Las propuestas planteadas por el exvicepresidente Álvaro García Linera, respecto a incrementar la tasa del Impuesto a las grandes Fortunas (IGF), crear un tributo a las exportaciones del agronegocio y debatir una nueva ola de nacionalizaciones, tendrían más desventajas que ventajas en el ámbito económico.
En una entrevista con el diario español La Última Hora, la exautoridad dijo que es necesaria una reforma tributaria en Bolivia que ajuste la tasa impositiva a las personas que tiene más recursos; que el IGF es un primer paso, pero que hay ampliarlo.
Al respecto, el economista Germán Molina considera que la ampliación de la base tributaria del IGF puede ser una medida favorable, ya que incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) sugiere este tipo de medidas.
Sin embargo, el analista cree que también generará efectos negativos porque desmotivaría las inversiones privadas. Para evitar esta consecuencia, sugiere medidas orientadas a la búsqueda de una justicia transparente y flexibilizaciones en la Ley General del Trabajo.
García Linera también sugirió crear un impuesto a las exportaciones del agronegocio, ya que este sector cuenta con subvención de luz y diésel. Al respecto, Molina cree que un nuevo tributo a este sector aumentaría sus costos de producción y dificultarían —aún más— la posibilidad de competir en el mercado internacional.
El exvicepresidente también sugirió debatir una segunda ola de nacionalizaciones para profundizar los procesos de igualdad social. Molina no descarta que el Gobierno de Luis Arce Catacora adopte una medida de esa índole, sobre todo con el sector de la banca y clínicas privadas, que actualmente cuentan importantes utilidades.
“Tendría un rédito político a corto plazo, pero un elevado costo económico en el corto, mediano y largo plazo, porque eso funciona mientras haya los recursos”, aseguró el analista.



















