Cero emisiones netas de carbono: Plan para limitar el calentamiento global en 1,5ºC hasta 2050

Las cero emisiones netas de carbono es un consenso científico internacional para reducir el calentamiento global hacia la segunda mitad del siglo XXI.

Consiste en que, para prevenir los peores daños climáticos, las emisiones globales netas de dióxido de carbono (CO2) causadas por el hombre deben reducirse en aproximadamente un 45% desde los niveles de 2010 para 2030, alcanzando el cero neto alrededor de 2050.

El calentamiento global es proporcional a las emisiones acumuladas de CO2, lo que significa que el planeta seguirá calentándose mientras las emisiones globales se mantengan por encima de cero.

Esto implica que los daños climáticos, causados por el calentamiento global, seguirán aumentando mientras continúen las emisiones.

El camino para llegar al objetivo propuesto en 2050 pasa medularmente por los siguientes hitos, según la Agencia Internacional de Energía (IEA, por su sigla en inglés).

En 2025 debe dejar de producirse calefactores que funcionen con combustibles fósiles.

Estos consisten en calderos alimentados por carbón, gas o petróleo, que transmiten calor a las edificaciones por medio de tuberías con agua.

En este año, el 50% de la electricidad generada en el mundo deberá provenir de fuentes con bajas emisiones de CO2.

Hacia 2030 se espera que el 60% de los vehículos nuevos que se comercialicen sean eléctricos. Se prevé que al menos el 8% de las emisiones generadas por la producción de cemento sean almacenadas y guardadas.

En la industria cementera se emiten grandes cantidades de CO2, alrededor de una tonelada de CO2 por cada tonelada de clínker.

Alrededor del 40% proviene de la quema de combustibles, molienda fina y otros.

El 60% restante se origina en la descarbonización de las piedras calizas para formar los minerales que componen el clínker.

Objetivos
Los principales objetivos para 2035 son los siguientes:

Las economías más avanzadas del mundo deben alcanzar el cero de emisiones netas de CO2 en sus sectores eléctricos.

Ese será el último año en que se producirán vehículos de transporte personal con motores de combustión interna. Los compromisos en este sentido por parte de los países desarrollados son alentadores.

Se apunta a que tres gigatoneladas (3.000 millones de toneladas) de emisiones de carbono hayan sido capturadas.

Este proceso consiste en el almacenamiento de las emisiones de dióxido de carbono generadas en la producción industrial, que luego se transporta y acumula en formaciones geológicas bajo tierra.

Se tiene previsto que en 2040 la electricidad represente el 40% del total de energía consumida en las industrias.

El 50% de las edificaciones tendrá que estar reacondicionada para un nivel listo de cero emisiones de carbono.

En este año se espera que cinco gigatoneladas de CO2 puedan ser capturadas.

La producción de camiones y otras formas de transporte de alto tonelaje con motores de combustión interna debe concluir en 2045.

También, el 50% de las necesidades de calefacción tendrá que ser cubierta mediante el empleo de bombas de calor. La tecnología que utilizan estas últimas no genera calor en sí.

Lo que hacen es redistribuir la temperatura del aire o del suelo, a través de un refrigerante que circula entre la unidad interior del fan coil (dispositivo de climatización agua – aire) y el compresor exterior para transferir el calor.

En el modo de refrigeración, este sistema absorbe calor desde dentro del hogar y lo libera al exterior.

2050
Finalmente, en 2050 se quiere que el 90% de la electricidad generada provenga de fuentes renovables.

Actualmente, la eólica y la fotovoltaica son las alternativas de mayor crecimiento a nivel global.

Se cuenta con que los nuevos desarrollos tecnológicos aceleren los cambios.

La electrólisis es una opción prometedora para la producción de energía libre de CO2, dividiendo el agua en hidrógeno y oxígeno.

SourceLa Razón

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