Bajo la premisa de convertir al agro en un motor de movilidad social, el Banco Mundial (BM) respaldó la visión del presidente del Estado Rodrigo Paz, luego de un encuentro clave que define las hojas de ruta para potenciar la rentabilidad y el empleo en el sector rural del país.
El organismo financiero proyecta un rol estratégico para la agricultura en el crecimiento económico del país. A través de un comunicado, la entidad subrayó que el fortalecimiento de las cadenas de valor y el impulso a las exportaciones agrícolas son pilares fundamentales para garantizar la seguridad alimentaria.
La inyección de capital y soporte técnico, se constituyen en piezas claves del nuevo acuerdo entre Bolivia y el Banco Mundial. En una reunión de alto nivel, realizada la pasada semana, autoridades nacionales y representantes del ente multilateral acordaron mecanismos de financiamiento estratégico diseñados para acelerar la recuperación económica y fortalecer la estabilidad financiera de la región.
El fortalecimiento de la industria nacional es la prioridad detrás del reciente acercamiento presidencial para atraer capitales de alto impacto. Tras el encuentro, el jefe de Estado, Rodrigo Paz Pereira, destacó la relevancia de estas alianzas como aspectos clave para el desarrollo del país.
Bolivia encara un trienio de contracción económica. Según el último reporte del Banco Mundial, el país encadenará tres años consecutivos de decrecimiento entre 2025 y 2027, un escenario que pone en jaque la generación de empleo y el crecimiento regional.
Las proyecciones macroeconómicas anticipan una contracción sostenida de la economía nacional: el PIB caerá un 0,5% en 2025, tendencia que se profundizaría hasta alcanzar el -1,1% en 2026 y el -1,5% en 2027.
Las perspectivas económicas para el corto plazo revelan una brecha preocupante; mientras que en 2025, Bolivia y Haití (con una caída del 2%) encabezaron las proyecciones negativas, la mirada hacia 2026 y 2027 sugiere un aislamiento estadístico para Bolivia, que quedaría como el único país de la región incapaz de revertir su tendencia recesiva.
El mapa económico de América Latina para este ciclo muestra un dinamismo heterogéneo. Argentina se posiciona a la vanguardia del crecimiento en Sudamérica, proyectando una expansión del 4,6%, cifra que la sitúa por encima de sus vecinos inmediatos. En una posición expectante también están Paraguay (4,2%) y Perú (3%), seguidos por un bloque de crecimiento moderado liderado por Chile (2,6%), Brasil (2,4%) y Colombia (2,4%). En la base de la tabla expansiva, aunque aún en terreno positivo, se encuentran Ecuador y Uruguay, ambos con un avance estimado del 2,3%.
Para el analista económico Marco Gonzales Chávez, las recientes proyecciones del Banco Mundial sitúan al país como uno de los de menor rendimiento en la región, evidenciando un deterioro progresivo impulsado por factores críticos como la inflación persistente, la escasez de divisas y el desabastecimiento de carburantes.
Según el entrevistado, Bolivia encara en la actualidad las consecuencias de un ciclo agotado. Tras el fin del auge de las commodities y el desplome de una industria petrolera que fue, durante años, el pulmón fiscal del país, la economía nacional ha entrado en una fase crítica. “Desde inicios de 2023, este escenario se ha materializado en una asfixiante escasez de dólares y una inflación que llegó a finales del 2025 a los dos dígitos, fracturando la estabilidad de precios. A esto se suma un suministro de combustible errático, síntoma de un sistema de subvenciones que hoy choca frontalmente con la falta de liquidez estatal”, finalizó.



















