El Ministerio de Trabajo impulsa en Santa Cruz, en la hacienda Las Tunitas del municipio Gutiérrez, un proceso de reversión de tierras en favor de trabajadores guaraníes que durante décadas fueron sometidos a servidumbre y semiesclavitud.
“En 2014, el Ministerio de Trabajo realizó una inspección en la que evidenció la vulneración de los derechos laborales de las y los trabajadores, explotación laboral y hasta trabajo forzoso (servidumbre). Ante esta situación la propietaria de entonces fue citada y se inició una demanda por la vulneración de derechos laborales”, informó el jefe de Derechos Fundamentales (UDF), del Ministerio de Trabajo, Gabriel Carranza.
Posteriormente, en 2015, el Ministerio de Trabajo solicitó ante el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) que verifique si en la hacienda las Tunitas se cumple la función económica social y presentó una demanda por relaciones de servidumbre para que esas tierras sean revertidas en favor de trabajadores guaraníes.
Carranza narró la relación de los hechos detectados en 2014 por lo que se interpuso una demanda ante el juzgado laboral de Camiri. “Se determinó el pago de beneficios sociales por algo más de medio millón de bolivianos. La hacendada y empleadora, de entonces, se comprometió por escrito, en septiembre de ese año, (a) cancelar la suma de Bs 578.892 a las y los trabajadores”.
El funcionario afirmó que se tiene una sentencia ejecutoriada con lo que se demuestra que existió infracción a leyes sociales y explotación laboral.
Pero, además, en 2015, el Ministerio de Trabajo presentó ante el INRA una denuncia por servidumbre y trabajo forzoso solicitando la verificación de la función económica social de la propiedad, explicó Carranza.
En pasados días, se llevó a cabo una audiencia en la misma hacienda, sin embargo, el abogado de los “herederos” de la propiedad se retiró alegando que la propietaria no pudo asistir porque estaba enferma de COVID- 19. El representante de Fegasacruz tomó la misma actitud y también abandonó el lugar.
Los indígenas denunciaron que los supuestos herederos los amenazan con echarlos por la fuerza, algunos son golpeados e incluso les amenazan de muerte y con envenenar el agua que consumen. Tatarabuelos, abuelos, padres e hijos trabajaron en condiciones de semiesclavitud.



















