El Gobierno presentó el pasado jueves el proyecto de Ley de Electricidad y Energías Renovables. La iniciativa busca sustituir el marco normativo vigente y abrir el mercado a actores privados. Incorporará figuras como el comercializador de energía, las subastas para renovables, la generación distribuida y el almacenamiento. ENDE mantendría su rol de operador, pero compitiendo en igualdad de condiciones con privados.
La propuesta es parte de un paquete de leyes estructurales que incluirá inversiones, minería e hidrocarburos. Deberá pasar previamente por la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE) y el Consejo Nacional de Política Económica (CONAPE). Además, tendrá un proceso de socialización antes de su remisión a la Asamblea Legislativa. Para el ingeniero eléctrico y analista del sector Sergio Arnez, el anuncio es una buena noticia, pero el cronograma elegido choca con la urgencia que enfrenta el país.
Carrera contra el tiempo
El sector eléctrico boliviano genera cerca del 70% de su electricidad en termoeléctricas que operan con gas natural subvencionado. Las reservas certificadas cayeron de 10,7 TCF en 2017 a 3,7 TCF a finales de 2025. Las proyecciones de la Fundación Jubileo y de exautoridades del área coinciden en que entre 2028 y 2031 las curvas de oferta y demanda interna se cruzarán. Esto obligará al país a importar gas, probablemente desde Argentina y a precios de mercado.
Arnez sitúa allí el desfase entre la respuesta regulatoria y la crisis. «La nueva Ley de Electricidad primero tiene que ser aprobada en el Parlamento, después se necesitan los reglamentos. Esos reglamentos también tienen que ser aprobados y consensuados. Hasta su aplicación, eso va a demorar todavía un año, y no tenemos tiempo para perder en renovar toda la Ley de Electricidad. En mi opinión, debió haberse hecho una ley corta para viabilizar proyectos de generación renovable» rápidamente, dijo.
Un subsidio que se agota
El gas natural se entrega hoy a las generadoras a $us 1,30 por cada mil pies cúbicos, mientras que el precio de exportación se ubica entre $us 6 y $us 7. Esa brecha —que el Estado absorbe vía subvención— es la que ha permitido sostener tarifas eléctricas de las más bajas de la región, en torno a 9 centavos de dólar por kilovatio-hora, frente a 16 en Brasil, 18 en Perú o 23 en Chile. El subsidio eléctrico, en años recientes, le costó al Estado cerca de $us 216 millones anuales.
Arnez advierte que esa arquitectura está a punto de hacer aguas. «Las tarifas han sido mantenidas bajas, artificialmente bajas, subvencionadas, para no afectar a la población en los últimos 20 años, pero no se ha visto el futuro. En 2028, las tarifas ya no van a poder ser subvencionadas. El Estado no va a poder subvencionar el gas que vaya a comprar y seguramente va a tener que ajustar las tarifas. Va a ser un reajuste fuerte», pronostica. El Gobierno, por su parte, no se pronunció sobre el futuro del subsidio. El viceministro de Electricidad y Energías Renovables, Ruddy Peredo, aclaró que el tema no está contenido en la iniciativa legal y será objeto de un tratamiento posterior.
Apuesta por renovables
Con un Estado sin espacio fiscal para nuevos proyectos —ni siquiera, advierte Arnez, para todos los que tiene en carpeta—, la única vía para evitar un déficit creciente es habilitar inversión privada bajo reglas competitivas. «ENDE debe concluir los proyectos que ya tenía anunciados, que son las hidroeléctricas Ivirizu, Miguillas y varias solares y eólicas. Incluso con esos proyectos nos va a faltar muchísimo gas. Como el Estado ya no tiene dinero para hacer más proyectos, tal vez no pueda hacer ni siquiera los que están en carpeta. Debe viabilizar los proyectos privados rápidamente, pero rápidamente».
Los plazos de instalación marcan, en la práctica, el orden de ingreso al sistema: «Los de más rápida instalación son los solares. Esos necesitan uno o dos años para ponerlos en marcha. Las eólicas, un poco más: unos tres años. Las hidroeléctricas, cinco o más años. Por eso, seguramente los proyectos que vendrán primero van a ser solares. Pero no se debe descuidar y se debe viabilizar también eólicos, biomasa y pequeñas y medianas hidroeléctricas», advierte Arnez.


















