Deuda externa crece mientras la economía entra en recesión

Bolivia enfrenta una combinación económica cada vez más compleja. Mientras la deuda externa pública continúa creciendo, la economía se encamina a registrar la peor contracción de América Latina.

El Banco Central de Bolivia (BCB) informó que la deuda externa pública alcanzó los $us 14.418,1 millones al 31 de mayo de este año. La cifra representa un incremento de $us 286,7 millones respecto al cierre de 2025 y confirma una tendencia de mayor dependencia del financiamiento externo en un contexto marcado por la escasez de divisas y las dificultades fiscales.

El dato coincide con una advertencia del Banco Mundial. En su más reciente informe, el organismo ratificó que Bolivia registrará una contracción de 3,2% en 2026, el peor desempeño económico de la región.

Por separado, ambos indicadores generan preocupación. Juntos muestran un desafío mucho mayor: una economía que pierde capacidad de generar ingresos mientras aumentan sus compromisos financieros.

La composición de la deuda muestra que el 70,6% corresponde a organismos multilaterales, el 13,2% a acreedores bilaterales y el 15,9% a títulos de deuda emitidos en mercados internacionales. El principal acreedor continúa siendo el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), seguido por la CAF y el Banco Mundial.

Para el economista Fernando Romero, la deuda todavía es manejable desde una perspectiva de solvencia. Sin embargo, advierte que el contexto macroeconómico cambió significativamente durante los últimos años.

El especialista sostiene que el principal problema ya no es el tamaño de la deuda, sino la capacidad de pago en un entorno de menores exportaciones, reducción de reservas internacionales y dificultades para generar dólares.

El aumento de los bonos soberanos es uno de los cambios más relevantes. La emisión de $us 1.000 millones aportó liquidez, pero incrementó el peso de una deuda más costosa que los créditos multilaterales.

Las cifras del servicio de la deuda reflejan además una realidad preocupante. Entre enero y mayo de este año, Bolivia recibió desembolsos por $us 1.192 millones, pero destinó más de $us 913 millones a amortizaciones y otros $us 273 millones al pago de intereses y comisiones.

Romero considera que la sostenibilidad futura dependerá de reducir gradualmente el déficit fiscal, generar más divisas mediante exportaciones e inversión y priorizar créditos multilaterales de largo plazo.

Sourceel deber

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