El Proyecto Hidroeléctrico Carrizal ha generado expectativa entre autoridades y la dirigencia cívica del departamento de Tarija, sobre todo de la Región Autónoma del Chaco. Pero también desconfianza y preocupación entre ambientalistas y habitantes de comunidades que están en las riberas del río Pilcomayo, por el impacto que se advierte para este afluente.
Entre los pueblos indígenas hay opiniones encontradas, entre quienes apoyan el proyecto y entre quienes lo rechazan por temor a las consecuencias que pueda arrastrar a futuro. Lo coincidente entre ambos bandos es que no hay una información clara sobre Carrizal.
Carrizal
El Proyecto Hidroeléctrico Carrizal surge ante la creciente preocupación por una inminente crisis de energía eléctrica en el país, que se genera con gas natural, energético que Bolivia cada vez produce menos.
Carrizal está proyectada en el río Cambalaya (que se une con el Pilaya para formar el Pilcomayo), límite entre los departamentos de Tarija y Chuquisaca. Se trata de una presa de 160 metros de altura, que creará un espejo de agua de 30 kilómetros cuadrados, y a través de un túnel de conducción se generarán aproximadamente 360 megavatios de energía.
Es un proyecto caro, pues requiere una inversión aproximada de 1.300 millones de dólares, monto que debe someterse a una actualización de costos. Su mantenimiento resultaría alto también, considerando que el Pilcomayo es uno de los ríos que más sedimentos arrastras.
Pueblos indígenas
La Organización de Capitanías Weenhayek de Tarija (ORCAWETA) convocó para el sábado 25 de abril a una reunión de emergencia, para analizar, como único punto, el proyecto Carrizal.
Francisco Nazario Pérez, capitán grande de ORCAWETA, indicó que la preocupación surge por advertencias de que esta obra amenaza el ecosistema del río Pilcomayo, sobre todo la producción de peces.
“Es la fuente de subsistencia más importante que tenemos, de esto no solo el pueblo Weenhayek vive, sino toda la población de Villa Montes, las personas que comercializan el sábalo, el transporte que también se beneficia, todos deberíamos estar involucrados”, dijo Pérez el pasado viernes.
El País intentó conocer los resultados de esta reunión, sin embargo, no se pudo establecer comunicación con Pérez.
Luis Velásquez, quien también forma parte de ORCAWETA, admitió que no existe una posición unánime sobre Carrizal.
“La mayor parte está de acuerdo, pero tiene que haber un diálogo”, dijo, al asegurar que una “minoría” está rechazando el proyecto porque lo está politizando.
“Cuando hay divisionismo es así”, dijo Velásquez al indicar que apoya la ejecución de obra. Sin embargo, admitió que conoce pocos detalles de la misma, pues solo estuvo en una reunión de socialización.
“Por eso quiero empaparme más del tema, para con fundamentos poder explicar a las bases y así saber mejor a dónde apuntamos”.
Desde otros puntos hay presión por el proyecto. Tanto cívicos como parlamentarios de Tarija y Chuquisaca se han dado a la tarea de explicar los supuestos beneficios de la obra, y han solicitado al Ministerio de Hidrocarburos y Energías trabajar en la actualización, tanto del costo como del impacto ambiental.
Pizarro: El proyecto carece de solvencia documental
La bióloga Ludmila Pizarro asegura que no hay la suficiente solvencia documental que demuestre que el Proyecto Hidroeléctrico Carrizal es viable.
Cuestiona la falta de información sobre el verdadero impacto ambiental que implica ejecutarlo.
“Si bien el proyecto no está emplazado en la misma corriente principal del río Pilcomayo, sí está emplazado en uno de los mayores afluentes que tiene, que es el río Pilaya y el Cambalaya, que es una de las zonas más importantes que tiene el Pilcomayo”, aseguró.
Pizarro explicó que hay registros de que esa zona es de desove o reproducción de los peces, debido a que no hay actividad humana. “Los peces migran para desovar en esta época. Sin embargo, el proyecto emplazaría kilómetros de envergadura, lo que implica desplazar a muchas comunidades ribereñas, además de vida silvestre”, advirtió Pizarro.
La bióloga de Villa Montes asegura que Carrizal no ha sido consensuado y que existe un proyecto de ley que ya fue aprobado por la Cámara de Diputados para que dé curso al mismo. Falta el visto bueno de la Cámara de Senadores.
“Es un proyecto que no ha sido consensuado en la cuenca baja y la afectación, según información que generaron 20 científicos de renombrada trayectoria, es que el impacto ambiental afectará medios de vida, porque provocará una baja en el caudal del río Pilcomayo”, alertó.
Pizarro espera que las autoridades y dirigentes de Villa Montes se involucren en este tema, y no queden ajenos a la decisión que un grupo pretende tomar sin las consultas previas a quienes tienen en el río Pilcomayo su sustento de vida.



















