo mediante el cual, una vez que la producción es entregada y comercializada conforme a los contratos, se distribuyen los ingresos entre el Estado, YPFB y las empresas operadoras.

“Esa parte que le correspondería al operador no está llegando de forma completa. Y lamentablemente no está llegando de forma completa no hace un mes, estamos hablando de años”, afirmó en una entrevista con PlusTLT.

El problema, según Espejo, no se limita a las compañías operadoras. La falta de flujo de recursos también alcanza a empresas proveedoras de servicios, contratistas y otros actores vinculados a la actividad hidrocarburífera. La dirigente estimó además que unos 6.000 trabajadores especializados abandonaron el sector, trasladándose hacia otros países o industrias.

Exploración paralizada

La falta de pagos también tiene consecuencias sobre la exploración concesionada a empresas privadas. Espejo señaló que actualmente solo un equipo de perforación se encuentra trabajando en Bolivia, mientras otros diez están paralizados, lo que consideró “una señal del deterioro de la actividad y de la reducción de las inversiones”.

Para la CBHE, la regularización de las obligaciones es una condición para recuperar la confianza de los operadores y permitir nuevas inversiones. Espejo planteó además la necesidad de revisar el marco normativo para adecuar las condiciones económicas y comerciales del sector a la actual realidad geológica del país.

Sin uso Pese a que la producción de líquidos bajó en 66% desde 2014, nadie autorizó comprar petróleo para refinar hasta este mes
La representante empresarial advirtió que Bolivia atraviesa una crisis energética porque las reservas de gas no estarían siendo repuestas al ritmo del consumo. También señaló que no existe actualmente un nuevo megacampo que permita garantizar la sostenibilidad de la producción.

En ese escenario, consideró “absolutamente real” el riesgo de que Bolivia deba importar GLP en el corto plazo. Explicó que reponer reservas requiere varios años y que poner en marcha una nueva operación puede demandar entre cuatro y cinco años.

La advertencia de la CBHE coloca nuevamente el problema de la producción hidrocarburífera en el centro del debate: mientras el país consume sus reservas, las empresas reclaman pagos pendientes que, según el sector, limitan precisamente la capacidad de reinversión necesaria para encontrar y desarrollar nuevos recursos.

La producción, en caída libre

La producción hidrocarburífera en el país sigue en caída libre. Para 2026 se tiene proyectada una reducción del 2,63% en gas y un 4% en líquidos según la certificación de YPFB a abril de 2026, por lo que probablemente sea aun mayor. Si se cumplen las proyecciones Bolivia produciría 26,62 millones de metros cúbicos de gas al día frente a los 59,64 que se producían en 2014 y que marcó el récord para iniciar una progresiva caída hasta hoy con dos años especialmente dramáticos: 2019 donde se cayó un 12% y 2023, donde se cayó un 13%.

El dato es similar en petróleo: cayó de 63 mil barriles de petróleo diarios en 2014 a los 22.000 actuales. Inexplicablemente, hasta este año no se había autorizado la importación directa de petróleo para utilizar a pleno rendimiento las refinerías de YPFB.

YPFB toma las riendas de la exploración
En las últimas semanas el presidente Rodrigo Paz Pereira ha hecho varios anuncios relacionados con la exploración que han tenido cierto seguimiento y le han permitido volver a prometer un futuro para ligado a los hidrocarburos, sin embargo ha ahondado en pocos detalles.

Sobre la mesa está el pozo Junín 9D y el Montecristo 9, dos operaciones iniciadas en campos maduros con técnicas “nuevas” muy ligadas a la fractura hidráulica, aunque no se pueda determinar con claridad por falta de información. Ambos pozos exploratorios son operados por el personal de YPFB con algunas subcontrataciones.

El pozo Junin 9D utiliza una técnica que permite redirigir la perforación a partir de una planchada ya hecha y a través de un caño útil que se lleva hacia otros lugares donde se espera recuperar más hidrocarburos.

Por su parte el pozo Montecristo 9 pertenece a una perforación ya amortizada donde se encontraron rocas no recuperables a nivel comercial, pero de las que se espera extraer más volumen con las nuevas técnicas, es decir, inyectando agua y quizá otros componentes.

YPFB también se ha atribuido el hallazgo de Mayaya, uno de los grandes reservorios en el norte de La Paz y sobre los que el presidente Paz Pereira ahora, como en el pasado Luis Arce, depositaron grandes expectativas, sobre todo en momentos de tensión política o electoral. El volumen registrado de Mayaya es prácticamente imperceptible hasta noviembre de 2025, y desde entonces, ni eso.

Cabe recordar que Yacimientos fue responsable de los grandes hallazgos de gas en el país y particularmente en Tarija, con San Antonio y San Alberto durante la presidencia de Jaime Paz Zamora y el de Margarita después. Los trabajadores han insistido en que con las herramientas suficientes, pueden hacer el trabajo de exploración con eficiencia demostrada.

SourceEl País

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