La CAO apuesta por un ecosistema de bienestar y desarrollo

La CAO fue fundada el 4 de octubre de 1964, agrupa a 18 asociaciones de agricultores, pecuarios y agroindustriales, y asocia a más de 70.000 productores del departamento de Santa Cruz. De éstos, el 70% son pequeños productores, el 24% medianos y el 6% grandes empresas. La contribución de esta organización empresarial en Santa Cruz trasciende las fronteras del agro y se expresa también en las cadenas de suministro, comercio, investigación, logística, biocombustibles y un largo etcétera.

José Luis Farah nos guía en un recorrido fascinante que presenta los principales logros de la CAO, su situación actual, sus perspectivas y desafíos.

CAO
—¿Cuál es la situación actual de la CAO a poco de cumplir 60 años de vida en 2024?
—El sector productivo es el pilar de la economía nacional, los diferentes rubros aportan el desarrollo, a las empresas y garantizan los alimentos para los bolivianos. La CAO representa a los productores, entre pequeños, medianos y grandes, tenemos un modelo exitoso y estamos en condiciones de apoyar al resto del país para mejorar su productividad con base en nuestra experiencia de trabajo. Nuestro norte para los 60 años es consolidar a nivel nacional una nueva matriz productiva que sea sostenible y que tenga la participación activa de la comunidad en su conjunto, este modelo nos hará crecer y mostrará al boliviano el potencial y capacidad que tenemos para generar insumos de necesidad básica con experiencia y modernidad, para esto ya hemos avanzado bastante y una muestra es el Ecosistema del Bienestar.

—¿Cuáles son las principales cifras de los sectores representados dentro de la CAO en 2023? ¿Qué se espera de 2024?
—Antes de resaltar las fortalezas de producción del sector y de los más de 70.000 productores afiliados a la CAO, es importante señalar la alta presencia de la agropecuaria en el desarrollo económico y social del país, con cifras a 2022, el INE muestra que la agricultura es el segundo en aportar al PIB nacional con un 15% y solo por encima de nosotros, está la gestión pública. Asimismo, y como resultados de nuestros pilares del Ecosistema del Bienestar, nuestro sector es el primer generador de empleo, al representar el 25% del total en el país, esto quiere decir que más de 1.640.000 personas trabajan en el sector agropecuario, de las cuales el 47% son mujeres. En cuanto a exportaciones, en 2022 el agro ocupó el primer lugar con un 24%, seguido por el sector de hidrocarburos y minerales. Estos datos demuestran el aporte sustancial de la agricultura al crecimiento del país. Ahora bien, dentro de lo que incumbe a la producción de alimentos, los más altos porcentajes de producción por toneladas se generan en Santa Cruz y bajo el modelo de producción que en los últimos años ha crecido manera sostenible. En 2022 se produjeron en el país 20.290.355 toneladas, donde Santa Cruz aporta con más del 80%. Este alto porcentaje demuestra que Santa Cruz lidera las diversas áreas de producción, tal el caso del ganado bovino, donde el departamento aportó con 4.882.044 cabezas de ganado, seguido por las 3.258.146 cabezas de ganado que produjo Beni. Mientras que, en la producción de ganado porcino, Santa Cruz alcanzó las 1.080.813 cabezas de cerdo y Chuquisaca fue su perseguidor con 657.173. En cuanto al ganado de ave, el panorama es el mismo, Santa Cruz lidera la producción de pollos y huevo, seguido, en estos rubros, por Cochabamba. Todos estos datos son la demostración de que el modelo de producción que se promueve desde la CAO hace que Santa Cruz sea un referente del modelo sostenible que se busca ampliar con el Ecosistema del Bienestar, para así aportar al desarrollo de los demás departamentos. Además del ganado, en la producción de granos, semillas, oleaginosas y frutos, Santa Cruz tiene un aporte por encima de la media. El incremento de los rubros resalta en el crecimiento en la producción de chía, sésamo, garbanzo y camote, entre otros. La proyección a futuro es ampliar la productividad, alcanzar mayores toneladas y consolidar un modelo sostenible de la mano de la tecnología y modernidad.

—¿Qué es el Ecosistema de Bienestar de la CAO? ¿Cómo llega a la gente y cómo ésta se puede enterar y participar?
—El Ecosistema del Bienestar es un Programa de la Cámara Agropecuaria del Oriente que centra en hacer visible el modelo de producción sostenible que se promueve desde los más de 70.000 productores afiliados y los 18 subsectores a los representamos. Mostrando el trabajo del productor y todo el proceso que está detrás de cada alimento que llega a los hogares bolivianos, nuestro objetivo es inspirar a la población, que ésta reconozca el valor del sector en la economía, en la sociedad y cómo la producción genera un entorno de bienestar para todos. Es crucial destacar que el impacto del Ecosistema del Bienestar va más allá del sector agropecuario y beneficia a toda la población. Desde las familias que adquieren alimentos en los mercados hasta todos los actores involucrados en la cadena alimentaria, desde la cosecha hasta la distribución. Queremos que este modelo de expanda, el sector abre la puerta a todos los productores, respetando la diversidad y las prácticas productivas sostenibles.

