Bolivia tiene, según información del Gobierno, la mayor reserva de litio en el mundo y, por lo tanto, puede aprovechar esta oportunidad para fortalecer su economía, construir proyectos de desarrollo y generar fuentes laborales para los miles de bolivianos que se encuentran desempleados o tienen trabajo precario.
Dos datos destacan en las cifras que brindó el Gobierno en los últimos días. Que el país cuenta con 23 millones de toneladas de litio en reservas y que el año 2026 prevé captar al menos 9.600 millones de dólares por ingresos, según el viceministro de Exploración y Explotación de Hidrocarburos, Raúl Mayta.
Para conseguir este último objetivo, el Estado boliviano invierte cientos de millones de dólares en la construcción de complejos industriales que permitirán producir miles de toneladas de carbonato de litio, en una primera instancia.
Para más datos, el carbonato de litio es una materia prima que se emplea en la fabricación de baterías y ante la creciente producción de vehículos eléctricos, la demanda de este dispositivo se “disparó” en el mercado internacional.
Que Bolivia tenga la mayor reserva de litio en el mundo y que en tres años empiece a recibir ingresos por la venta de esta materia es una buena noticia para los más de 12 millones de habitantes que viven en el país, porque las divisas son importantes para mejorar la calidad de vida de la población, si se invierte en proyectos a largo plazo y en la generación de fuentes de trabajo.



















