América Latina le sigue debiendo en conectividad al sector rural

La carencia de conectividad con estándares mínimos de calidad es una de las características comunes a no menos de 72 millones de personas que viven en las áreas rurales de los países latinoamericanos y del Caribe.

Este fue el principal resultado de un nuevo estudio presentado esta semana por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con el apoyo del Banco Mundial, Bayer, CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, Microsoft y Syngenta, a partir de un consenso interinstitucional que considera que promover la conectividad es una condición indispensable y prioritaria para permitir el desarrollo de la vida productiva, social y comunitaria en el campo.

Con una actualización de la investigación, que en octubre de 2020 presentó el IICA, y ahora bajo el título de ‘Conectividad rural en América Latina y el Caribe: estado de situación, retos y acciones para la digitalización y el desarrollo sostenible’, el documento indica que en la actualidad la conectividad rural tuvo una mejora del 12 por ciento, comparado con los entonces 77 millones de personas que no tenían acceso a este servicio hace dos años.

El trabajo, que el IICA adelantó en 26 países de la región, refleja que, a pesar de la mejora en la conectividad, la brecha urbano-rural se ha expandido así: para los países de las Américas: 83% en las zonas urbanas frente al 60% en las áreas rurales, mientras que para todos los países del mundo las cifras son 76% y 39%, respectivamente.

Y agrega que en términos de brechas en conectividad significativa urbano-rural, los países con mayor ruralidad muestran que estas son hasta dos veces mayores que en las zonas rurales, como en los casos de Colombia, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Surinam.

Las cifras consignadas en el estudio muestran que, con un aumento porcentual de 8 puntos porcentuales con relación al informe anterior, el 79% de la población urbana cuenta con dichos servicios, mientras que en la rural este porcentaje, a pesar de un incremento del 6,6%, es sólo del 43,4 por ciento. En cuanto al uso regular de Internet en 10 países: Costa Rica, Brasil, Chile, Perú, Surinam, Ecuador, Paraguay, Colombia, Honduras y Bolivia, los resultados indican que la población rural se benefició y obtuvo un salto significativo en el uso diario de la red, 65,1%, con respecto al 48,6% del 2017.

Uso de dispositivos
Al indagarse por la tenencia del dispositivo apropiado, 44,9% de los pobladores rurales cuenta con equipos, en su mayoría teléfonos móviles o inteligentes, lo que implica que 55,1% de los pobladores rurales no usa los dispositivos adecuados. El análisis de acceso a datos suficientes y permanentes, indicó que un promedio de 43,2% de la población rural accede a banda ancha fija, 9 puntos porcentuales más que en 2017.

Otro aspecto destacado fue la velocidad adecuada de conexión que evidenció los resultados de los 10 países anotados, y que muestra que tan solo 20,4% de los pobladores rurales disponen de ella, sin que implique el acceso a tecnologías 4G. Así, dice el estudio, casi 80% de la población rural no tiene la posibilidad de acceso a este servicio; es decir, la tecnología 4G es aún de baja disponibilidad.

Las dificultades para incrementar con mayor rapidez el acceso a la conectividad rural pasan por obstáculos persistentes en la mayoría de los países, especialmente en el empleo de los fondos de acceso universal.

Se cuentan, igualmente, los elevados costos de inversión y el menor costo-efectividad para las compañías operadoras y, finalmente, una escasez de estímulos que alienten las inversiones en la ruralidad.

El estudio considera que con el cambio tecnológico en el ámbito rural los niveles de productividad de los cultivos en las regiones más rezagadas han aumentado.
Por eso la conectividad fomenta las rupturas de círculos viciosos que hoy generan inseguridad, pobreza y la migración de la población rural joven.

Para Sandra Ziegler, investigadora del IICA y quien lideró este trabajo, resolver el estado actual y “superar la brecha de conectividad y de las habilidades digitales en la ruralidad requiere de la concurrencia de políticas públicas, participación del sector privado y una cooperación internacional”.

El especialista técnico internacional del IICA y colíder de la investigación, Joaquín Arias, asegura que está demostrado el vínculo positivo entre el uso de infraestructura y el Producto Interno Bruto (PIB). La conectividad, el desarrollo de las redes móviles y la inversión en su sostenibilidad y eventual expansión, son un aporte importante en el proceso de la recuperación económica pospandemia, y el desarrollo regional”.

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