—¿Cuáles son los seis pilares del Ecosistema de Bienestar?
—El Ecosistema cuenta con seis pilares que reflejan un nuevo modelo de matriz productiva y que son los principios que desde la CAO se promueve en coordinación con los diferentes productores, es parte de un modelo que queremos reflejar y replicar en todo el país. Los pilares son:

Rendimiento: Más producción sin ampliar la frontera agrícola y con buen manejo de suelo y conservación de las condiciones ambientales.

Diversificación: Más alimentos con calidad, menos insumos y precios accesibles.

Diversidad: Respeto a la diversidad cultural y a las prácticas agrícolas sostenibles.

Medioambiente: Respeto al manejo del agua y cuidado del entorno ambiental.

Empleo y oportunidad: El sector genera empleo y es una oportunidad para todos, garantizamos el futuro de las generaciones.

Tecnología: Producción tecnificada con herramientas modernas, siendo un referente en el manejo genético.

—¿Cómo se plantea la gestión del pilar referido a la generación de empleos en detalle?
—El sector de la agricultura, ganadería, caza, pesca y otros, representan el 25% la población ocupada por actividad en el país, según datos del INE en 2022. Esto implica que alrededor de 1.642.000 personas trabajan en el sector agropecuario, con un 53% de hombres y 47% de mujeres. Por eso creemos que al promover un modelo productivo sostenible que nos permitirá incrementar los rendimientos, siempre respetando la frontera agrícola, el agua y el medioambiente, y así generaremos más empleo, además de que las futuras generaciones vean al sector como una oportunidad de crecimiento.

—¿Cómo se plantea proceder, en detalle, para mejorar la productividad?
—El incremento de la productividad es el factor principal de esta nueva visión de ecosistema de bienestar, puesto que asegura mayor oferta de alimentos, sin necesidad de ampliar la frontera agropecuaria, disminuir la presión al bosque, proyectando mayor rentabilidad al productor. Seguridad jurídica que permita al productor realizar inversiones para aumentar la productividad e introducir buenas prácticas de manejo que garantice la sostenibilidad. En esta materia se requiere que los órganos públicos de control y promoción del desarrollo agropecuario y forestal, con gente técnica y profesionalmente certificados, conozcan y hagan cumplir la ley y sobre todo que respondan por sus actos y decisiones. En primer lugar, valorándola, el sector es resiliente y supera todos los problemas que vive en su diario vivir, además, tiene mucho conocimiento y capacidad de adaptarse a nuevos retos y tecnologías, tenemos una capacidad alta, la cual avala que, si nos dan más condiciones, producimos más, garantizando el alimento, además de divisas y exportación. Y para mejorar la productividad es importante también acceder a biotecnología que además incrementará la competitividad del sector, es necesario enfrentar la crisis climática con semillas que se utilizan en países vecinos. De igual manera, atender las condiciones adversas a las que nos enfrentamos, es vital tener certeza y seguridad de que los predios no sean expropiados, para esto se debe cambiar la legislación y sancionar el avasallamiento. Sin duda, nos hará más sostenibles eliminar las restricciones a la exportación de productos agropecuarios.

—¿Qué acciones prioritarias conjuntas son las que requieren los productores en relación con el Gobierno nacional, gobernaciones y alcaldías?
—Primero, las instituciones departamentales dependientes del nivel central del Estado deben tener mayor autonomía en los servicios que prestan, evitando la concentración de la parte administrativa en la autoridad nacional. Esto implica que la nacional se limitará al control y seguimiento de todos los servicios que prestan las dependencias departamentales. Las entidades nacionales deben complementarse con las entidades de los gobiernos subnacionales y reconocer los servicios que estas últimas prestan a la actividad productiva (reforma constitucional y leyes nacionales). Segundo, los gobiernos subnacionales deben tener mayores competencias en cuanto a servicios para complementar los servicios que prestan las instituciones del nivel central. Tercero, para el funcionamiento efectivo de las instituciones públicas nacionales y subnacionales que brindan servicios a la actividad productiva, éstas deben ser institucionalizadas en su totalidad, al margen de todo cambio político. Esto dará fortaleza y seguridad a los agentes de las cadenas productivas.

SourceLa Razón

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