Crimen organizado se inclina por explotación ilegal de oro

Varios estudios muestran que el crimen organizado mira a la explotación ilegal de oro ante la caída del precio de las drogas y también por el incremento del precio del metal precioso en el mercado internacional. Bolivia no está ajena a esta realidad, ya que al igual que otros países de la región sufre de contaminación, avasallamiento y destrucción del medio ambiente por el uso de mercurio.
En ese contexto, la creciente expansión de la minería ilegal vinculada al crimen organizado en América Latina fue el eje central del Foro Internacional “La extracción minera ilegal ligada al crimen organizado en la región latinoamericana y cómo afecta a Bolivia”, el evento se realizó ayer, con la participación de especialistas de Ecuador, Perú, Colombia, México y Bolivia.

El evento se desarrolló en un contexto en el que la minería ilegal ha dejado de ser una actividad marginal para convertirse en una amenaza estructural, con profundas repercusiones en la economía, el medio ambiente y la seguridad estatal. En Bolivia, esta problemática se manifiesta tanto en la Amazonia con el uso indiscriminado de mercurio y maquinaria pesada, además con los inocultables vínculos de la minería ilegal del oro con el crimen internacional.

Los expositores fueron: Nicolas Zevallos Trigoso de Perú, criminólogo, con más de 20 años de experiencia en gestión de asuntos públicos en crimen y violencia; Tania Ramírez Muñoz de México, ingeniería Química, con Maestría en Ingeniería Ambiental con mención honorífica en la Universidad Nacional Autónoma de México; María Eulalia Silva de Ecuador, expresidenta Ejecutiva de la Cámara de Minería de Ecuador; Jaime Sanabria de Bolivia, director de la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (Ajam) de Bolivia. Abogado titulado en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA); y Sandra Rodríguez de Ecuador, coordinadora del componente de procesamiento digital de imágenes satelitales de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) para la Región Andina y el Cono Sur.

Asimismo, se analizó el impacto que tienen las operaciones tradicionales, donde el robo de minerales y la infiltración de redes criminales generan pérdidas millonarias y debilitan la seguridad jurídica del sector.

Según los organizadores, ese fenómeno ha encontrado un terreno fértil en el auge de los precios internacionales de los minerales, posicionando incluso, como una alternativa para el lavado de dinero, lo que intensifica su relación con estructuras del crimen organizado a nivel nacional e internacional.

El foro, impulsado por el Organismo Latinoamericano de Minería (Olami Internacional) y organizado con el apoyo de Cumbre del Sajama S.A., pudo encender una alerta regional sobre el avance de estas economías ilícitas en países como Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y México, en el que la minería ilegal se ha infiltrado incluso en actividades de pequeña escala.

Zeballos indica que el incremento progresivo de la demanda de cocaína global, con dos de los tres principales centros de consumo de la región: Estados Unidos y Brasil; y los precios récord del oro con proyección a continuar creciendo en el futuro próximo, son factores de oportunidad delictiva.
Ambos objetivos son alcanzables si se toma en cuenta que los centros de producción en las franjas andinas y amazónica, y circuitos logísticos hacia Asia, Europa y EE.UU., están en la región.

Los expositores dejaron claro que el 74% del área de explotación de oro aluvial es de carácter ilegal; 67% de las explotaciones, son de carácter ilegal; 44% de las exportaciones, se estiman que provienen de la ilegalidad; y el 50% de las exportaciones, provienen de la ilegalidad, de acuerdo con datos de Rodríguez.
Por ejemplo, en Bolivia las exportaciones, hace un par de años, llegó a 3.000 millones de dólares, en ello se indicaba que el volumen total vendido no era producción nacional, sino que gran parte era producto del contrabando del Perú hacia Bolivia.
La explicación fue que la falta de control en las fronteras y en especial en la selva amazónica, permitían el ingreso de oro de contrabando del Perú, para lavarlo y generar recursos.
“El oro es considerado uno de los bienes más fáciles de ‘blanquear’ o legalizar, pasando de una extracción ilícita a una comercialización formal, debido a la falta de trazabilidad en su cadena de suministro, la alta demanda global y la sofisticación de las estructuras criminales”, señala.

La diversificación de rutas para el narcotráfico, comienzan a usarse para traficar otros bienes ilegales como el oro ilegal. En regiones apartadas con múltiples fronteras y una gobernanza limitada se mantiene vigente la presencia de organizaciones criminales que colaboran con grupos criminales locales para aprovechar los réditos de economías ilegales, como el tráfico internacional de drogas ilícitas y la minería ilegal entre otras, sostiene.

