El testimonio de transportistas revela que cientos de cisternas cargadas con gasolina importada desde Paraguay y Argentina permanecen varadas durante semanas sin poder descargar en las plantas de Palmasola y Senkata debido a observaciones sobre la calidad del combustible.
Según los choferes, el producto ya presentaba características irregulares desde su carga en origen, lo que contradice la versión oficial que atribuye los problemas a tanques sucios o manipulación posterior dentro del país. La situación no solo abre dudas sobre los controles en la cadena de importación de combustibles, sino que además expone una crisis logística y humana que mantiene a decenas de conductores esperando durante semanas sin condiciones básicas.
Para hablar de ello pasó por el programa Piedra, Papel y Tinta, de La Razón, el dirigente Lino Huanca, presidente de la Federación de Choferes Asalariados de Transporte Nacional e Internacional.
Al momento de la entrevista (alrededor de las 11:30 de este miércoles) el dirigente cisternero se encontraba en la planta de Senkata, en El Alto, esperando que llegue el combustible desde Santa Cruz. Según la versión de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la mezcla de aditivos en la gasolina provocó un retrasó, que a su vez significó el retorno de las filas en surtidores en busca de gasolina.
Según YPFB también, la presencia de gasolina contaminada en el mercado nacional fue parte de un boicot interno de la empresa. De hecho, se tomaron medidas como el despido de 410 funcionarios y una investigación interna, además de militarizar las principales refinerías del país.
Sin embargo, la versión de Huanca contradice todo este relato oficial. Según el dirigente, sus colegas transportistas vieron desde un principio que el combustible no era bueno. «Ya se sabía en Santa Cruz que el producto era contaminado, por esas razones no han podido descargar y habían más de 1.000 cisternas esperando para poder descargar allá. Ya entonces esas cisternas han sido enviadas a diferentes departamentos», aseguró Huanca.
Según el dirigente, muchos cisternas han estado varados en Santa Cruz alrededor de 40 días después de haber traído el combustible desde Paraguay y Argentina. La explicación de la espera es que ya había sucedido el escándalo de la ‘gasolina basura’, que provocó fuertes reclamos tanto de transporte público como de vehículos particulares y estaban tratando de subsanar el asunto.
«Acá en Senkata tenemos como alrededor de 300 cisternas para poder descargar, pero el gobierno ya sabía que era gasolina contaminada, sin embargo igual han sido enviados a La Paz», aseguró Huanca.»Los mismos compañeros son testigos de que ellos solamente han cargado allá. Ellos también son testigos de que encima agarraban la manga para poder cargar ese combustible y siempre era sucio, oscuro», relató.
La larga espera de los camiones ha generado un drama en los conductores. «Nuestros compañeros están más de un mes, hablamos de, a ver, 40 días en Santa Cruz viviendo. Han cargado y después acá en La Paz otros 20 días. Estamos hablando casi de 60 días más o menos», aseguró. «ntonces ya no tienen con qué alimentarse, no tienen acá un servicio sanitario, no hay dónde ducharse, como humanos necesitamos nuestros servicios, lo que es primordial, y tampoco tienen esos viáticos para poder alimentarse, son choferes asalariados», concluyó.


















