El gobierno ahora deberá negociar “ley por ley” el paquete de reformas que está constituido por 12 normas en la Asamblea Legislativa. Además, enfrentará el desafío de construir “mayorías circunstanciales” para cada caso. Al menos, este es el primer diagnóstico de los actores políticos con representación legislativa tras el alejamiento de Unidad Nacional (UN) del oficialismo.
La primera prueba será la Ley de Inversiones, presentada por el Ejecutivo como norma marco para las futuras reformas en hidrocarburos, minería, electricidad y energías alternativas. El presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Castro, afirmó ayer que la ruptura política no debería impedir la aprobación de estas leyes, aunque reconoció que cada proyecto exigirá consensos, negociaciones y eventuales modificaciones.
“Es política, siempre puede haber algunos bemoles”, admitió tras referirse al distanciamiento de UN, la fuerza que condicionará su respaldo al contenido de cada una de las iniciativas remitidas por el Órgano Ejecutivo.
La nueva correlación parlamentaria está mucho más fragmentada. Al inicio de la gestión, había seis fuerzas representadas formalmente; ocho meses después, ese número se duplicó tomando en cuenta que UN tomó su camino al margen de los otros aliados de Unidad; uno de ellos es Creemos y mantiene su apoyo al presidente Rodrigo Paz.
El Partido Demócrata Cristiano (PDC) cuenta con 49 de los 130 diputados; pero está fracturado en al menos tres facciones; Unidad tiene 26 y ya existen tres vertientes y Libre, 39 aún aparece unido. Las demás organizaciones se distribuyen los 16 escaños restantes. Sin el apoyo de sus anteriores aliados, el Gobierno no alcanza por sí solo los 66 votos necesarios para una mayoría absoluta capaz de validar leyes.
En ese contexto, el presidente del Senado, Diego Ávila, informó ayer que días atrás se reunió con el presidente Rodrigo Paz y representantes de las distintas bancadas para definir una hoja de ruta destinada al tratamiento de estas “leyes estructurales”.
“Nosotros trabajamos sobre la base de consensos para cada uno de los proyectos de ley que tratamos y hemos encontrado apertura en todas las fuerzas”, afirmó Ávila a los periodistas.
Luego, el diputado de UN Carlos Alarcón coincidió en que las mayorías dentro de la Asamblea no se han conformado de manera uniforme ni bajo una disciplina rígida de las alianzas políticas.
Explicó que, desde el inicio de la legislatura, las decisiones se construyeron “caso por caso, ley por ley y decisión por decisión”. Como ejemplos mencionó la conformación de los tribunales electorales, la creación de comisiones de investigación y la aprobación de créditos, asuntos que alcanzaron votaciones cercanas o superiores a los dos tercios.
Para Alarcón, esa dinámica probablemente continuará pese a la ruptura entre el Gobierno y UN y a las diferencias internas existentes en las bancadas del PDC, Libre y Súmate.
Libre, por su parte, ratificó que permanecerá en la oposición, aunque dejó abierta la posibilidad de respaldar las iniciativas gubernamentales que considere positivas. Su vocero, Luis Vásquez, afirmó que la alianza está dispuesta a participar en reuniones de concertación y en equipos de asesoramiento para diseñar una ruta de salida de la crisis económica. Sin embargo, aclaró que esa colaboración no implica incorporarse al Gobierno: “No somos parte ni seremos parte del Gobierno Somos oposición, claramente oposición”, dijo.



