Minería ilegal en Bolivia
Jaime Cuéllar, en una publicación del Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib), señala vacíos normativos, zonas grises y riesgos institucionales al abordar el tema de la minería ilegal en Bolivia.
“En Bolivia no existe una diferenciación normativa clara entre minería informal y formal. El marco jurídico vigente identifica solo a la explotación sin autorización como ‘minería ilegal’, dejando fuera la complejidad de toda la cadena minera: cateo, exploración, explotación, transporte, comercialización, entre otras actividades”, detalla.
La omisión normativa genera una “zona gris” donde múltiples empresas operan sin una regulación específica. El resultado es un terreno fértil para la informalidad, la reinversión de ganancias ilícitas y la posible presencia de redes criminales transnacionales que encuentran en el país un espacio para establecerse y comercializar minerales tanto en circuitos informales como formales.

Amazonia
La Paz, Beni y Pando se ha consolidado como el epicentro de la minería ilegal aurífera, de cooperativas con apoyo de inversionistas, de países vecinos, colombianos y peruanos, así como de chinos, quienes proporcionan maquinaria para su explotación, según estudio realizado por el experto en el tema del investigador del Cedla, Alfredo Zaconeta.
Para Sanabria, la minería ilegal provoca pérdidas económicas por evasión de regalías y patentes mineras, debilitamiento del control estatal sobre recursos naturales, afectación ambiental severa, debilitamiento del control de recursos naturales; y estas observaciones dieron lugar a la presencia del crimen organizado, que se refleja en un impacto económico negativo y debilidad estatal.
El director de la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) también dio a conocer los resultados de los operativos que llevaron a cabo, con una afectación a la minería ilegal de 16 millones de dólares, en cinco zonas de los departamentos de Beni, La Paz y Pando.

Apuestan por el oro
El reportaje elaborado por Gene Kuleta, editor de las publicaciones Latin America Advisor en el Diálogo Interamericano en Washington, D.C., publicado en https://foreignpolicy.com/, revela que la minería ilegal de oro se está expandiendo rápidamente en la selva amazónica.
Se estima que para 2023, esta industria habría generado hasta 12 mil millones de dólares anuales en toda Sudamérica, sostiene un informe elaborado en parte por la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional.
Un informe de la Coalición para la Responsabilidad Financiera y la Transparencia Corporativa (FACT) detalló que la minería ilegal de oro genera ahora más ingresos que el narcotráfico en Colombia y Perú, los mayores productores de cocaína del mundo. Los expertos proyectan que el valor de las exportaciones ilegales de oro superó el de las exportaciones de cocaína en Perú en 2010 y en Colombia en 2016, señala la publicación.
Aseguran que Perú es el epicentro de la minería ilegal de oro en América Latina, representando aproximadamente el 44% del comercio ilícito de oro en la región, según el informe de la Coalición FACT. Ecuador no es un importante productor de cocaína, pero las autoridades incautaron en 2022 drogas por valor de 9.850 millones de dólares que se traficaban a través del país.
El informe de la Coalición FACT califica a Ecuador como un “frente relativamente nuevo en el comercio ilegal de oro”, donde las ganancias de la minería ilegal de oro pueden alcanzar hasta 1.000 millones de dólares al año.

factores
Dos factores principales han impulsado a los grupos del crimen organizado a diversificar sus actividades hacia el oro. El primero es que, en los últimos años, el precio de la cocaína ha caído —hasta a la mitad en Europa—, mientras que el precio del oro se ha disparado, registrando un aumento interanual del 65% en 2025. El segundo es que existe un menor riesgo de ser arrestado por contrabando de oro ilegal que por narcotráfico, principalmente porque el oro «no es un producto inherentemente ilegal», afirmó Julia Yansura, una de las autoras del informe de la Coalición FACT, a diferencia de la cocaína, menciona el autor.
“Si un policía te detiene y llevas una mochila con oro de origen ilegal, probablemente no irás a la cárcel porque sería muy difícil determinar que ese producto es de origen ilegal”, apunta.
Entre las prácticas más dañinas derivadas de la minería ilegal de oro se encuentra el uso de mercurio, que es altamente tóxico. Los grupos ilícitos pueden usar mercurio de forma rápida y económica para extraer el oro del mineral y formar una amalgama; esta amalgama se calienta, el mercurio se evapora y deja el oro. El mercurio vaporizado se deposita en el suelo y los cursos de agua, contaminando el agua potable y los peces, provocando envenenamiento por mercurio, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el norte paceño hay denuncias sobre el uso de mercurio que contaminó las aguas y provocó enfermedades a los habitantes del lugar; sin embargo, la demanda quedó en eso, tampoco se hicieron acciones para detener a los grupos irregulares que estaban ingresando a explotar oro.

Sourceel diario

ÚLTIMAS NOTICIAS