Cedla: Inflación proyectada profundizará la pérdida de poder adquisitivo

El Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) advirtió que la proyección oficial de inflación del 14,94% para 2026, incluida en la reformulación del Presupuesto General del Estado (PGE), confirma la continuidad del proceso inflacionario que golpeó a Bolivia durante 2025 y anticipa un escenario de mayor presión sobre el costo de vida de las familias.

Según el análisis del centro de investigación, la economía boliviana atraviesa una etapa marcada por el deterioro sostenido del poder adquisitivo de los hogares, en un contexto donde los salarios permanecen rezagados frente al incremento de precios.

“El problema ya no es únicamente cuánto suben los precios, sino el nivel en el que se han estabilizado y la creciente distancia entre ese nivel y los ingresos laborales”, señala el boletín “Aportes para el Debate”, titulado El Primero de Mayo sin respuesta: precios altos instalados, salarios rezagados y una reposición que no repone.

El informe recuerda que la inflación acumulada en 2025 alcanzó el 20,4%, uno de los registros más elevados de los últimos años, y sostiene que la nueva proyección gubernamental refleja que las presiones inflacionarias continuarán durante esta gestión.

Inflación moderada

El análisis del CEDLA toma como referencia el comportamiento reciente del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Durante el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada fue de 1,31% en enero, 0,68% en febrero y 0,34% en marzo. A ello se suma el dato difundido por el Instituto Nacional de Estadística, que reportó una variación acumulada de 0,47% en abril.

Aunque estas cifras podrían interpretarse como una desaceleración inflacionaria, el centro de estudios advierte que los datos mensuales no reflejan completamente el impacto que enfrentan las familias en el acceso a productos básicos.

“El descenso en las variaciones mensuales invisibiliza el hecho de que los precios siguen en niveles muy altos para la población”, señala el documento.

El informe sostiene que el costo actual de alimentos, transporte y otros productos esenciales continúa presionando los ingresos familiares, especialmente en los sectores de menores recursos.

Riesgo

El boletín identifica dos factores que podrían provocar una nueva aceleración de la inflación en los próximos meses.

El primero está relacionado con un posible ajuste en el precio de los combustibles. El CEDLA recuerda que el Decreto Supremo 5503 establece que en junio de este año el Gobierno deberá evaluar la modificación de los precios definidos por esa norma, tras cumplirse seis meses de vigencia.

Un eventual incremento en el precio de los carburantes tendría efectos inmediatos sobre los costos de transporte, producción y distribución, impactando de forma transversal en la economía.

El segundo factor es la presión cambiaria derivada de la escasez de divisas. Según el análisis, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el mercado informal está encareciendo las importaciones y trasladando esos mayores costos a los precios internos.

“Si estos factores se intensifican, la proyección oficial del 14,94% podría dejar de ser un techo y convertirse en un piso”, advierte el documento.

Salarios
El CEDLA considera especialmente preocupante este escenario debido a que no se prevén incrementos salariales para 2026, situación que profundizaría la pérdida de capacidad de compra de los trabajadores.

“El costo de la inflación ya está siendo absorbido por los trabajadores, que ven reducido su poder de compra sin posibilidades de ajuste inmediato en sus ingresos”, señala el informe.

A diferencia de otros actores económicos que pueden trasladar el aumento de costos a precios finales, los asalariados enfrentan una reducción directa en su capacidad de consumo.

El centro de estudios también advierte que la desaceleración del IPC observada en los primeros meses del año podría no responder a una mejora estructural de la economía, sino a una caída del consumo de los hogares.

Según el análisis, muchas familias estarían reduciendo gastos y ajustando sus patrones de compra debido a la imposibilidad de sostener el mismo nivel de consumo frente al encarecimiento de productos básicos.

“Esto modera parcialmente el aumento de precios, pero a costa de un deterioro en las condiciones de vida”, sostiene el documento.

Un problema acumulado
El boletín concluye que el desafío económico actual no se limita únicamente a controlar la inflación futura, sino también a enfrentar los efectos acumulados de varios años consecutivos de incrementos de precios.

El informe sostiene que los ingresos reales de la población se han erosionado progresivamente y que las nuevas dinámicas inflacionarias afectan con mayor intensidad a los sectores más vulnerables de la sociedad.

En ese contexto, el CEDLA considera necesario debatir políticas que permitan recuperar el poder adquisitivo, proteger el empleo y evitar que la inflación continúe deteriorando las condiciones de vida de la población boliviana.

Sourcela razon

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