El gobernador de Tarija, Óscar Montes, advirtió que Bolivia podría convertirse en importador de gas en un plazo aproximado de dos años si se mantiene el actual ritmo de exportación y no se aplican cambios estructurales en la política energética nacional. La autoridad alertó además que este escenario provocaría un incremento significativo de precios en el mercado interno.
Durante una conferencia de prensa, Montes explicó que la producción de gas registra una caída sostenida y que los volúmenes disponibles apenas alcanzan para cubrir el consumo interno y los compromisos mínimos de exportación, especialmente con Brasil. En ese contexto, sostuvo que desde el próximo año ya se evidenciaría una reducción más marcada en la disponibilidad del recurso.
El gobernador señaló que la crisis energética también impacta directamente en las finanzas departamentales, debido a que más del 95% de los ingresos de la Gobernación dependen de los hidrocarburos. Recordó que Bolivia llegó a percibir más de 5.000 millones de dólares por exportaciones en años anteriores, pero en 2025 los ingresos bajaron a cerca de 1.000 millones, lo que representa una caída cercana al 80% respecto a 2013 y 2014.
En el caso de Tarija, explicó que gran parte del gas se destina al mercado interno, el cual no genera regalías para el departamento, por lo que planteó que una alternativa sería priorizar la venta al mercado externo para incrementar ingresos. Esta decisión, remarcó, depende del nivel central del Estado y de la definición de políticas nacionales.
Montes también expuso la drástica reducción de recursos departamentales en los últimos años. Indicó que la Gobernación llegó a recibir alrededor de 160 millones de bolivianos mensuales por regalías en anteriores gestiones, cifra que bajó a cerca de 90 millones posteriormente, luego a unos 30 millones en la actual administración y que podría reducirse a aproximadamente 15 millones mensuales para las próximas autoridades.
Ante este panorama, la autoridad pidió impulsar una nueva Ley de Hidrocarburos y ajustes estructurales urgentes para enfrentar la crisis energética y económica. Advirtió que, de no asumirse medidas inmediatas, Bolivia pasará de ser un país exportador a importador de gas en el corto plazo, con efectos directos en la economía nacional y regional.



















