El Gobierno apuesta por incorporar energías renovables a la generación eléctrica para reducir la presión sobre el consumo de gas natural y postergar la necesidad de importarlo. La viceministra de Hidrocarburos, Tatiana Genuzio, reconoció este miércoles que, según las proyecciones oficiales, Bolivia tendría que recurrir a compras externas desde 2029, cuando la producción nacional se igualaría con la demanda interna.
“También se está trabajando en la inclusión de energías renovables para también la generación, porque como usted sabe la parte eléctrica depende de forma muy importante del consumo del gas”, afirmó en una entrevista con Unitel.
La autoridad presentó esa medida como parte de las acciones con las que el Ejecutivo busca retrasar el escenario previsto para 2029. Sin embargo, no identificó los proyectos renovables que se incorporarían, sus fechas de operación ni el volumen de gas que permitirían sustituir.
La propuesta apunta a disminuir el uso del combustible en la generación eléctrica para aliviar la demanda interna. Su alcance dependerá de la capacidad que efectivamente entre en funcionamiento y de la energía que pueda aportar al sistema.
El Gobierno reconoce la necesidad de importar
Genuzio explicó que la previsión de un equilibrio entre producción y consumo motivó la aprobación del Decreto Supremo 5755, que habilita importaciones de gas natural y gas natural licuado (GNL) para consumo propio o generación de electricidad.
“Estamos tomando las previsiones justamente a través del decreto supremo porque en el año más o menos 2029 nos quedaríamos ya sin gas porque tanto la producción como las demandas estarían igualando”, señaló.
Luego añadió: “Esto implicaría que deberíamos ya a partir del 2029 importar gas”.
Aunque la viceministra utilizó la expresión “nos quedaríamos ya sin gas”, el escenario que describió corresponde a una producción que apenas alcanzaría para cubrir la demanda interna, no al cese de la extracción del combustible.
Consultada sobre si el Gobierno solo puede garantizar el abastecimiento con producción propia hasta 2029, respondió afirmativamente. Aclaró, no obstante, que se trabaja para desplazar esa fecha.
“El Gobierno está realizando varias medidas e intensificando varias herramientas para poder diferir, digamos, esta fecha de manera de que se pueda, no sea el 2029 sino más adelante”, sostuvo.
La nueva ley sigue en revisión técnica
Además de las renovables, Genuzio mencionó el proyecto de Ley de Hidrocarburos como otra de las herramientas para afrontar el deterioro de la oferta nacional.
Afirmó que la propuesta está “prácticamente lista” y se encuentra en tratamiento en mesas técnicas de las instituciones públicas del sector. En el fragmento de la entrevista no precisó cuándo será enviada a la Asamblea Legislativa ni qué cambios contendrá para impulsar inversiones.
La viceministra atribuyó la situación a la falta de exploración durante las últimas dos décadas. Según explicó, el desarrollo de los proyectos requiere entre cinco y siete años para pasar de la exploración a la explotación, por lo que las medidas adoptadas ahora no generarían producción adicional de inmediato.
“Nos vamos a quedar sin gas si no hacemos nada”, advirtió.
La importación ya tiene un marco autorizado
El Decreto Supremo 5755, aprobado el 26 de octubre, autoriza excepcionalmente a personas naturales y jurídicas, públicas o privadas, a importar gas natural y GNL para sus operaciones o para generar electricidad. Los volúmenes adquiridos bajo ese régimen no pueden comercializarse ni transferirse a terceros.
La norma establece hasta 20 días hábiles desde su publicación para que el Ministerio de Hidrocarburos y Energías apruebe los requisitos y procedimientos de autorización. Posteriormente, el regulador contará con hasta otros 20 días hábiles para emitir las disposiciones administrativas previstas.



















