La industria ve que no son suficientes las inversiones en exploración petrolera

Después de que el presidente de Bolivia, Luis Arce, reconociera que la producción de gas boliviano tocó fondo, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) afirma que las inversiones en exploración petrolera no son suficientes y se precisa multiplicarlas por 10. Mientras expertos piden suprimir la política hidrocarburífera estatista.

El martes, en un acto público en Oruro, Arce expresó que, “de un tiempo a esta parte hay una declinación en la producción, desde 2014 más o menos, que lamentablemente ha ido cayendo hasta tocar fondo. Nosotros, se lo decimos como Gobierno nacional para que estén más tranquilos, estamos invirtiendo harto en exploración para tratar de reconstituir las reservas de gas”, puntualizó, al complementar que se han perdido muchas reservas de gas en este tiempo, que no se han repuesto las mismas y el país, por lo tanto, no tiene la capacidad de producir más.

 

Camacho consideró importante el sinceramiento del presidente, dando cuenta de que hoy el país está consciente de la realidad de Bolivia en cuanto a la producción y las reservas que quedan.

Desde YPFB, el presidente ejecutivo de la estatal petrolera Armin Dorgathen, afirmó que se trabaja en la ejecución del Plan de Reactivación del Upstream (PRU)que comprende 42 proyectos de exploración en zonas tradicionales y no tradicionales, esto en la perspectiva de revertir la declinación de los megacampos de gas.

 La estatal petrolera, según el residente de YPFB, ejecuta el PRU (exploración, descubrimiento y producción de petróleo y gas) desde 2021 con resultados positivos. “Están en ejecución una cartera de 42 proyectos, de los cuales varios ya fueron ejecutados y otros que se encuentran en ejecución, en aprobación y en elaboración. Entre 2014 y 2015, no se registraron proyectos exploratorios, el 2020 fue un año ‘muerto’, pues no se perforaron ni se aprobaron planes”, anotó.

Hugo Del Granado, especialista en hidrocarburos, cree que la previsión del presidente Arce es optimista porque aún no tocamos fondo. «Tocaremos fondo cuando tengamos que importar todos los combustibles que consumimos, esto será a fines de esta década debido a que la producción continuará bajando si no se cambia la equivocada política petrolera aplicada desde 2006”, anotó.

 

“Bolivia tiene que desarrollar otras fuentes de ingreso, fuera de los recursos naturales, diversificar el aparato productivo y modernizarlo con nuevas tecnologías, cambiar el sistema educativo para incentivar el empredurismo. Podemos vivir sin gas como muchos otros países, pero no podemos vivir sin energía y para tener nuevas fuentes de energía el país tiene que modernizarse”, dijo Del Granado.

A su juicio, el país tiene que prepararse para la transición energética, cambiar la matriz energética, buscar eficiencia energética, eliminar subsidios, en suma, recuperar el tiempo perdido estos últimos 25 años. “El Gobierno tiene que cambiar su política petrolera estatista y ganar el tiempo necesario para el cambio energético y poder seguir produciendo hidrocarburos, atraer inversión extranjera en exploración, disminuir el régimen fiscal, institucionalizar el sector. Tiene que tomar decisiones económicas inteligentes alejadas de las conveniencias y lealtades políticas”, afirmó Del Granado.

En criterio del exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, lo dicho por el presidente es lo que viene pregonando desde 2013 cuando veía que las reservas y producción de gas comenzaban a desplomarse.

“Alertamos que no podríamos cumplir con los contratos de exportación de gas, esto ha ocurrido. Lo ingrato es que sabiendo que esto estaba en camino no hicieron nada para cambiar esta tendencia y nos dijeron que éramos gasólogos mentirosos y que teníamos un mar de gas. Lo más preocupante es que en 2029 no tendremos gas natural para exportar y comenzaremos a importarlo. Este 2023 vamos a importar GLP. Las cosas como están, nos indican que con un precio de petróleo de $us 80 por barril al 2029 o 2030 Bolivia necesitará importar de $us 4.500 a 4.700 millones en energía (GLP, gasolina, diésel, petróleo y gas natural)”, aseveró.

Reflexionó exponiendo “no sé qué haremos para importar semejante cantidad de energía y de donde saldrán los dólares y como haremos para subsidiarlo. Fue fácil disfrutar la bonanza de reservas descubiertas hace 25 años. Hoy la realidad es otra, nos quedaremos sin regalías, sin IDH e importándolo todo”, expresó Ríos.

Para el también exministro de Hidrocarburos, Guillermo Torres, es ‘mucha’ irresponsabilidad lo dicho por Arce. “Él sabía la situación, pero el 6 de agosto dijo que todo estaba bien, que su Gobierno sería el ‘Gobierno de la industrialización’. ¿De dónde vendrá el financiamiento? La lectura es que, si se tocó fondo en la producción de gas, también en financiar la importación de diésel y gasolina y también en endeudar al país. Debería decir que el país tocó fondo”, dijo.

Aludió que, como país, deberíamos vivir de las inversiones productivas que se debieron hacer con los miles de millones de dólares que dio la exportación del gas y los líquidos del gas.

“¿La planta de urea? no, estuvo mal ubicada, sus costos de transporte y sus inversiones infladas no le permiten competir. Las plantas enormes de extracción de licuables, no tienen materia prima (gas natural), se acabó. Habría que vender la Casa del Pueblo, el mamotreto del nuevo edificio de la Asamblea Legislativa, el palacio de Unasur en Cochabamba, rifar Papelbol, Cartonbol, entre otras empresas estatales”, manifestó Torres.

La última certificación de reservas hidrocarburíferas data de diciembre de 2018 y señala que el país tiene 8,79 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas natural. Sin nuevos descubrimientos, al país le quedan entre 5 y 10 años de gas.

SourceEl Deber

ÚLTIMAS NOTICIAS